Calle Demófilo, 2, local 43, 41020 Sevilla
Teléfono: 611 94 12 50
Hay decisiones que no se miden en distancia, sino en convicción. Abrir un negocio hostelero en Sevilla Este después de recorrer más de 11.000 kilómetros, los que separan la región argentina de Comahue, entre Río Negro y Neuquén, de la capital andaluza, no es un gesto casual. Es una declaración de intenciones. Ese viaje largo, geográfico y vital, es el que da sentido al nacimiento de Comahue Gastrobar, un proyecto que trae hasta el barrio sabores, técnicas y una manera muy concreta de entender la cocina y el bar. Ubicado en Calle Demófilo, Comahue abrió sus puertas el 5 de diciembre y, en poco tiempo, se ha integrado con naturalidad en la vida cotidiana de Sevilla Este. Su nombre no es un reclamo exótico, sino un anclaje a un territorio patagónico cuyo significado remite a valles, a reunión y a cocina compartida, una idea que encaja sorprendentemente bien con la forma andaluza de entender la hostelería. Al frente del proyecto está Gabriel, cocinero formado entre Argentina y España, con una trayectoria que pasa por estudios culinarios, competiciones nacionales y un recorrido profesional por trattorias, restaurantes y hoteles antes de llegar a nuestro país en 2017. Tras varios años en el norte, fue en Sevilla donde encontró el lugar idóneo para dar forma a su propio concepto. A su lado está Débora, sevillana, compañera de vida y figura esencial en la sala, y Rubén, un bonaerense cuya cercanía y acento terminan de redondear una atención cálida y sin artificios.
Comahue Gastrobar se construye desde la funcionalidad y la naturalidad, sin artificios ni escenografías innecesarias. Bajo los soportales del edificio Aleste, el local aprovecha ese tránsito cubierto tan propio de la vida de barrio, convirtiéndolo en una extensión viva del bar: mesas al exterior protegidas del sol y de la lluvia, donde el día a día del vecindario se mezcla con el café, la cerveza o el tapeo improvisado. En el interior, el salón mantiene esa misma lógica de cercanía. Un espacio bien dimensionado, con una disposición pensada para que todo fluya: mesas bien separadas, sillas cómodas y una circulación natural que recuerda más a un bar de uso diario que a un local diseñado para impresionar. La barra a fondo actúa como eje central del local. Aquí no hay elementos superfluos: todo cumple una función y refuerza la idea de un bar honesto, donde lo importante ocurre en el plato, en la conversación y en la relación cercana con quien atiende. Comahue apuesta así por una estética sencilla y coherente, que acompaña su propuesta gastronómica sin robarle protagonismo. Un espacio pensado para ser vivido, repetido y compartido, donde la comodidad y la autenticidad pesan más que cualquier intención estética forzada.
Comahue nace con una idea clara: rescatar lo cotidiano, aquello que forma parte del día a día del sevillano, desde los desayunos hasta el tapeo sin prisas. La cocina se apoya en elaboraciones caseras y en una lectura honesta del recetario popular, a la que se suman pinceladas argentinas bien integradas. No hay choque de identidades, sino convivencia natural: la parrilla de carbón, el chimichurri, las empanadas o el dulce de leche dialogan con frituras, carnes ibéricas y platos reconocibles. La carta se estructura con lógica de bar vivido. Entre los entrantes aparecen la ensaladilla de langostinos (3,70 €), la ensalada César de pollo (8,00 €), la tosta de salmón (3,00 €) o el aliño de melva (3,00 €), propuestas sencillas pensadas para abrir boca. La parrilla es uno de los ejes del proyecto, con platos como la costillita de ternera tipo churrasco (4,50 €), la entraña (4,50 €), el chorizo criollo (3,80 €), el abanico ibérico (4,50 €), la bondiola ibérica o cabezada (4,00 € ) y el pollo a la parrilla (3,50 €). El apartado de fritos conecta directamente con el gusto andaluz, con patatas bravas (3,90 €), choco (5,00 €), bacalao frito (5,00 €) o milanesa napolitana (5,00 € ), ideales para compartir. En los clásicos entre pan aparecen el serranito de pollo o lomo (6,00 €), el montadito de solomillo al whisky (3,50 €), el montadito de gamba al ajillo (3,50 €) y el imprescindible choripán (6,00 €), que actúa como nexo directo entre Argentina y Andalucía. Los postres cierran la experiencia con equilibrio: brownie con dulce de leche (4,90 €), torrija con helado (4,90 €) y tarta de queso (4,90 €). Fuera de carta, con propuestas como sus exquisitas papas con choco, boquerones o revuelto de bacalao, platos que refuerzan la idea de un bar vivo y en movimiento.
En conjunto, Comahue Gastrobar nos deja una sensación muy clara: la de un bar bien entendido y con los pies en la tierra. Nos ha encantado conocerlo, sentarnos en su terraza y comprobar que su propuesta funciona tanto en el discurso como en la práctica. En nuestra visita, dos personas comimos y bebimos (dos bebidas cada uno) por 33 euros, una cifra difícil de encontrar hoy en día y que habla de precios ajustados sin renunciar a la calidad ni al producto. Comahue se presenta así como un sitio muy recomendable para tapear en Sevilla Este, pensado para volver, para probar distintos platos y para formar parte del día a día del barrio. Un gastrobar sin pretensiones impostadas, donde se come bien, se está a gusto y el bolsillo no sufre, algo que, a día de hoy, es casi tan valioso como el propio sabor.














