Pinsería Il Forno

Carretera de Carmona, 6, 41008 Sevilla
Teléfono: 641 50 44 82

La pizza es, sin duda, la receta italiana más internacional, pero su prima menos conocida, la pinsa, empieza a abrirse camino también en Sevilla. A esta especialidad está dedicado Il Forno, un restaurante situado en la Carretera de Carmona que gira en torno a esta versión más ligera de la pizza tradicional. Detrás del proyecto está el cocinero venezolano José Luis Flores Quintero, que tras dos décadas de experiencia en los fogones, y después de trabajar en países como Venezuela, Colombia, Panamá o España, decidió iniciar en nuestra ciudad su primera aventura como propietario. En sala lo acompaña Gabriela, encargada de recibir y atender a los comensales, completando un proyecto familiar que busca trasladar a Sevilla su pasión por la cocina italiana. La especialidad de la casa es la pinsa romana, una receta elaborada con una mezcla de harinas de trigo, soja y arroz, lo que permite una masa más hidratada y una textura ligera, esponjosa y crujiente a la vez. La preparación requiere tiempo: la masa se amasa y se deja reposar entre 24 y 72 horas antes de fermentar y hornearse, un proceso que mejora su digestibilidad y su estructura final.

El local de Il Forno Pinsería es un espacio sencillo y funcional, con una decoración discreta que busca recrear una estética italiana informal. Predominan los tonos verdes, grises y crema, que dan unidad al espacio y aportan cierta sensación de calidez, aunque el resultado general es más práctico que especialmente acogedor. El comedor es amplio y ordenado, con mesas de madera bajas y sillas tapizadas en tonos marrones. La iluminación procede principalmente de lámparas redondas en el techo, que aportan una luz uniforme en toda la sala. En las paredes se han incorporado arcos pintados en verde y pequeños elementos decorativos que evocan Italia, como ilustraciones y detalles gráficos. Destaca también la pequeña barra iluminada con luces rojas y el repetido “ciao”, que introduce un punto más llamativo dentro de una decoración por lo demás bastante sobria. En conjunto, se trata de un local sencillo, limpio y funcional, centrado más en la experiencia gastronómica que en una decoración especialmente elaborada.

El restaurante ofrece una selección de entrantes típicos italianos como la ensalada de burrata de Puglia, bruschetta de tomate, ajo y perejil (7,99 €), tabla de quesos italianos (16,99 €), tabla de embutidos italianos (16,99 €), carpaccio de temporada (15,99 €), parmigiana de berenjena con tomate (11,99 €), y polpette de ternera (9,99 €). Pasta rellena casera de ricotta y espinaca (14,99 €), carbonara con guanciale (13,99 €), amatriciana con tomate (13,99 €), pasta vongole con crema de ajo (16,99 €), mariscos di mare (17,99 €), puttanesca de bacalao (14,99 €), ragú de rabo de toro (15,99 €), pesto de albahaca casero (12,99 €), y lasaña rossa con ragú de carne (12,99 €). En carta ofrecen más de una decena de variedades de pinsa, empezando por la Margarita con tomate, mozzarella y albahaca (9,99 €), Formaggi con cuatro quesos italianos (12,99 €), Matteo con verduras asadas (13,99 €), Giuseppe con mozzarella, mortadela, burrata y pistacho (14,99 €), Picantísima con ’nduja y spianata (13,99 €), Maddy con mozzarella di bufala (13,99 €), Alicci con stracciatella y anchoas (13,99 €), Cotto con jamón york y champiñones (13,99 €), Carmona con crema de calabaza, gorgonzola y pancetta (15,99 €), Donatello con bresaola y parmigiano (15,99 €), Gamberi con gambas (17,99 €), La Vegana con verduras (13,99 €), Pinsa Giuliana con provola ahumada (13,99 €), y la Pinsa Il Forno, plato del mes de marzo, con tomate cherry confit, jamón cocido ahumado, burrata y pesto de albahaca (15,99 €). De postre tenéis el Tiramisú casero (6,50 €), tiramisú sin gluten (6,90 €), pinsa con Nutella (9,50 €), cannoli relleno de crema de ricotta (5,50 €) o panna cotta de pistacho (5,50 €).

En conjunto, Il Forno se presenta como un nuevo espacio gastronómico que apuesta por una cocina italiana sencilla y reconocible, con la pinsa como alternativa a la pizza tradicional. La carta se completa con entrantes, pastas y postres clásicos de la gastronomía transalpina, lo que permite construir una comida completa más allá de su especialidad. Uno de los aspectos que también destacan del establecimiento es su apuesta por opciones sin gluten, tanto en las pinsas como en algunas de sus pastas, lo que permite que las personas celíacas puedan disfrutar de estos platos. No es un espacio particularmente acogedor, pero cumple su función con un ambiente tranquilo y un servicio cercano. Al final, lo que realmente destaca es la comida: una propuesta bien ejecutada y centrada en el sabor, que convierte a este pequeño restaurante en una interesante parada para descubrir la pinsa en Sevilla.

Compártelo en tus redes sociales