A orillas del Guadalquivir, Coria del Río es uno de esos pueblos que merece una visita por sí mismo. Su paseo fluvial, el paso de las históricas barcazas y el ambiente que se respira cada tarde lo convierten en uno de los rincones con más encanto de la provincia. Sorprende que un lugar así se encuentre a apenas quince minutos de Sevilla capital. Familias paseando, grupos de amigos en las terrazas, jóvenes disfrutando de los bares de copas y vecinos viviendo la calle con total naturalidad crean una atmósfera difícil de encontrar tan cerca de la ciudad. A ello se suman celebraciones tan emblemáticas como la procesión de la Virgen del Carmen por el Guadalquivir o el paso de las hermandades durante el Rocío, estampas que convierten esta ribera en un escenario único. En este privilegiado enclave se encuentra Restaurante Lantana, perteneciente al Grupo Lantana, un establecimiento que en pocos años se ha convertido en una de las referencias gastronómicas de Coria del Río. Su magnífica terraza con vistas al río, una cocina basada en el producto y un servicio cercano hacen que sea una magnífica opción tanto para una comida en familia como para una cena al aire libre disfrutando de uno de los mejores atardeceres del Guadalquivir.
Uno de los aspectos que hacen especial a Lantana es el edificio que lo alberga. Se trata del antiguo cine de verano de Coria del Río, un espacio que durante décadas formó parte de la vida social del municipio y que hoy ha vuelto a convertirse en un punto de encuentro para varias generaciones, aunque ahora alrededor de una buena mesa. El Grupo Lantana ha sabido conservar la esencia de este lugar histórico adaptándolo a los tiempos actuales. Desde el exterior mantiene la imagen tradicional del edificio, perfectamente integrado en el paseo fluvial, mientras que en el interior sorprende una reforma elegante y contemporánea. Predominan la madera, los tonos neutros y una iluminación cálida que crea un ambiente acogedor, con amplios ventanales que permiten mantener siempre presente el parque y el constante ir y venir de la gente. Pero, sin duda, la auténtica protagonista es su gran terraza. Amplia, cómoda y perfectamente acondicionada, se convierte en uno de esos lugares donde el tiempo parece pasar más despacio. Bajo su pérgola iluminada, con el Guadalquivir a escasos metros y el ambiente del paseo como telón de fondo, resulta difícil no alargar la sobremesa. Es un espacio ideal tanto para una comida familiar como para una cena de verano o simplemente para disfrutar de una copa mientras cae la tarde. Pocos restaurantes de la provincia pueden presumir de un entorno tan agradable y con tanta vida como el que ofrece Lantana.
La carta de Lantana apuesta por una cocina tradicional andaluza elaborada con buen producto y una oferta lo suficientemente amplia como para satisfacer todos los gustos. Desde la abacería encontramos clásicos como las gildas (2,80 €), la anchoa del Cantábrico (3 €), una excelente vieira a la plancha con crema de pistacho (5,50 €), además de jamón ibérico y una cuidada selección de quesos. Entre los entrantes destacan la ensaladilla de atún (5,20 €), el aliño de patatas con melva (4,80 €), el tomate rosa con melva canutera (10,50 €) o la ensalada de espinacas con langostinos y queso de cabra (12,50 €). Para compartir no faltan las patatas arrieras con alioli, jamón y gulas (10,50 €), las croquetas caseras de puchero o de carabinero (5 € la tapa), la clásica tortillita de camarones (3,50 €) o los chocos de Huelva. El atún rojo de Barbate tiene un protagonismo especial con elaboraciones como el tataki o el tartar (16 €), mientras que entre los pescados sobresalen el calamar de potera a la plancha y la lubina de estero. La oferta se completa con carnes como la carrillada ibérica, el solomillo al whisky, la presa ibérica o un lomo bajo madurado de más de 21 días. Mención aparte merecen sus arroces por encargo, siempre para un mínimo de dos personas, con propuestas como el arroz con pato o la paella ibérica (16 € por persona), además del arroz con bogavante (26 €). Aunque la carta ya resulta muy atractiva por sí sola, conviene dejarse aconsejar por César, que suele sorprender a los clientes con algunos fuera de carta según mercado. En nuestra visita acertó de lleno recomendándonos unos extraordinarios boquerones victorianos, difíciles de encontrar por su tamaño y calidad, y unas gambas blancas de Huelva a la plancha sencillamente espectaculares (20,50 €) , dos productos que reflejan a la perfección la importancia que Lantana concede al género fresco y de temporada.
Restaurante Lantana reúne muchos de los ingredientes que hoy buscamos cuando salimos a comer: una ubicación privilegiada, una cocina basada en el producto, un servicio atento y una excelente relación calidad-precio. Es uno de esos establecimientos donde resulta fácil sentirse cómodo, tanto si se va en pareja como con amigos o en familia. El amplio espacio del que dispone, tanto en el interior como en la terraza, permite disfrutar de la comida sin agobios, algo que se agradece especialmente los fines de semana. Pero la experiencia no termina cuando acaba la sobremesa. En la planta superior se encuentra Lantana gastro copas, un espacio que cobra especial protagonismo al caer la tarde. Con vistas al Guadalquivir, una cuidada programación musical con DJs y un ambiente muy agradable, se ha convertido en uno de los lugares de moda para tomar una copa mientras se pone el sol sobre el río. Un broche perfecto para completar una jornada gastronómica en Coria del Río. Si buscáis un restaurante donde comer bien, disfrutar de un entorno privilegiado y pasar varias horas sin mirar el reloj, Lantana es una apuesta segura. Un rincón que demuestra que, a muy pocos kilómetros de Sevilla, todavía quedan lugares capaces de sorprender. Gracias a César y a todo el equipo de Restaurante Lantana por la magnífica atención y la hospitalidad con la que nos recibieron durante nuestra visita. Da gusto encontrar profesionales que hacen que uno se sienta como en casa desde el primer momento.
