Il Ristorantino Dell’Avvocato Cuna

Calle Cuna, 14, Casco Antiguo, 41004 Sevilla
Teléfono 854 74 79 56

Todo empieza en Nápoles, entre el calor de los hornos y el ritmo constante de una cocina familiar donde la tradición se vive en primera persona. Allí crece Gabriele, rodeado de harina, fuego y ese respeto casi sagrado por el producto que solo se aprende con los años. Dieciocho años después, tras pasar por cocinas de alto nivel en Europa, donde la exigencia es otra, pero el aprendizaje igual de intenso, decide que es momento de escribir su propia historia. No lo hace solo. A su lado están sus hermanos: Marco, que ya había echado raíces en Sevilla con el local de Calle Regina, y Michele, pieza clave en todo lo que no se ve pero sostiene el proyecto. Juntos continúan el legado de su padre, Raffaele Cardillo, trasladando una forma de entender la cocina que nace en Nápoles pero no se queda allí. Lo que comenzó como un pequeño rincón napolitano junto a la Encarnación pronto se convirtió en algo más: una declaración de intenciones, una manera honesta de traer la auténtica pizza napolitana, elaborada con producto italiano de máxima calidad y una sensibilidad propia. Y es precisamente desde esa base desde donde nace el nuevo proyecto en Calle Cuna, donde todo lo aprendido, la disciplina, la técnica, la creatividad, se transforma en una propuesta contemporánea que no olvida de dónde viene. Y si tengo que decirlo claro desde el principio: para mí, lo que sale de ese horno ahora mismo son, sin ninguna duda, las mejores pizzas napolitanas de Sevilla.

El nuevo local, situado en el número 14 de la calle Cuna, justo frente al Teatro Pathé, nace de una auténtica historia de amor: primero fue identificado, después adquirido y, finalmente, completamente transformado. Tras seis meses de estudio y de intensos y complejos trabajos de remodelación, llevados a cabo en colaboración con un equipo de ingenieros y arquitectos italianos y sevillanos, el espacio abre por fin sus puertas el 8 de noviembre. El resultado es un local de estilo industrial, donde cada detalle ha sido cuidadosamente pensado para poner en valor los colores y materiales más ligados a la tradición, como la madera, el mármol y el hierro, integrándolos con respeto en el contexto local. La iluminación, el mobiliario y la disposición del espacio refuerzan esa búsqueda de equilibrio entre lo contemporáneo y lo auténtico, creando una atmósfera cálida y elegante. Destaca especialmente la cocina abierta, concebida como parte central de la experiencia, donde el horno a la vista se convierte en protagonista y conecta directamente al comensal con el proceso artesanal y la esencia del producto. Todo ello ha estado acompañado por la mirada atenta de Michele, ingeniero, que ha supervisado tanto la dirección de las obras como los aspectos de gestión, garantizando que cada decisión mantuviera la coherencia y la esencia del proyecto.

La gran protagonista de la carta es, sin discusión, la auténtica pizza napolitana, elaborada desde una base contemporánea con un 75% de hidratación y 24 horas de fermentación. El resultado es una masa ligera, aireada y llena de matices, pensada para acompañar, sin eclipsar, ingredientes de primera calidad. Entre las más singulares destacan las pizzas ahumadas, como la Esagerata (23€) o la Cantabrian (22€), con perfiles intensos. En la sección de especiales, merece la pena detenerse en propuestas como la Mortazza 2.0 (20€), la Puttanesca (18€) o la Pulcinella (18€). Para quienes buscan combinaciones más comunes, las opciones gourmet como la Maradona (17€), Dell’Avvocato (17€), Pugliese (15,5€), Blue (15,5€) o Mortazza (15€) amplían el recorrido. Las clásicas siguen teniendo su espacio, con recetas reconocibles como la Salsiccia e Friarielli (14,5€), Capricciosa (14,5€), 4 Formaggi (14€), Ortolana (13,5€), Filetto (13,5€), Cotto e Funghi (13€), Calabrese (13€) o la Diavola con salami picante (13€), además de las imprescindibles Margherita (10,5€) y Marinara (9€). También hay hueco para los calzoni napolitanos, como Il Classico (15€), Il Friariello con queso ahumado (15€) o Il Piccante (15€), que mantienen la esencia de la casa en otro formato. Para cerrar, los postres mantienen el nivel con un tiramisù dell’Avvocato (6€) especialmente cuidado y unos cannoli siciliani (6€) que aportan el toque final. Todo ello acompañado por una selección de vinos y cervezas italianas artesanas, junto a una carta de cócteles y combinados que completa una experiencia coherente, con guiños constantes a Nápoles.

Y así, casi sin darte cuenta, la historia los ha traído hasta aquí: a una nueva mesa, a un horno encendido, a ese momento en el que todo empieza a tomar forma. Este es su mundo. Porque la pizza, aunque parezca sencilla, funciona como un lienzo amplio; y en sus manos parte de la tradición para ir un poco más allá. Aquí, la cocina y el trato al cliente conviven de manera natural, en un espacio donde las cosas se hacen con intención y coherencia. Más que impresionar, se trata de entender de dónde viene cada sabor, cada textura, cada decisión. Por eso, para conocer realmente este lugar, lo mejor es sentarse, observar, dejar que el ritmo fluya… y probar. Solo así se percibe que no es únicamente una buena pizza, sino una forma actual de trabajar un clásico que sigue evolucionando. Tenéis que probarlo.

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