Calle Mercurio 29, 41980 La Algaba, Sevilla
Teléfono: 613 66 86 67
La Algaba está situada en el margen derecho del Guadalquivir, en la Comarca de la Vega y a unos 10 km de la capital. Los árabes la llamaron Al-Gabab, el bosque, por su antiguo paisaje ribereño. Y es que el río Guadalquivir es el protagonista indiscutible de La Algaba. A su paso por este municipio el río adquiere una anchura considerable entre sus dos orillas, rodeadas de numerosas huertas de naranjos y enormes álamos que se inclinan sobre sus aguas. La pesca en sus orillas es una actividad habitual entre los lugareños. Hoy en día, La Algaba es elegida como ciudad dormitorio. Tanto por su historia, su patrimonio como por sus tradiciones, esta localidad es un destino turístico muy interesante. La oferta gastronómica de la Algaba es rica y variada, invitando al visitante a saborear sus famosos bocados de pringaíta con pan prieto, el pan preñao, el cocido algabeño en invierno o los dulces artesanos algabeños, como los pestiños y el piñonate. Y, cómo no, la naranja. Este pueblo es pionero en Sevilla en el cultivo de cítricos y una de las localidades con mayor producción de naranjas de toda la Vega.
Hemos vuelto por esta comarca para disfrutar del nuevo espacio que acaba de estrenar este interesante establecimiento. Me preguntaba José Miguel como los había conocido la primera vez que vine a verlos. En primer lugar porque la buena cocina termina trascendiendo incluso, como es el caso, no se hayan preocupado de darle presencia en redes. Y segundo, porque creo que después de tantos años, he desarrollado un sexto sentido para encontrar sitios interesantes para tapear en Sevilla. Volvemos a un bar de pueblo y negocio familiar algabeño que seguro os va a encantar. Al frente de este proyecto encontramos a José Miguel López, un joven cocinero que estudió en la Escuela de hostelería Gambrinus de Sevilla. Tras salir de la escuela pasó por ciudades como Pamplona o Granada (El Claustro, Hotel Palacio de Santa Paula), y estuvo trabajando en Sevilla con cocineros de prestigio como Jorge Manfredi (Dmercao), Antonio Bort (La Raza) o Enrique Sánchez (Tragaldabas), antes de poner en marcha hace unos diez años en primer local de Sabores, un negocio que comenzó peleando con sus padres, Manuel y Luisi, y sus hermanos.
José Miguel acaba de cambiar de localización para abrir el negocio en un enorme local que antes estaba ocupado por La Reja, un local emblemático de la Algaba. Muchos más metro cuadrados, con dos terraza y dos salones, con una capacidad total que supera las 150 personas. Muy cerca de la Plaza de Toros, el establecimiento combina amplitud y calidez, con una decoración que celebra lo cotidiano y lo local. Las terrazas, vestidas con manteles de cuadros azules, se cobijan bajo los soportales del edificio aportando frescura y sombra, mientras el ladrillo visto y la cerámica decorativa refuerzan el carácter sevillano del entorno. En el interior, los salones ofrecen una atmósfera sobria y acogedora: mesas de madera clara, sillas con reposabrazos, suelos de baldosa y lámparas de bombilla expuesta que cuelgan del techo, creando una luz cálida y envolvente. Un cartel con el nombre del local preside el espacio como declaración de intenciones, mientras las mesas vestidas de rojo sugiere momentos de encuentro y familia. La cocina, gestionada por José Miguel con la ayuda de Luisi, se entrelaza con la tradición familiar: juntos han convertido este proyecto en una propuesta consolidada, impulsada por la aceptación local y el creciente público que acude, sobre todo los fines de semana, en busca de autenticidad y sabor. Sabores es un homenaje a la comunidad, al esfuerzo familiar y a la belleza de lo cercano. Junto a ellos un equipo joven compuesto entre otros por Dani, Miguel e Israel.
Al amplio bagaje en los fogones de José Miguel, se suman los acreditados proveedores con los que trabaja cada día. Marcas como Carnes Desiderio, Ostreasur, Frutas Torres e Hijos o HiperOriente para los platos más exóticos. Todo para darle forma a una pequeña oferta de cocina creativa y desenfadada que combina tradición y toques modernos. La propuesta incluye entrantes variados como la ensalada de pollo frito con mostaza (4,90 €), la ensaladilla de langostinos (4,50 €), las clásicas patatas bravas caseras (3,90 €), croquetas “Sabores” (3,90 €), ravioli crujiente de alitas (4,90 €) o delicatessen como el magnum de foie (4,90 €). En el apartado de tostas destacan combinaciones con carácter, como la de salmorejo con huevo de codorniz y jamón (7,50 €) o la de caballa con pimiento (7,50 €). Entre los platos calientes hay desde un solomillo con diferentes salsas (4,60 €), chipirones con pipirrana (4,60 €), fideos tostados con alioli de pera (5 €), lasaña crujiente (7,50 €), patatas con huevo y trufa (7,50 €), hasta un arroz meloso de carrilla (9,90 €). También hay opciones más urbanas como la hamburguesa clásica (7,10 €) o la de pollo asado (7,50 €). Los postres ponen el broche dulce con una tarta de queso acompañada de helado de mascarpone y coulis (4,50 €), helado de pistacho con chocolate (4,50 €) o una torrija de brioche (5,70 €). Además de lo que aparece en la carta, la gran joya de Sabores está en su oferta fuera de carta, que cambia cada día según mercado y temporada. Estas propuestas diarias permiten descubrir platos únicos y frescos, siempre con el sello creativo de la cocina del lugar, convirtiendo cada visita en una experiencia distinta.
El arte del tapeo pasa indudablemente por la tradición. Por esa razón, hay muchos pueblos y ciudades, sobre todo en el interior de la provincia, que son muy reacios a admitir tapas creativas. Dice José Miguel que aunque la Algaba es un pueblo difícil para salirse del tapeo secular, sus clientes ya están acostumbrados a encontrarse elaboraciones singulares. Poco a poco va introduciendo platos difíciles de encontrar en otros negocios del municipio. Este joven chef ha demostrado versatilidad y consciencia, afianzándose en estos años como una promesa de la gastronomía de la comarca, gracias a esta aventura que ha convertido un bar de pueblo en un establecimiento que va más allá del entorno. Buena comida, buen precio y servicio profesional y simpático, que ayuda a que se pase un buen rato mientras se degustan sus platos y raciones. Yo no necesito nada más. Por eso puedo deciros, sin temor a equivocarme, que Sabores es una estupenda opción si estáis de tapas por la Comarca de la Vega.




















