José Velázquez Sánchez, 9 Sevilla
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La cocina peruana, fruto de la integración de emigrantes de todo el mundo, reúne influencias de cuatro continentes en un solo país, logrando una mezcla de estilos culinarios que ha dado lugar a una gastronomía inmensa y diversa, con más de mil sopas solo en la costa y cerca de trescientos postres tradicionales en todo el territorio; una cocina fresca y original que, no en vano, ha convertido a Perú en mejor destino culinario del mundo durante varios años consecutivos y que en nuestra ciudad cuenta ya con varios establecimientos consolidados. Entre ellos destaca desde hace cinco años «Salá», un restaurante ubicado en Los Remedios, un barrio necesitado de ampliar sus fronteras gastronómicas, cuyo nombre procede del término andaluz salero, un guiño a la antigua dueña cubana del local, famosa por ser muy “salá”.
Al frente del negocio está Jorge Obando, trujillano de nacimiento y sevillano de adopción, profundo conocedor de la cocina peruana y responsable de una evolución notable en la propuesta del establecimiento; él y su equipo forman un tándem profesional y eficaz que renueva la carta cada año, incorporando y retirando platos según temporada y demanda, e incluyendo algunos éxitos fuera de carta a petición de los clientes. Tras la reapertura posterior al incendio, el local luce una renovación total que realza su identidad peruana: la fachada combina blanco y turquesa con plantas que enmarcan la entrada, mientras en el interior destacan nuevos elementos de madera, iluminación cálida y cerámicas artesanales que aportan un aire acogedor y moderno; los manteles andinos llenan de color la amplia terraza situada en plena calle peatonal, ideal para familias, y el comedor principal ahora está presidido por vibrantes murales andinos donde se mezclan elementos icónicos como un colibrí, figuras de las Líneas de Nazca, un sol inca, una llama sonriente y un músico tradicional tocando la zampoña frente a una representación de Machu Picchu, todo integrado en una explosión de colores que simboliza la cultura viva del Perú y convierte el espacio en un homenaje visual al país andino.
La cocina de Jorge gira en torno a la gastronomía de la costa norte del país, donde destacan los ceviches y sudados, que combinan las especies marinas con ácidos, picantes y hierbas aromáticas que otorgan sabores frescos e intensos. La Salá presenta una variada y muy interesante carta que comienza con woks de pollo en salsa de ostión 13,8€, tipacay 16€, arroz chaufa 14,5€, ceviches costeños 17€, mixto cholo power 19€ o el de leche de tigre9€. En entrantes fritos tenéis la salchipapa 4 salsas 8,5€, yucas fritas 12,5€, finger de pollo y patatas fritas 12,5€ o los tequeños de queso 13,50€. De lla esquina de mi barrio tenéis el anticucho de corazón de ternera 15€, anticucho de pollo 16,5€, papa a la huancaína 12€, tamal de pollo 7,80€ o los chicharrones de chanchito 16€. Las causas de pollo, de pulpo 8€, y de atún 7,5€, En arroces el ají de gallina 14,5€, arroz con marisco 16€ o con pollo 15,5€, el seco de ternera 16,5€ o el lomito saltado 17,2€. PAsta italiana con toque peruano como los tallarines huancaína 17,5€ o lo tallarines rojos con pollo 15,5€.Para beber tenéis cervezas peruanas, pisco sour de limón 5,7€, de maracuyá 6,2€ o el pisco sour de mango 6,2€, además de refrescos y algún vino. El trato del personal es amable y profesional.</p
El restaurante la Salá ha conseguido en estos años hacerse un hueco en las preferencias gastronómicas de los sevillanos en un barrio tan difícil para la diversidad y las cocinas de otros países. Y es que la comida peruana ya no es una novedad. La hemos incorporado a nuestro consumo habitual y la gente ha asumido esta cocina como parte de su menú diario. Eso lo han logrado profesionales como Jorge que han luchado por hacer del ceviche algo cotidiano para muchos sevillanos. Cantidad, presentación y calidad de los platos. Así es el negocio de este Trujillano que nos ha recibido con cortesía y amabilidad. Todo riquísimo, bien presentado y en raciones abundantes. Sin duda repetiremos para probar más platos de la carta. Lo recomiendo tanto si conoces la cocida peruana como si no. Gracias a Jorge y su equipo por su hospitalidad.













