Jesús del Gran Poder, 91, Casco Antiguo, 41001 Sevilla
Teléfono: 954 21 54 51
La cocina marroquí es una de las grandes herencias gastronómicas del mundo árabe, fruto del cruce de culturas bereberes, árabes y andalusíes a lo largo de los siglos. Su historia es la de un territorio abierto a influencias mediterráneas y orientales que ha sabido conservar una identidad propia basada en el equilibrio de sabores, el uso magistral de especias y el respeto por la tradición. Lejos de los tópicos, no es una cocina excesivamente picante ni pesada, sino aromática, colorida y profundamente sensorial, donde cada ingrediente cumple una función precisa y donde la mesa es también símbolo de hospitalidad y encuentro. En este contexto nace Al-Medina en Sevilla en 1998, con la vocación de acercar esa riqueza culinaria al público sevillano. Surgió como una propuesta alternativa dentro del panorama gastronómico local, dirigida a quienes buscaban ampliar horizontes y descubrir sabores distintos sin salir de la ciudad. Desde sus inicios, el restaurante ha mantenido firme su propósito de dar a conocer la auténtica cocina tradicional de Marruecos, entendiendo que adentrarse en la gastronomía de un país es también comprender su cultura, su historia y su forma de vivir. Con el paso del tiempo, Al-Medina ha consolidado una propuesta fiel a sus raíces, elaborada por personal nativo marroquí y pensada para que cada comensal no solo disfrute de una comida, sino que participe de una experiencia cultural completa.
En su nueva ubicación en la calle Jesús del Gran Poder, 91, junto a la Alameda, Al-Medina mantiene intacta su esencia, pero la proyecta ahora en un espacio aún más envolvente y cuidado. Las imágenes reflejan un interior que transporta directamente al corazón de Marruecos: arcos abovedados, paredes de ladrillo visto y estucos en tonos arena y rojizos que crean una atmósfera cálida e íntima. La iluminación tenue, estratégicamente integrada en cornisas y bóvedas, realza las texturas y aporta una sensación acogedora que invita a la sobremesa pausada. Las mesas, vestidas con manteles burdeos y vajillas decoradas con motivos geométricos, refuerzan esa estética arabesca que define el local. Destacan los detalles artesanales: teteras tradicionales de metal labrado, cerámicas pintadas a mano, espejos ornamentados y pequeñas piezas decorativas. Las obras de arte de inspiración magrebí aportan color y personalidad a las paredes, mientras que los techos abovedados generan una sensación casi palaciega. Todo está dispuesto con equilibrio, sin excesos, combinando sobriedad y autenticidad. El resultado es un espacio elegante pero cercano, donde cada rincón parece contar una historia y donde la decoración es parte esencial de la experiencia cultural que propone el restaurante.
La carta de Al-Medina propone un recorrido por los sabores más representativos de Marruecos, con una oferta amplia y fiel a la tradición. Entre los entrantes destacan los aperitivos de la casa (5,40 €), el clásico hummus (6,50 €) y la tradicional harira (6,50 €), junto a ensaladas como la de cous-cous (10,60 €), la marroquí (10,60 €), la bereber (9,00 €) o la de arroz al limón (7,40 €). Las emblemáticas pastelas se presentan en versiones de ave (16,50 €), marisco (15,80 €), queso de cabra (14,95 €) y verdura (12,95 €), mientras que las brochetas, de cordero (15,90 €), ternera (13,50 €), pollo (12,40 €), kefta (13,50 €) o combinada (14,00 €), ofrecen una opción especiada y tradicional. Gran protagonismo tienen los tajines, con múltiples variantes de cordero (entre 15,70 € y 17,00 €), pollo (desde 14,50 €) y ternera (desde 13,20 €), manteniendo la esencia del guiso marroquí. El cous-cous se sirve en versiones vegetal (15,30 €), pollo (15,40 €), ternera (16,80 €), cordero (17,40 €) o el completo cous-cous real (18,10 €). Para acompañar, imprescindible el té verde a la hierbabuena (desde 5,10 €), además de café (1,40 €) y pastelitos variados (1,90 €). La propuesta se completa con un menú mediodía por 12 € y un menú degustación desde 20,50 € por comensal.
En definitiva, Al-Medina es un espacio donde la gastronomía se convierte en puente cultural. Tras más de dos décadas de trayectoria, sigue demostrando que la cocina árabe tiene mucho que ofrecer a quienes buscan algo más que una comida convencional. Su propuesta combina autenticidad, tradición y una ejecución cuidada que respeta los sabores originales sin renunciar a la cercanía con el paladar mediterráneo. La atmósfera envolvente, el trato atento y la riqueza de su carta convierten cada visita en una experiencia completa, pensada para disfrutarse sin prisas. En una ciudad con una identidad gastronómica tan marcada como Sevilla, Al-Medina ha sabido consolidarse como una alternativa sólida y diferenciada. Ideal tanto para una comida tranquila entre semana como para una cena especial, el restaurante invita a descubrir que comer también puede ser viajar. Y en ese viaje, Marruecos está mucho más cerca de lo que parece.
















