Mercado del Arenal (Entrada, Calle Pastor y Landero, s/n) 41001 Sevilla
Reservas: veganitessen.es
Hablar hoy de cocina vegana en Sevilla ya no resulta extraño. La ciudad ha pasado en apenas una década de tener opciones casi testimoniales a contar con bares y restaurantes donde la cocina vegetal ocupa el centro o gran parte de la propuesta. En esa evolución hay nombres que llegaron antes que nadie y ayudaron a normalizar un tipo de gastronomía que entonces parecía destinada únicamente a un público muy concreto. Uno de esos nombres es Veganitessen, el pequeño negocio fundado por Anabel Reyes en 2009 dentro del Mercado del Arenal. Allí abrió la que muchos consideran la primera pastelería vegana de España abierta al público, cuando todavía hablar de cupcakes veganos, tartas sin ingredientes animales o leche vegetal sonaba casi revolucionario. Lo que comenzó como un pequeño obrador especializado en repostería artesanal fue creciendo poco a poco hasta convertirse también en bar y espacio gastronómico. En 2015 dieron el salto hacia una oferta salada más amplia, incorporando tapas, desayunos y platos veganos elaborados de forma casera. Desde entonces Veganitessen ha sido uno de los grandes referentes de la cocina plant based en Sevilla, no tanto desde una cocina sofisticada o experimental, sino desde una propuesta cotidiana, accesible y muy cercana. Parte de su éxito está precisamente ahí: demostrar que la cocina vegana puede ser reconocible, sabrosa y popular sin perder personalidad. Su historia también refleja cómo Sevilla ha ido abriendo espacio a nuevas formas de comer sin renunciar al tapeo ni a la cocina de raíz.
Veganitessen mantiene ese encanto de pequeño puesto gastronómico integrado en el Mercado del Arenal, una de las plazas más transitadas y céntricas de Sevilla. El local conserva la esencia de mercado tradicional, pero reinterpretada con una estética moderna y desenfadada. La barra de madera natural, los detalles industriales en negro, las plantas colgantes y los carteles pintados a mano crean una imagen muy reconocible y bastante coherente con el espíritu del proyecto. Todo transmite cierta sensación artesanal y familiar, lejos de la estética fría o minimalista que muchas veces acompaña a los locales veganos más modernos. La cocina vista y la apertura total hacia el pasillo del mercado generan además una atmósfera muy viva y social. Hay movimiento constante, clientes desayunando, gente tomando café o compartiendo tapas mientras alrededor continúa el ritmo cotidiano del mercado. Ese ambiente informal funciona especialmente bien para su propuesta gastronómica. No es un restaurante al uso, sino un espacio híbrido entre cafetería, bakery y bar de tapas. La iluminación natural del mercado, la mezcla de materiales cálidos y el carácter abierto del puesto consiguen un ambiente bastante acogedor y muy urbano. Incluso quien no siga una dieta vegana puede entrar perfectamente atraído simplemente por el ambiente.
La carta mezcla platos clásicos reinterpretados en clave vegana con recetas más internacionales y propuestas de temporada. Entre las tapas destacan la ensaladilla rusa (3,50€), la tortilla clásica (3,50€), la tortilla picantona con queso fundido y salsa picante (4,75€) o las empanadillas de verduras (2,95€). También tienen opciones más contundentes como los nachos Veganitessen (9,50€), cargados de frijoles, pico de gallo y chorizo vegano artesanal, además de hamburguesas bastante elaboradas como la mexicana de frijoles y avena (12€) o la bacon & egg vegana (15€), con proteína de soja, bacon vegetal y huevo frito de tofu. El shawarma de seitán especiado (10€) es otro de los platos más conocidos del local. Uno de los puntos fuertes sigue siendo la parte dulce, auténtico origen del negocio. La oferta de bakery es enorme: cookies de sabores como pistacho, lavanda y limón o café con praliné (3€), cinnamon rolls (3€), berlinas rellenas, palmeras de lotus o dulce de leche y distintas tartas veganas por encargo. Las cheesecakes son probablemente las más populares, con versiones de lotus, pistacho y frambuesa, arándanos o caramelo salado. También elaboran carrot cake, red velvet, tiramisú o tartas más contundentes como la “Muerte por chocolate”. Además ofrecen desayunos con pan ecológico de masa madre, aguacate, hummus casero y bollería vegana. Los precios, en general, resultan bastante razonables para el trabajo artesanal que hay detrás.
Veganitessen no es únicamente un restaurante vegano más dentro de la oferta sevillana. Tiene detrás una historia pionera que explica buena parte del crecimiento de este tipo de cocina en la ciudad. Anabel Reyes apostó por un concepto prácticamente inexistente en España hace casi dos décadas y consiguió convertirlo en un negocio estable, reconocible y muy querido dentro de Sevilla. Hoy el local atrae tanto a clientes veganos habituales como a curiosos que simplemente buscan algo diferente en pleno centro. La sensación final es la de un sitio honesto, sin artificios y muy coherente con su identidad. Hay cocina casera, elaboración artesanal y un ambiente cercano que encaja perfectamente con el espíritu del mercado. Puede que no busque la sofisticación gastronómica ni la alta cocina vegetal, pero precisamente ahí está parte de su atractivo. Veganitessen funciona porque entiende muy bien algo fundamental: la cocina vegana no tiene por qué ser exclusiva ni complicada para resultar interesante. En un momento donde muchos conceptos intentan sofisticar lo vegetal, ellos siguen apostando por una propuesta sencilla, sabrosa y cotidiana. Y probablemente por eso siguen llenando mesas tantos años después.















