Avenida de Grecia, 27, 41012 Sevilla
Teléfono: 954 02 97 81
La historia de Infanta Sevilla es, en realidad, la historia de un bar sevillano que ha sabido mantenerse fiel a su esencia a lo largo del tiempo. El proyecto nació en marzo de 1995 en la calle Arfe, en pleno barrio del Arenal, uno de los enclaves más tradicionales de la ciudad. Al frente estaba el hostelero Manuel González, que abrió aquel primer Infanta en un momento muy particular para Sevilla: coincidía con la boda de la infanta Elena, celebrada ese mismo mes en la ciudad y que inspiró el nombre del establecimiento. Durante más de veinticinco años, el Infanta del Arenal fue uno de esos bares reconocibles del centro histórico: barra viva, cocina directa y una clientela fiel que encontraba allí lo que busca en un buen bar sevillano: producto, oficio y cercanía. En una zona marcada por la Maestranza y el ambiente cultural del barrio, el local fue construyendo una identidad propia basada en la cocina tradicional andaluza, las chacinas ibéricas, las carnes de la sierra y una forma de entender el bar donde la barra tenía tanto protagonismo como las mesas. La segunda etapa comenzó en septiembre de 2020, cuando Manuel González decidió retomar el proyecto en el barrio de Los Bermejales, esta vez junto al también veterano hostelero Juan Iglesia, conocido por haber dirigido durante años el restaurante Albahaca en Triana. Ambos unieron experiencia y memoria gastronómica para levantar una nueva casa de Infanta que, sin renunciar a su historia, se adaptara al ritmo de un barrio residencial joven y en crecimiento.
El actual local de Infanta Sevilla combina el aire de taberna clásica con un planteamiento contemporáneo que busca recrear el ambiente de las antiguas casas de comidas andaluzas. Nada más entrar llama la atención la zona central del establecimiento, presidida por una vitrina de productos y una pequeña despensa vista donde se exhiben conservas, chacinas y encurtidos, una forma de mostrar al cliente la importancia del producto en la casa. Bajo los arcos blancos de inspiración andaluza cuelgan jamones y embutidos que refuerzan ese carácter de taberna tradicional, mientras lámparas de cobre y hierro aportan una luz cálida que envuelve el espacio. La decoración mezcla elementos rústicos y muy vinculados a la cultura gastronómica del sur, barriles de vino convertidos en mesas altas, cuchillos jamoneros antiguos, una cañera tradicional de manzanilla, madera y esparto, con una distribución abierta y luminosa que permite ver parte de la cocina y el movimiento del bar, reforzando esa idea de establecimiento honesto donde todo sucede a la vista. En paredes y rincones aparecen detalles ligados al mundo del vino y la gastronomía que aportan identidad y crean un ambiente muy sevillano, cercano y auténtico. El interior se prolonga además hacia el exterior con una amplia terraza, uno de los grandes atractivos del local. Situada en plena Avenida de Grecia, en Los Bermejales, se convierte en un lugar ideal para disfrutar del tapeo al aire libre. Con la llegada de la primavera y los días más largos, este espacio se llena de vida y se transforma en el escenario perfecto para compartir una cerveza bien fría, una copa de manzanilla o algunas tapas mientras se disfruta del ambiente del barrio.
La carta se mueve dentro de la cocina tradicional andaluza de producto, con una propuesta pensada para compartir y tapear alrededor de la mesa o la barra. La oferta comienza con una selección de chacinas y quesos donde destacan el jamón de bellota, el lomo ibérico o el salchichón, junto a quesos artesanos de distintas regiones, con precios orientativos entre 4 € y 22 € según el producto. En los entrantes aparecen clásicos del tapeo sevillano como alcachofas salteadas con jamón, bacalao con salmorejo, ensaladilla, mejillones en escabeche o pimientos de Padrón, además de guiños marineros como zamburiñas o pulpo a la brasa; un bloque que suele moverse entre 4 € y 18 €. La carta también incluye montaditos tradicionales, como pringá, lomo al Jerez, chorizo picante o el clásico “completo” con presa, jamón y huevo de codorniz, con precios populares alrededor de 4 €/5 €. En el apartado de carnes se concentran algunas de las especialidades de la casa: presa ibérica de bellota, mollejas de cordero a la brasa, carrillera de buey, riñones o lingote de ternera madurada, además de cortes mayores como el chuletón, con precios aproximados entre 14 € y 48 € según pieza y tamaño. La sección de otras elaboraciones reúne platos de barra muy reconocibles como huevos con chorizo, croquetas de jamón, habitas salteadas con jamón, tacos de bacalao fritos o bacalao a la bilbaína, generalmente entre 4 € y 18 €. Todo ello se acompaña con una carta de vinos cuidada, con especial presencia del Marco de Jerez, blancos frescos y tintos de distintas denominaciones españolas, con precios orientativos entre 10 € y 26 € la botella. En conjunto, la carta apuesta por una cocina directa y reconocible donde el protagonismo lo tienen el buen producto, las brasas, la fritura y los guisos tradicionales, en línea con el espíritu del bar sevillano clásico.
En esencia, Infanta Sevilla continúa defendiendo una filosofía muy clara: la del bar sevillano de siempre, donde el producto manda, la barra marca el ritmo y el cliente se siente parte de la casa. En una ciudad donde el bar es casi una institución cultural, este establecimiento ha sabido ganarse un lugar propio dentro del panorama gastronómico local sin recurrir a artificios ni modernidades innecesarias, apoyándose en algo mucho más sólido: producto, tradición y oficio. Su cocina resume bien el espíritu del tapeo sevillano, con platos reconocibles, bien ejecutados y pensados para compartir, desde chacinas y carnes hasta guisos y tapas clásicas que mantienen ese equilibrio que caracteriza a los bares que perduran: sencillez aparente y calidad real. Ese enfoque, unido al ambiente de taberna y al cuidado de la barra y de los vinos, sitúa a Infanta entre esos lugares que muchos sevillanos mencionan cuando hablan de dónde tapear bien en la ciudad. Por todo ello, Infanta puede considerarse hoy uno de los referentes del tapeo tradicional en Sevilla, un bar donde la gastronomía se disfruta con la naturalidad y la cercanía que siempre han definido a la ciudad.
















