Calle Aponte, 4, Casco Antiguo, 41002 Sevilla
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El Hot Pot lleva años expandiéndose por Europa, pero su llegada a Sevilla supone algo más que una moda pasajera. Estamos hablando de una de las tradiciones culinarias más importantes de China, con siglos de historia, aterrizando en una ciudad profundamente arraigada a su propia cultura gastronómica. Y claro, la pregunta era inevitable: ¿cómo nos tomamos los sevillanos esto de cocinar en la mesa?. Pues sorprendentemente bien. Sevilla es una ciudad de comida compartida, de tertulia alrededor de la mesa, de platos al centro. Y el Hot Pot encaja perfectamente en esa filosofía. Aquí no vienes solo a comer: vienes a participar, a experimentar, a conversar mientras decides cuánto tiempo dejas esa lámina de ternera en el caldo picante. Detrás de esta llegada está Yuanlaosi Hot Pot, una cadena con más de 400 restaurantes en China continental y presencia internacional. Su sede está en Chengdú (Sichuan), aunque su origen se remonta a Chongqing, considerada junto a Sichuan una de las grandes capitales del Hot Pot. Si hablamos en términos españoles, sería como decir Valencia y Alicante para la paella. La marca nació hace más de un siglo y mantiene una premisa clara: ofrecer el Hot Pot de Chongqing más auténtico posible, importando bases de caldo e ingredientes directamente desde China para conservar el sabor original. En una ciudad tan tradicional como Sevilla, la autenticidad importa. Y aquí no se trata de una versión adaptada o “occidentalizada”, sino de una experiencia fiel a sus raíces.
Entrar en Yuanlaosi es casi como cruzar una puerta simbólica hacia China. El espacio está cuidadosamente diseñado para trasladarte a la estética clásica de las casas y restaurantes tradicionales de Sichuan y Chongqing. Predominan los rojos intensos en las mesas y bancos de madera maciza, un color asociado en la cultura china con la prosperidad y la buena fortuna. Los farolillos colgantes iluminan el comedor con una luz cálida que suaviza el ambiente y crea una atmósfera acogedora, mientras que los paneles tallados, los marcos ornamentados y los detalles dorados aportan ese punto ceremonial que distingue al conjunto. Las paredes combinan ilustraciones enmarcadas, celosías geométricas y relieves decorativos que refuerzan la sensación de estar en un espacio con identidad propia. No es una decoración genérica ni una interpretación moderna sin alma: aquí hay intención estética y coherencia cultural. Especialmente llamativo es el uso de elementos simbólicos en la entrada, con paneles dorados y caligrafía tradicional que refuerzan el carácter auténtico del proyecto. Todo transmite solidez, tradición y respeto por el origen del Hot Pot. Además, cada mesa incorpora su propia olla empotrada, perfectamente integrada en el mobiliario. No es un añadido improvisado, sino parte del diseño. Esto convierte el comedor en un espacio vivo y dinámico, donde el comensal forma parte de lo que sucede. En definitiva, en Yuanlaosi la decoración es una extensión del concepto gastronómico: tradición, ritual compartido y una puesta en escena que prepara al cliente para lo que está a punto de vivir en la mesa.
La carta de Yuanlaosi es amplia y muy completa, pero para entenderla bien primero hay que saber cómo funciona un Hot Pot. La experiencia comienza eligiendo la base del caldo. Aquí encontramos opciones como la olla picante de manteca de res (Spicy Beef Butter Stew) por 15,95 €, una de las más representativas del estilo Chongqing. También se puede optar por caldos como el de tomate, setas, huesos o vegetal. Las ollas pueden ser de un sabor (desde 13,95 €) o dividirse en dos o tres sabores, lo que permite combinar intensidades y adaptarse al nivel de picante de cada comensal. Una vez el caldo empieza a hervir, comienza el ritual: se introducen los ingredientes poco a poco, controlando el tiempo de cocción según el producto. Las láminas finas de ternera apenas necesitan unos segundos; las verduras y setas algo más; los mariscos y albóndigas requieren unos minutos adicionales. Todo se cocina al momento y se sumerge después en salsa personalizada. En carnes destacan el angus (16,95 €), la ternera de angus (23,50 €), panceta o solomillo, junto a propuestas más tradicionales como callos, intestinos de oca o sangre de pato. En verduras encontramos loto, bambú, coliflor y una amplia variedad de setas, además de tofu en distintas versiones. El marisco incluye gambas, lubina o cangrejo, y se completa con fideos como ramen o udon. También hay dumplings (4,90 €) y albóndigas (5,80 €) pensadas para cocinar en la olla. La clave es que cada comensal decide qué cocinar y cómo combinarlo. Es una experiencia participativa, fiel a la tradición y lo bastante variada como para que cada visita sea diferente.
Yuanlaosi es una propuesta cultural y gastronómica que trae consigo más de un siglo de tradición directamente desde las capitales del Hot Pot en China. La experiencia funciona porque combina tres elementos clave: autenticidad en el sabor, una puesta en escena cuidada y una dinámica social que encaja sorprendentemente bien con la forma de disfrutar la mesa en Sevilla. Puede que al principio intimide eso de cocinar tu propia comida, elegir el caldo o enfrentarte a ingredientes poco habituales. Pero una vez entiendes la dinámica, el Hot Pot se convierte en algo adictivo: compartido, divertido y tremendamente sabroso. En definitiva, una experiencia diferente que amplía el mapa gastronómico de la ciudad y demuestra que Sevilla también sabe abrazar tradiciones lejanas… cuando están bien hechas.
















