Restaurante Talassa

Calle Isbilia, 7, 41702 Dos Hermanas, Sevilla
Teléfono: 854 69 19 74

Talassa toma su nombre del griego thalassa, una palabra ancestral que significa mar. No es una elección casual, sino toda una declaración de intenciones. El mar como origen, como despensa y como inspiración constante. El mar entendido no solo como producto, sino como cultura, paisaje y forma de vida. Desde su propio nombre, Talassa revela una identidad íntimamente vinculada al mar y a una forma de cocinar que prioriza la pureza, la frescura y el respeto absoluto por el producto. Bajo el concepto de “el ritual del mar” nace este proyecto gastronómico, un espacio donde el producto marino se expresa sin disfraces ni excesos, a través de una propuesta honesta y contemporánea que pone el foco en la calidad, el sabor y la verdad de cada ingrediente. Al frente del local se encuentra Roberto Pérez, un joven hostelero que se estrena como empresario, pero que llega a este paso con una sólida trayectoria en la hostelería sevillana. Con 31 años, Roberto acumula experiencia en distintos proyectos del sector, lo que le ha permitido construir una visión clara de lo que quería ofrecer cuando llegara su momento. Natural del Tiro de Línea, barrio al que sigue muy ligado, Roberto confiesa que su gran sueño es poder abrir algún día un proyecto propio allí. Mientras tanto, ha sido Dos Hermanas el lugar que le ha brindado la oportunidad de crecer y consolidarse, especialmente durante los años posteriores a la pandemia, una etapa que define como clave en su desarrollo personal y profesional.

La decoración de Talassa es sobria, contemporánea y con carácter, pensada para crear un ambiente cómodo, elegante y sin excesos. El espacio respira modernidad, buscando siempre un equilibrio entre diseño y calidez. Predominan los materiales nobles como la madera oscura, la piedra y el mármol, combinados con una paleta de colores neutros donde destacan los verdes, tierras y negros. El frontal de la barra, revestido con azulejo verde esmaltado, se convierte en uno de los grandes protagonistas visuales del local y refuerza esa conexión con lo marino de una forma sutil y elegante. La iluminación está cuidadosamente trabajada: luz natural que entra a raudales durante el día a través de los grandes ventanales, y una iluminación cálida y puntual por la noche, con lámparas colgantes que generan ambientes recogidos sin perder amplitud. El techo oscuro aporta profundidad y un punto sofisticado que contrasta con la claridad del suelo. El mobiliario, cómodo y funcional, apuesta por líneas limpias y actuales, con mesas bien espaciadas que favorecen una experiencia relajada. La barra, amplia y protagonista, actúa como punto de encuentro y dinamiza el espacio, reforzando la sensación de restaurante vivo. En conjunto, Talassa es un local moderno, elegante y acogedor, donde la decoración no compite con la cocina, sino que la acompaña, creando un escenario perfecto para disfrutar del producto y de una experiencia gastronómica cuidada de principio a fin.

La carta es breve, muy pensada y claramente orientada al producto, con una identidad marcada por el mar, pero sin renunciar a guiños cárnicos bien seleccionados. No busca ser extensa, sino coherente, directa y cambiante, una carta que se apoya en la calidad del ingrediente y en combinaciones reconocibles, ejecutadas con técnica y equilibrio. En tapas, Talassa propone una ensaladilla de tartar de atún con mayonesa japonesa y huevo rallado (5,50 €); tosta de atún con tartar, pan cristal, queso crema, tomate seco y albahaca (6,00 € la unidad); croqueta César de pollo y jamón con hoja de cogollo y parmesano (4,00 € la unidad); champis empanados con alioli y pimientos caramelizados a la leña (3,00 € la unidad); torta Inés Rosales con crema de foie y piña (6,00 € la unidad); bravas Talassa con mayonesa de kimchi, mermelada de tomate y cebolleta (7,00 €); y pan de centeno con alioli de miel de caña (2,00 €). En el apartado de producto, la carta ofrece ostra Gillardeau nº2 al natural (5,00 € la unidad); “No soy una Gilda”, tartar de atún con aceituna y piparra encurtida Gadira (8,00 €); jamón de bellota 100 % ibérico (22,00 €); vieira con mojo de chile caramelo (4,00 € la unidad); tomate rosa con pilpil de su jugo y aceite de oliva virgen extra (7,00 €); carpaccio de gamba roja (20,00 €); pizzeta crujiente de gamba con kimchi y torta mexicana de maíz (16,50 €); patas de pulpo tostado con mojo y papas arrugadas (25,00 €); tarantelo de atún rojo salvaje al whisky Gadira (22,50 €); pluma ibérica (18,00 €); ribeye de 250 g (23,00 €) y ribeye de 500 g (46,00 €). Como guarniciones, se puede acompañar con puré de boniato (4,00 €), verduritas al horno (4,00 €) o patatas fritas (4,00 €). Para terminar, en postres, tarta de queso con frutos rojos (6,00 €) y chocolate con aceite de oliva, sal y romero (8,00 €). Interesante carta de vinos con blancos, tintos, dulces, generosos y espumosos.

Con un ticket medio en torno a los 30 euros, bebidas incluidas, Talassa se posiciona como una propuesta accesible y bien equilibrada, capaz de ofrecer una experiencia gastronómica cuidada sin perder de vista al comensal cotidiano. Un espacio donde el producto es protagonista, la cocina se expresa con honestidad y el ambiente invita a quedarse, a compartir y a volver, reforzado además por la música en directo, un detalle siempre de agradecer que suma personalidad y convierte cada visita en algo especial. Talassa es, así, el resultado de una mezcla de raíces, aprendizaje y ambición. Un proyecto que mira al mar, pero también al camino recorrido por Roberto, y que se presenta como un punto de partida hacia todo lo que está por venir. Un lugar pensado para disfrutar sin prisas, donde cada plato conecta con esa esencia mediterránea y atlántica que forma parte de nuestra memoria culinaria, y donde la experiencia va más allá de la mesa para convertirse en una forma novedosa y fresca de entender la hostelería. Mucha suerte a todo el equipo en esta aventura: tenéis que conocerlo.

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