Viento del Norte Restaurante

Calle San Sebastián, 76, 41620 Marchena
Teléfono: 854 74 65 14

La gastronomía de la campiña sevillana vive desde hace años un momento especialmente interesante, con proyectos que han sabido unir identidad local y miradas externas capaces de enriquecer el panorama culinario. Marchena es un buen ejemplo de ello: un municipio con peso histórico, cultural y patrimonial que, poco a poco, se ha ido consolidando también como destino gastronómico. En este contexto destaca Viento del Norte, un restaurante singular que aporta una propuesta diferente y coherente, basada en la cocina tradicional del norte de España, pero profundamente integrada en la vida del pueblo. Al frente del proyecto están Mari Bernal y Jesús Sandonís, dos bilbaínos con una amplia trayectoria profesional en hostelería que, tras años trabajando por cuenta ajena, decidieron dar un giro vital y cumplir un sueño largamente acariciado: trasladarse al sur y abrir su propio restaurante. En 2019 dejaron Bilbao para instalarse en Marchena, atraídos por la tranquilidad del entorno, la cercanía de su gente y una forma de vida que encajaba con su manera de entender la cocina y la hospitalidad. Desde el primer día han querido formar parte activa del día a día del pueblo, integrarse como vecinos y participar en su vida cultural y social, algo que el público marchenero ha sabido reconocer.

Viento del Norte es un restaurante de dimensiones contenidas, pensado para disfrutar de la comida sin prisas y en un ambiente íntimo. El comedor transmite una sensación cercana y acogedora, más próxima a la de una casa bien puesta que a la de un restaurante al uso. La distribución es sencilla y funcional, con mesas bien separadas, una barra protagonista que articula el espacio y distintos rincones que aportan profundidad visual y hacen que la sala se perciba más amplia de lo que realmente es. En el apartado decorativo, Mari y Jesús han querido recrear el espíritu de las tabernas del norte desde una estética actual y luminosa. Predominan los tonos blancos y grises, la madera clara y una iluminación indirecta que envuelve el conjunto con calidez. El suelo hidráulico, con sus dibujos geométricos y tonos suaves, aporta carácter y ritmo al espacio, delimitando visualmente las distintas zonas del restaurante y contribuyendo a que la sala gane en personalidad y amplitud. Estanterías con botellas, copas colgantes sobre la barra, elementos vegetales y pequeños detalles decorativos completan un ambiente sobrio, equilibrado y sin estridencias. Todo está pensado para acompañar la experiencia sin robar protagonismo, dejando claro que aquí el centro de atención no está en la puesta en escena, sino en lo que finalmente llega al plato.

La cocina de Viento del Norte se articula en torno a una idea muy clara: producto fresco, cocina clásica y elaboraciones auténticas. No existe una carta cerrada, ya que la oferta diaria depende tanto del mercado como de la inspiración de Mari en los fogones. Aun así, es habitual encontrar platos que recorren el recetario tradicional “de Finisterre a Irún”, con especial atención a pescados, mariscos y guisos de cuchara. Entre los entrantes y platos habituales destacan propuestas como las alcachofas de Navarra con langostinos, almejas a la marinera, anchoas del Cantábrico, salmón marinado con wakame, ensalada de jamón de pato con mango, pimientos del piquillo rellenos de bacalao o el clásico pulpo a la gallega o a la brasa. No faltan tampoco las legumbres, con elaboraciones como alubias de Guernica con sacramentos, fabada asturiana, garbanzos con bogavante o verdinas con pescado y marisco. En el apartado de carnes sobresalen platos como el cachopo, la chuleta con pimientos o el entrecot de vaca, mientras que en pescados brillan clásicos como el bacalao al pil pil, el calamar de potera a la plancha, el chipirón en su tinta, las kokotxas de bacalao, auténtico plato estrella de la casa, o el changurro. Los postres mantienen esa línea tradicional con propuestas como el queso de Idiazabal con nueces y membrillo, la intxaursalsa, o el brownie de chocolate con sopa de frutos rojos.

Viento del Norte es uno de esos restaurantes que dan sentido a la riqueza gastronómica de la comarca de Marchena. Un proyecto personal, coherente y sin artificios, donde la experiencia profesional se pone al servicio del producto y del cliente. Mari y Jesús han conseguido crear un espacio donde se come bien, se está a gusto y se entiende la cocina como un acto de hospitalidad. Su propuesta demuestra que no hace falta estar en una gran capital para disfrutar de una cocina de calidad, fiel a la tradición y ejecutada con conocimiento y respeto. Un motivo más para mirar hacia Marchena no solo por su patrimonio y su historia, sino también por una gastronomía que sigue creciendo gracias a proyectos como este. Viento del Norte es, sin duda, una parada imprescindible para quienes quieran descubrir los sabores del norte en pleno corazón de la campiña sevillana.

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