Bar Cervecería Monigote

Calle Virgen de la Estrella, 4, 41011 Sevilla

Hemos vuelto a Los Remedios y la sensación es clara: abrir un negocio hostelero aquí es casi un acto de fé. Es un barrio con vida, sí, pero también con un público exigente y de costumbres muy arraigadas. La rotación de locales es constante y los cierres forman parte del paisaje casi tanto como las aperturas. Los bares que consiguen mantenerse suelen jugar sobre seguro: cartas sencillas, cerveza fría y poco margen para la innovación. Aquí arriesgar no siempre sale bien. El cliente es fiel, pero también conservador, y salir a comer fuera no es un hábito diario para muchos vecinos. Aun así, hay quienes han decidido ir un paso más allá. Empresarios como Eugenio Rafel, Iván Valero o Rodrigo Parladé siguen apostando por propuestas más ambiciosas, con cocina elaborada y un concepto claro. No lo tienen fácil: pelean cada día por atraer a un público que mide mucho cuándo y dónde sentarse a la mesa. En ese contexto nace Monigote, un proyecto respaldado por varios empresarios del sector, con experiencia y conocimiento del terreno. Sin embargo, como ocurre hoy en día en buena parte de la hostelería, eso no garantiza un arranque sencillo. El local se encuentra aún en fase de ajuste, tratando de encontrar su ritmo. Los problemas de plantilla, la dificultad para consolidar equipos y la necesidad de afinar el servicio en el día a día forman parte de ese proceso. No es algo exclusivo de este bar, sino una realidad bastante extendida en el sector actualmente. Por eso, más allá de la apertura, el verdadero reto está en lo que viene después: dar con la tecla, estabilizar el proyecto y hacerse un hueco en un barrio donde la barra sigue mandando y donde el boca a boca lo es todo.

El nuevo Bar Monigote ocupa el espacio que hasta hace poco fue Tararí, en la plaza peatonal de Virgen de la Estrella. Un lugar privilegiado dentro del barrio: sin tráfico, abierto, cómodo y especialmente atractivo para familias con niños, que pueden moverse con libertad. El cambio de concepto se percibe desde el primer momento. La estética apuesta por líneas limpias, madera clara, tonos neutros y una barra bien definida que invita a quedarse. Hay una intención clara de recuperar ese espíritu de bar de siempre, pero con un aire actualizado. En el interior, el espacio es recogido pero bien aprovechado. Mesas altas, taburetes, mesas bajas y una distribución que prioriza la rotación sin perder comodidad. La barra tiene protagonismo, algo que no es casual: aquí se viene también a tapear de pie, a compartir y a socializar. La terraza, por su parte, es uno de sus grandes activos. Varias mesas repartidas en la plaza convierten el lugar en un punto muy agradable cuando el tiempo acompaña. Es fácil imaginarla llena en primavera, con ese ambiente de barrio que tanto define a Los Remedios. Monigote no rompe con el entorno, pero sí intenta darle una vuelta. Respeta el espíritu del barrio, pero lo presenta con una imagen más cuidada y actual.

La carta juega claramente en el terreno de lo conocido, con una propuesta amplia pero sin estridencias, muy alineada con lo que demanda el público de Los Remedios. Aquí manda la tradición: tapas reconocibles, producto sencillo y una oferta pensada tanto para el picoteo rápido como para comer con algo más de calma. El recorrido empieza con un bloque de “varios” muy de barra: patatas, aceitunas o gildas (de anchoa o cecina), junto a pequeños bocados como hojaldres o tostas. A partir de ahí, entran las chacinas, chicharrón, salchichón, lomito o queso, en formatos de tapa y plato, ideales para compartir. En los fríos aparecen clásicos imprescindibles como la ensaladilla de gambas (4€), las papas aliñás (3,8€) o los boquerones en vinagre (4,5€), mientras que los fritos mantienen el tipo con propuestas como croquetas (4€), lagrimitas de pollo (4,5€), torreznos (4,5€) o papas bravas (4€). Todo en ese rango de precios contenido que invita a pedir varias cosas. El pescaíto frito tiene su propio espacio, choco, boquerones o tacos de merluza, con medias raciones en torno a los 8€ y platos sobre los 14€, en línea con lo habitual en la ciudad. Y no faltan los guisos, uno de los pilares de la casa: menudo, carne con tomate, albóndigas o carrillada, con tapas entre 4 y 4,5€ y platos que rondan los 12–15€. Para rematar, una pequeña selección de carnes donde destacan los solomillos al whisky o al roquefort (4,5€ la tapa) y un lomo bajo de 300 gramos que sube a los 24€. En conjunto, una carta coherente, sin riesgos, pero bien armada para funcionar en el día a día y adaptarse al ritmo del barrio.

Monigote arranca con una base sólida: ubicación privilegiada, una terraza muy aprovechable y detrás un grupo con experiencia en el sector. Sobre el papel, tiene muchos de los ingredientes necesarios para funcionar en un barrio como Los Remedios. Sin embargo, la sensación es también la de estar ante una propuesta que, de momento, no se aleja demasiado de lo ya conocido. Carta clásica, planteamiento continuista y un enfoque que encaja en el barrio, sí, pero que también corre el riesgo de diluirse entre tantas ofertas similares. Es pronto y el margen de mejora está ahí. Ajustar el servicio, afinar cocina y encontrar una identidad más definida será clave para marcar la diferencia. Porque en un entorno tan competitivo, no basta con hacerlo correcto. A su favor juega claramente el espacio. La plaza peatonal y la terraza son un activo importante, de esos que pueden sostener un negocio si se saben aprovechar bien. Hay potencial, sin duda. Ahora queda ver si Monigote consigue dar ese paso más que le permita no ser uno más. Ojalá encuentren su sitio, porque el lugar lo merece y el barrio siempre agradece proyectos que logren consolidarse.

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