Calle Amor de Dios, 36, local 2 41002 Sevilla
Teléfono: 955 27 80 15
La Alameda de Hércules se ha consolidado en los últimos años como uno de los espacios más diversos de la gastronomía sevillana. Entre bares clásicos, cocinas viajeras y propuestas contemporáneas, la oferta japonesa ha ido ganando terreno, alejándose del sushi de moda para mostrar registros más amplios y cotidianos. En ese contexto, Wasabi Izakaya ocupa un lugar propio desde hace más de una década, reivindicando la cocina nipona de taberna, reconocible, honesta y pensada para disfrutarse sin solemnidad. Detrás de Wasabi Izakaya encontramos a Humberto de Juan, un cocinero vocacional que decidió apostar por la cocina japonesa cuando todavía no era tendencia en la ciudad. Su primer paso fue un curso de cocina japonesa en la Taberna Alabardero, al que siguieron estancias formativas en Japón, donde profundizó en la cocina popular nipona, la que se come a diario. A esa base se sumó un curso impartido por Ayako Anzai, alma del malogrado restaurante Los Palillos, una de esas japonesas que llegaron a Híspalis enamoradas del flamenco y acabaron quedándose para siempre.
La decoración de Wasabi Izakaya no es un mero complemento, sino una prolongación natural de su propuesta gastronómica, coherente con esa idea de cocina japonesa cotidiana y sin artificios. El local apuesta por una estética cálida, funcional y muy bien medida, donde predominan la madera clara, los listones verticales y las líneas limpias, evocando las izakayas de barrio japonesas, esas tabernas donde se come bien sin necesidad de solemnidad. No hay contrastes agresivos ni focos innecesarios: todo está pensado para generar una sensación de calma y confort. Especial protagonismo tienen los elementos gráficos, con ilustraciones de inspiración nipona, gatos, olas, referencias al ukiyo-e reinterpretado, que aportan carácter sin caer en el cliché. El mural principal, de gran fuerza visual, actúa casi como telón de fondo del comedor, reforzando la identidad del local sin robarle protagonismo a la mesa. La barra vista, el mobiliario cómodo y la disposición sencilla de las mesas refuerzan esa sensación de cercanía y naturalidad. No es un japonés de postal ni un ejercicio de minimalismo extremo: es un espacio vivido y acogedor, pensado para compartir platos, conversar sin prisas y dejar que la experiencia fluya al ritmo que marcan los propios comensales y la cocina.
La carta de Wasabi Izakaya es amplia y bien estructurada, combinando entrantes, makis, sashimi / tartar, uramakis, nigiris, gunkan, temakis, platos calientes y postres, con precios contenidos y una clara intención de mostrar distintas facetas de la cocina japonesa, desde lo más popular hasta elaboraciones algo más técnicas. En los entrantes aparecen clásicos como el edamame con sal en escamas (4,50 €) o la sopa misoshiru (4,90 €), junto a baos de pollo, pato o langostino (7,50 €) y gyozas en distintas versiones. Especial mención merece la gyoza al estilo takoyaki (10,90 €), uno de los bocados más personales de la casa. La sección de makis ofrece opciones sencillas y accesibles, aguacate, pepino o mango desde 3,50 €, junto a versiones de salmón, atún, langostino o pez mantequilla. A esto se suman uramaki especiales con nombres de barrios de Tokio, con precios entre 13,50 € y 16,00 €. En sashimi, tataki y tartar destacan el tataki de atún (12,50 €), los tartar de atún o salmón y el sashimi mixto (18,90 €). Los platos calientes refuerzan el carácter de taberna japonesa: currys, yakisoba, ramen shoyu en varias versiones y clásicos como el tonkatsu (12,50 €), bien ejecutado y reconfortante. Los nigiris incluyen referencias como salmón noruego, atún rojo, anguila asada o vieira, mientras que los mochis de cheesecake o chocolate (4,50 €) cierran la experiencia con un guiño dulce y ligero.
Doce años después, Wasabi Izakaya sigue abierto con la misma filosofía: Humberto continúa al frente de su pequeña cocina, cuidando el producto, los cortes y los fondos, sin fuegos artificiales, pero con mucha verdad. El resultado es un japonés coherente, honesto y con identidad propia, que ha sabido mantenerse fiel a su idea inicial sin dejarse arrastrar por modas pasajeras. No busca sorprender desde el artificio, sino convencer desde la regularidad, el respeto al producto y la constancia. Con un ticket medio en torno a los 30 euros por persona, Wasabi Izakaya sigue siendo hoy una de las opciones más sólidas para acercarse a la cocina japonesa cotidiana en la Alameda sevillana, un lugar donde el tiempo y la fidelidad han terminado siendo su mejor aval. Humberto resume estos años dando las gracias a quienes estuvieron desde el principio, a quienes fueron llegando y se quedaron, a quienes confiaron aunque fuera una sola vez y también a los que aún están por venir. Familia, amigos, proveedores y clientes, todos forman parte de estos doce años haciendo realidad un proyecto que ha crecido desde la constancia, la honestidad y el amor por la cocina japonesa, mirando al futuro con la misma verdad con la que empezó.


















