Avenida de la Constitución, 43, 41110 Bollullos de la Mitación
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En el corazón del Aljarafe sevillano, donde la tradición aún se sienta a la mesa sin prisas, hay lugares que trascienden la categoría de restaurante para convertirse en parte viva de la memoria colectiva. Uno de ellos es el Mesón Casa Paloma, un nombre que resuena con respeto entre aficionados a la buena mesa y vecinos de toda la comarca. Ubicado en Bollullos de la Mitación, Casa Paloma es un punto de encuentro, un refugio gastronómico donde la cocina tradicional se mantiene fiel a sus raíces. Aquí no se cocina para impresionar, se cocina para emocionar. Para recordar. Para volver. Al frente, Paloma y “El Chati”, dos nombres que, unidos, forman una auténtica institución de la gastronomía del Aljarafe. Su manera de entender la hostelería va más allá del plato: es hospitalidad, constancia, oficio y un profundo respeto por el producto y por el comensal. Durante años, Casa Paloma ha sabido conservar la esencia del mesón clásico andaluz, apostando por guisos, arroces y recetas que hablan de territorio, de familia y de tiempo. Un lugar donde cada servicio reafirma una idea sencilla pero poderosa: la cocina de siempre, cuando se hace bien, nunca pasa de moda.
Entrar en el Mesón Casa Paloma es hacerlo en un espacio donde la decoración es un relato. Cada rincón del mesón habla de tradición, de campo, de cocina lenta y de sobremesas largas. Nada parece colocado al azar; todo responde a una manera de entender la hostelería ligada a la identidad andaluza. La gran chimenea central, auténtico corazón del local, preside la sala como símbolo de calor y reunión. A su alrededor, mesas de madera robusta, manteles blancos y sillas de corte clásico componen una escena que remite a los antiguos mesones de camino, donde el fuego marcaba el ritmo de la vida y de la cocina. Las paredes están pobladas de recuerdos: fotografías antiguas, utensilios del campo, barriles, cestas de esparto y referencias al mundo rural y taurino que forman parte del imaginario del Aljarafe. Destacan las cabezas de toro, imponentes y solemnes, que refuerzan el carácter del lugar y subrayan el respeto por una cultura profundamente arraigada en la tierra. La barra, amplia y siempre viva, actúa como punto de encuentro natural. Tras ella, botellas, jamones, barricas y detalles que invitan tanto a la conversación como al aperitivo sin prisas. La iluminación cálida, baja y envolvente, completa una atmósfera acogedora que hace que el tiempo se detenga. Casa Paloma no busca modernidad ni artificio. Su decoración es coherente con su cocina: reconocible y fiel a una forma de vivir y compartir la mesa que hoy resulta casi un lujo.
La carta de tapas del Mesón Casa Paloma es una declaración de intenciones: sencillez, tradición y sabor reconocible, con precios populares que invitan a pedir sin miedo. En la barra conviven clásicos como las patatas alioli, patatas aliñás, pimientos asados, copa de gazpacho, ensaladilla o huevas aliñás (3,50 €). Las frituras y platos calientes mantienen ese mismo espíritu: pavía, croquetas de jamón, chipi, puchero, huevo frito con chorizo o pollo troceado, todos a 3,50 €. A ello se suman las morcillas, montaditos como el de lomo y jamón o la torta de foie con solomillo caramelizado (4,50 €). Los Guisos del Chati, auténtica seña de identidad, ofrecen carne con tomate, cola de toro, menudo, carrillada ibérica espinacas de la abuela, paell, migas y por supuesto el famoso potaje del Chati con garbanzos, habas y judias, extraordinaria tapa por (3,50 €). En la carta de restaurante aparece el marisco y las conchas, como las gambas, mejillones, zamburiñas o almejas, los pescados y frituras en formato media o ración, como los boquerones fritos (8 €), chocos troceados (10 €) o el bacalao frito a tacos (10 €), junto a platos únicos como el pulpo a la brasa (20 €) o el calamar gigante (14 €). El apartado de Huevos de campo mantiene el espíritu casero con propuestas como los huevos ibéricos (13 €), el revuelto Casa Paloma (14 €) o el clásico huevo frito con patatas (6 €), además de arroces de encargo que elevan la experiencia. La carta se completa con carnes al punto y brasas, presa (20 €), pluma (19 €), secreto o solomillo, que confirman una cocina sólida, profundamente ligada al territorio.
Hablar del Mesón Casa Paloma es hablar de constancia, de oficio y de una manera de entender la hostelería que hoy resulta casi excepcional. Paloma y “El Chati” han construido un lugar al que se vuelve, generación tras generación. Su cocina ha sabido mantenerse fiel al recetario tradicional sin perder vigencia. Guisos que respetan los tiempos, brasas bien entendidas, arroces que se hacen esperar y una carta que no sigue modas, sino memoria. Todo ello acompañado de un trato cercano, familiar, donde el cliente es parte del paisaje cotidiano. En el contexto del Aljarafe, Casa Paloma ocupa un lugar propio, ganado a base de trabajo y coherencia. Un mesón que no necesita reinventarse porque nunca ha dejado de ser lo que es. Por eso Casa Paloma es, para muchos, una auténtica institución gastronómica de la comarca que no podéis dejar de conocer.


















