Río Grande Sevilla

Calle Betis, 69 41010 Sevilla
Teléfono: 954 27 39 56

Francisco Ramos Herrero abrió el Restaurante Río Grande en 1956. El negocio se implantó en la Calle Betis, mirando a la Torre del Oro. En 1967 el restaurante sufrió una gran reforma. Las mejoras incrementaron la clientela, atrayendo a la ‘jet set’ andaluza en los años 80, que disfrutaban de sus inmejorables vistas y su privacidad, tomando una copa o comiendo con amigos. También, fue centro de importantes eventos, comidas, homenajes y la cita de toreros, artistas, intelectuales, y de cualquier sevillano o visitante que optara por ser visto en un lugar importante. Paco Ramos traspasó el Río Grande en 2003 y el mercado puso el negocio en manos de otra empresaria que sufriría el “malfario” que muchos en Sevilla le atribuyen a este espacio, desde que Paco Ramos dejó el negocio. El nuevo restaurante Río Grande nace en un enclave histórico de Sevilla, con un concepto gastronómico basado en el producto de calidad andaluz y las brasas como forma de preparación. Detrás de este proyecto está el madrileño Grupo Carbón (Larrumba Holding) que cuenta además con la participación de destacados socios como Rosauro Varo y José María Pacheco de GAT Inversiones o el empresario Miguel Gallego. Desembarcan así en una de las ubicaciones más deseada de Sevilla, devolviendo a la ciudad uno de los restaurantes más emblemáticos de esta orilla del Guadalquivir.

El nuevo restaurante Río Grande se ha sometido a una reinvención integral (no sin problemas) en la que se ha conservado la morfología del edificio y actualizado elementos como la vegetación, los arcos, los patios o elementos ornamentales, a los que se les ha conferido un diseño más contemporáneo a través de distintos materiales y texturas. El estudio de interiorismo ha estado en manos de Proyecto Singular, que ha conservado un cierto paralelismo con la esencia del antiguo local. Un establecimiento de 3.000 metros cuadrados de superficie, dividido en cinco espacios, en los que se puede optar por comer a mesa y mantel o por un tapeo desenfadado. El interior es un espacio versátil, sobrio y elegante con dos reservados acristalados, pensado para comidas reposadas y largas sobremesas, y una zona para el ‘tapeo’, con unas vistas maravillosas, a la que han bautizado como El Balcón de Río Grande, además de múltiples terrazas como la de la planta baja, bautizada con el nombre de Los Limoneros, donde disfrutar de una agradable copa. Al estar junto al río, la distribución recuerda a esos grandes cruceros fluviales, con varias cubiertas y distintos ambientes, donde se puede cenar mientras se pasea por el Guadalquivir disfrutando de una vista panorámica del paisaje.

Mariano Barrero Ojeda es el Director Gastronómico de Larrumba Holding y gestiona todos los establecimientos del grupo. Barrero es hijo de madre sevillana, y asegura que en su cocina no suelen faltar recetas del sur. Entre sus proveedores, cultivos ecológicos de Almería, atún de las almadrabas de Barbate y Tarifa, molletes de Antequera, cerdo ibérico de Huelva… Productos de temporada donde no falta el marisco, ni por supuesto, arroz o pescados llegados directamente desde la lonja de Isla Cristina. El hilo conductor de la carta son las brasas. Y es que la vuelta a la gran materia prima y al fuego sigue en plena tendencia gastro. En Rio Grande dan el punto perfecto de jugosidad interna y consistencia externa tanto a pescados como la corvina de Isla Cristina o la lubina de esteros de Barbate, a carnes como la pluma ibérica, un exquisito entrecot de vaca 30,00€ o chuleta madurada de lomo alto de vaca Frisona. Un apartado de mariscos, con ostras francesas al natural o con aliño cítrico 4,50€, gamba blanca extra de Huelva o almeja fina de carril. Entre los entrantes fríos destacan su ensaladilla de gambas y atún en aceite, patatas aliñadas o unos tomates con ventresca de atún. Entrantes calientes como las croquetas de jamón ibérico 6,00€, buñuelos cremosos de queso 6,50€ o calamar de anzuelo a la brasa 22,00€, además de verduras como la berenjena a la brasa con salsa romesco o flores de alcachofa a la parrilla. Tienen arroces secos en paella. Entre los postres de Río Grande, destacan la torrija tradicional caramelizada o su famosa tarta de queso. La cuenta para tres personas fue de 118,50€ más 16,00€ por dos copas después de cenar.

En cuanto a la bodega, cuentan con unas 75 referencias de vinos de las principales DO nacionales, con algunos espumosos (Dom Perignon o Möet & Chandon). No faltan los generosos, blancos ni tintos de distintas procedencias nacionales. Pocos vinos por copa, ninguno de la tierra. No se puede vivir la experiencia Rio Grande sin mezclar la gastronomía sólida con la líquida, una labor de la que se encarga el coctelero Carlos Moreno. Con una selección de cocteles inspirada en el arte y estilo andaluz, en la que la tradición y la memoria se fusionan con las técnicas actuales y vanguardistas, destacando combinados de autor como «Recogiendo hierbas» o «Burbujas de pasión». En definitiva, Rio Grande presenta una deslumbrante puesta en escena (excesivas ínfulas para mi gusto de clase obrera), comida correcta (con las brasas es dificil fallar), buen servicio (a nosotros nos atendió Sergio) y precios contenidos, para no asustar al sevillano medio, en un espacio que conserva la esencia ‘cool’ de antaño, la misma que lo hizo famoso entre la flor y nata sevillana. Bien para una celebración intima, caro para ser cliente asiduo, perfecto para visitantes y forasteros. Agradecemos la recuperación de este espacio que tanto prestigio ha dado a la hostelería de nuestra ciudad. Recomendable.

CocinaBodegaServicioAmbientePrecio
43554
Nota: Puntuación sobre 5 como valor máximo

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