Calle Vereda Pañeros, 36, 41210 Guillena
Teléfono 722862425
La hostelería de Guillena, condicionada por cierta distancia con la capital sevillana, ha evolucionado hacia propuestas propias que buscan evitar que el ocio y la restauración se desplacen exclusivamente a la ciudad. En este contexto nació en diciembre del pasado año Mala Casa & Club, un establecimiento de doble faceta, que funciona simultáneamente como restaurante y como espacio para alargar la noche. Su concepto se aleja del bar tradicional para ofrecer una experiencia híbrida donde gastronomía y ocio nocturno conviven en un mismo lugar. Al frente se encuentra el grupo hostelero Malabrigo, dueños de una hamburguesería gourmet que logró destacar en Guillena por su propuesta diferenciada y su apuesta por la calidad. Durante la elaboración de este artículo nos atendieron los hermanos Antonio y Manuel Merino, integrantes del grupo. Con Mala Casa & Club amplían su marca hacia un concepto más ambicioso, incorporando una atmósfera distinta y una identidad más ligada a la experiencia completa. La propia denominación “Club” y la estética moderna del espacio apuntan a un público que no solo busca comer, sino disfrutar de un entorno cuidado, convirtiéndolo en una opción atractiva para salidas en grupo, celebraciones y quienes buscan en Guillena un restaurante con encanto capaz de competir en experiencia con la oferta de la capital.
La terraza de Mala Casa & Club combina una estética rústica contemporánea con una fuerte inspiración mediterránea, creando un espacio relajado pero con mucha personalidad. Predominan los materiales naturales como la grava en el suelo, que aporta un aire desenfadado y orgánico, las paredes encaladas en tono beige con acabado rugoso y las estructuras de madera maciza que refuerzan la sensación cálida y auténtica del entorno. Los cerramientos de cañizo y madera vertical añaden textura y privacidad, manteniendo una coherencia visual muy cuidada. La vegetación está integrada de forma estratégica, con una palmera central que actúa como elemento icónico del patio, plantas tropicales en macetas de terracota y maceteros colgantes en estructuras metálicas negras que suavizan la arquitectura y equilibran los tonos neutros del espacio. El mobiliario es sencillo y funcional, con mesas de estructura metálica en tono teja, sillas negras de líneas minimalistas y mesas auxiliares de madera natural, todo distribuido con amplitud para que el espacio respire y no se sienta recargado. Uno de los elementos más distintivos es la iluminación: cálida, indirecta y ambiental, especialmente en la fachada donde el letrero retroiluminado aporta carácter y se convierte en punto focal cuando cae la noche. La paleta cromática se mueve entre beige, arena, terracota, negro mate y verde natural, acompañada de una luz ámbar que potencia la atmósfera acogedora y ligeramente exclusiva. En conjunto, la terraza transmite una sensación de club íntimo, moderno y con identidad propia, donde cada elemento parece pensado para generar confort visual y una experiencia relajada pero con estilo.
La carta de Mala Casa & Club se divide en una propuesta de día y una de noche, manteniendo una línea informal, pensada para compartir y acompañar tanto el almuerzo relajado como la noche de copas. En el menú de día la experiencia comienza con “abriendo boca”, con las anchoas con mantequilla trufada (12€), tabla de quesos (18€), ensaladas como la de pollo curry (6€) o pollo y manzana (10€), tomate con burrata (10€) y aguacate con langostinos (12€). Los clásicos para compartir incluyen croquetas de pollo curry, chuleta o gambón (8€), calamares a la romana (8€), gyozas (8€) y nachos Mala con chili con carne y cheddar (9€). También aparecen opciones como el tataki o tartar de atún (15€), carpaccio de ternera o gambón (15€), cachopo (15€), milanesa de ternera con burrata y trufa (12€), brioche de carrillada (8€) y pinsa italiana con mortadela, burrata y pesto (12€). En el apartado de montaditos, destacan el lomo con brie y cebolla caramelizada, piripi de lomo o pringá con mayotrufa (5€). Los guisos tradicionales como oreja, menudo, carrillada o caldereta de venado rondan los 12€, mientras que en brasas encontramos presa (20€), secreto (18€), lagartito (18€), churrasco de cerdo (12€), solomillo al libro (18€), solomillo al whisky (12€) o pollo a la brasa (10€). En cortes premium, el solomillo o entrecot pueden situarse en torno a 30€, el chuletón alrededor de 60€ y el T-Bone sobre 70€. Para cerrar, postres como tartas caseras rondan los 6€. En la propuesta de noche, disponible aproximadamente de 20:00 a 00:00, la carta se simplifica y se enfoca al picoteo entre copas: croquetas variadas, calamares, gyozas o brioche de carrillada (8€), nachos Mala (9€), tacos al pastor, cochinita pibil o gambón frito (7€) y montaditos (5€). Los hot dogs especiales como el “Mal Abrigo” con cheddar fundido y mermelada de bacon, el Habana, el Seúl o el París se sitúan alrededor de 8€. En la parte Club, la carta de bebidas incluye cócteles clásicos como Aperol Spritz, Spicy Margarita, Mojito, Piña Colada o Daiquiri (maracuyá, fresa o melón) por unos 9€.
En conclusión, Mala Casa & Club reúne los ingredientes necesarios para convertirse en una de las terrazas de moda este verano en Sevilla. Su propuesta diferencial, su cuidada estética y la combinación de gastronomía y ambiente nocturno, lo posicionan como un referente local para quienes buscan algo más que una simple cena o una copa. No obstante, su horario restringido, con apertura exclusiva de viernes a domingo, supone una limitación clara: quienes deseen salir entre semana deberán recurrir a otras alternativas. En definitiva, Mala Casa & Club se presenta como una opción excelente para un plan completo de fin de semana en Guillena, destacando por la fusión entre restaurante de platos creativos y bar de copas con buen ambiente y horario extendido en sus días de apertura. Es especialmente recomendable para cenas en grupo y para quienes valoran la estética y una atmósfera moderna.






















