Escapada Gastronómica por la Costa Occidental de Huelva

 

Nos vamos de escapada gastronómica por la Costa Occidental de Huelva. Una comarca ubicada en el suroeste de la provincia que comprende cuatro municipios costeros (Ayamonte, Isla Cristina, Lepe y Cartaya) y dos de interior (Villablanca y San Silvestre de Guzmán). La economía de la zona está basada tradicionalmente en el sector primario: con el cultivo de fresas y la pesca. El sector turístico está aún en proceso de desarrollo en este tramo del litoral onubense, en el que hasta finales del siglo XX se limitaba eminentemente a segundas residencias para periodos vacacionales: los servicios al visitante están en proceso de implantación o en el mejor de los casos recientemente implantados. La hostelería en esta comarca, al igual que todo el sector turístico, comienza a despuntar. Por eso le vamos a dedicar un artículo para los que hayáis elegido estas costas para pasar el próximo verano. Nuestro punto de partida fue el Hotel Barceló de Isla Canela, un establecimiento ruidoso y desfasado en el que no os recomiendo que os alojéis. Nuestra experiencia en este hotel, a pesar de ser la cadena Barceló, ha sido muy negativa, así que mejor buscaros otro hospedaje.

Dejando atrás el tema de la morada, nuestra primera parada fue mi cerca del hotel, en el Restaurante La Rana, un pequeño negocio familiar, regentado por Ana en la cocina y la hija atendiendo las mesas junto al padre, que es el que sale a pescar todas las mañanas para ofreceros el pescado fresco del día. Ubicado a la entrada de Isla Canela, justo pasado el puente desde Ayamonte, la Rana es un establecimiento con un comedor rústico y una terraza en la parte de atrás y mesas en la parte delantera con vistas al Estero de Canela, un brazo de mar del Guadiana lleno de embarcaciones de los pescadores de la zona. En la Rana no podéis dejar de pedir las coquinas 12,00€, el tomate (obligatorio) 4,00€, los chocos, las puntillitas y el atún encebollado (extraordinario) 14,00€. Preguntar por el pescado del día. Aviso para navegantes: A pesar de su encanto y su sencillez (manteles de papel y sin carta, se come lo que hay del día), no vayáis a pensar que es un sitio barato. Nuestra cuenta para dos, con 4 cervezas y dos vinos 55,00€. Correcto pero nada que os vaya a sorprender.

Por la noche, cena en Ultra Marino, el restaurante que el cocinero onubense Juan López tiene hace 4 años en el Rompido, en el término municipal de Cartaya. Un punto y aparte respecto a la oferta de la zona que ellos mismos definen como “un lugar de cocina marinera de mercado, atlántica e iconoclasta”. Si lo que estáis buscando por la zona es algo más que fritos y plancha y os gustan las nuevas sensaciones gastronómicas, éste es el sitio. Juan López, se ha trasladado desde la capital para ofrecer una carta llena de sabores y texturas sorprendentes y elaboraciones arriesgadas que hacen de este restaurante una experiencia gastronómica única en la zona. La carta tiene una amplia y buena representación de los productos de Huelva, incluidos los mariscos y pescados más frescos, aunque su peso principal lo constituye lo que se compra a diario en el mercado. Un lugar absolutamente recomendable, con buena cocina, buen servicio y trato exquisito al cliente. Tenéis que pedir la ensalada de mojama 12,00€, las colas de langostinos jumbo con salsa al whisky 8,50€ o el bagel de pringá 6.50€. Nuestra cuenta para dos 55,60€.

A media mañana del día siguiente pusimos rumbo a la frontera con Portugal para pasear primero por Villareal de Santo Antonio, una hermosa localidad que puede ser la primera o la última parada del camino, y donde podéis tomar un vinho verde fresquito, visitar sus tiendas de textiles o comprar algunas de sus maravillosas piezas de Loza portuguesa, para luego ir a comer a Praia Verde, en el restaurante Pézinhos n’Areia, un chiringuito 5 estrellas situado en una zona paradisiaca del Algarve que debe su nombre a estar rodeada de un hermoso Pinar que llega hasta la misma playa. Un sitio muy caro (una copa de vino de la casa 6,00€ o las ensaladas por 30,00€) pero donde se come bien. La idea es iros temprano y pasar la mañana en la playa, reservando para comer con tiempo, porque este bonito chiringuito de playa se llena para varios turnos los fines de semana. La ubicación y las vistas de este restaurante son increíbles, a pie de playa, con una carta variada y servicio atento. El aparcamiento es justo dependiendo del horario, pero podéis aparcar arriba. Lo peor es el precio: Nuestra cuenta para dos, sin entrar en mariscos y grandes pescados brasa, se fue a 94,90€. No dejéis de probar el tiradito de vieira 22,00€ o el risotto de gurumelos 22,50€. Existen sitios mucho más baratos por la zona. Todo depende de cómo llevéis la cartera.

Para la noche decimos quedarnos en Ayamonte. Una población que recordábamos más caótica y menos adecentada. Realmente, en la actualidad, Ayamonte está muy bonita y bien cuidada. Esta localidad reúne un buen numero de sitios top para comer, Casa Orta, Merkajamón o el que esta más de moda, Lpa (La Puerta Alta) en el centro del pueblo. Nosotros hicimos parada primero en Merkajamón, un local de productos delicatessen donde todo lo que vende puedes tomarlo allí mismo. Jamones y quesos de muy alta calidad a unos precios muy buenos. Vinos de casi todas las denominaciones de España para que os dejéis recomendar. La media de jamón de bellota con una riquísima regañá 8,00€, la media de queso curado 5,90€, los vinos 2,50€ la copa. Local con muy buen ambiente y muy bien decorado. Todo el producto que ofrecen es de gran calidad. Os recomiendo aparcar en el parking que hay justo al lado, ya que el pueblo suele estar saturado de coches. Teníamos reserva en Lpa Theculinarybar, uno de los restaurantes referentes de Ayamonte. Un espacio de cocina creativa e imaginativa con una decoración, proyectada por MisterWils, alegre y muy vegetal, que consigue un ambiente bucólico. El servicio, rápido, atento y servicial, aunque Fran, el jefe de sala, nos puso alguna pega para entrar por llegar 10 minutos antes. Comenzamos con unos mejillones con salsa picante que estaban muy buenos 9,50€, pedidos un vitello tonnato, que es roasbeef de ternera servido en un hueso, rico pero algo ridículo por 9,80€ y lo mejor de la noche, el pato kumquat para compartir, una maravilla de plato por 15,90€. Para cerrar, un mojito sorbet por 5,00€. Eso y dos copas de vino 45,70€.

Al volver para Sevilla hicimos parada en Moguer para comer de maravilla en Espacio Zenobia, el proyecto de mi amigo Paco Méndez que tenéis desarrollado en el artículo que le hicimos hace pocos días. https://www.detapasconchencho.es/espacio-zenobia/   Huelva sigue teniendo ciertas carencias en lo que se refiere al tema turístico. La teoría demuestra que los agentes empresariales, los gestores públicos y otros protagonistas involucrados en el desarrollo de la actividad turística de esta comarca se llenan la boca con conceptos como los de calidad, sostenibilidad, excelencia o competitividad, pero la práctica diaria de la gestión turística de Huelva, tanto privada como pública, se aleja a menudo del significado real y profundo de esos términos. Lo cierto es que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace, o dicho de una manera menos coloquial, una cuestión es el discurso adoptado y otra bien distinta las estrategias que ponen en marcha para crecer o mantener su cuota de mercado en un contexto marcado por los cambios y el nivel de incertidumbre que nos ha tocado vivir. De cualquier forma y a pesar de que es difícil reunir en una sola provincia tantos tesoros gastronómicos como los que ofrece la despensa onubense, las carencias siguen existiendo. No obstante, siempre es interesante acercarse a esta maravillosa costa a seguir descubriendo rincones y establecimientos que se preocupan por hacer bien las cosas. Por eso, este verano disfruta de la magia de las playas de Huelva.

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