Restaurante Mar de Kñas

Cuando llega el verano, La Antilla se convierte en uno de los destinos preferidos por muchos sevillanos que buscan playa, buen ambiente y, por supuesto, pescado fresco. En pleno paseo marítimo, frente al Atlántico, se encuentra Mar de Kñas, un restaurante cuyo propietario y gerente es Antonio Santana. Muy conocido en la zona por su cocina marinera basada en el producto local fresco y por sus espectaculares vistas al mar, el establecimiento se ha consolidado como una de las referencias gastronómicas de la costa onubense. Con una trayectoria que comenzó en 2010 y una profunda renovación de sus instalaciones y de su concepto gastronómico, Mar de Kñas ha sabido hacerse un nombre gracias a una propuesta que va mucho más allá del típico chiringuito de temporada. Su cocina gira en torno al producto, con el pescado salvaje como auténtico protagonista. Cada mañana seleccionan el género en lonjas como la de Isla Cristina, priorizando siempre la pesca salvaje y el producto local, una filosofía que se deja notar en la frescura de cada elaboración. Ese compromiso con la calidad, unido a una cocina que combina recetas tradicionales con una presentación más actual, le ha valido el reconocimiento de la Guía Repsol, que lo ha distinguido con uno de sus Soletes, un sello reservado a esos establecimientos con personalidad propia que merecen una parada. Y es precisamente esa personalidad la que convierte a Mar de Kñas en una de las direcciones más interesantes para disfrutar de una excelente cocina marinera frente al mar en la costa de Huelva.

A simple vista podría pasar por otro de los muchos chiringuitos que salpican el paseo marítimo de La Antilla. Sin embargo, basta cruzar la entrada para comprobar que Mar de Kñas juega en otra liga. La profunda reforma realizada recientemente ha transformado por completo el antiguo local, dando paso a un espacio mucho más cuidado, luminoso y contemporáneo, sin perder esa cercanía que se espera de un restaurante de playa. El establecimiento se distribuye entre un acogedor salón interior y dos amplias terrazas, una orientada hacia el paseo marítimo y otra más resguardada, ideales tanto para el bullicio del verano como para disfrutar de una comida tranquila fuera de temporada. Predominan los tonos claros, la madera, las fibras naturales y una iluminación muy cálida que, junto a las vistas al mar, crean un ambiente elegante sin caer en artificios. El resultado es un restaurante que rompe con la imagen tradicional del chiringuito y que invita tanto a tomar unas cervezas con unas tapas como a sentarse a disfrutar de una comida completa.

Uno de los aspectos que más sorprende de Mar de Kñas es la amplitud de su propuesta gastronómica. La carta es extensa, está bien estructurada y permite tanto compartir unas tapas frente al mar como disfrutar de una comida completa. El producto del mar es, lógicamente, el gran protagonista. No faltan los clásicos fritos, boquerones (9 € la media), adobo (9,50 €), tiras de choco (9,50 €) o rubio frito desde 7 €, pero la oferta va bastante más allá. Encontramos mariscos como gambas al ajillo (16 €), langostinos al ajillo (18 €) o langostinos de trasmallo a la plancha (10 €/100 g), además de una buena selección de pescados salvajes cocinados a la plancha, al horno o al inconfundible estilo Orio. Especial atención merece el apartado dedicado al atún rojo de almadraba, donde se aprovechan prácticamente todos los cortes del animal. Desde un lomo de sardina ahumada sobre pimiento del piquillo (5 €) o un refrescante ajoblanco con descargamento de atún rojo (10,50 €), hasta un excelente tartar (24 €), kokotxas (22 €), carrillera (22 €), costillitas glaseadas (18 €), ventresca o parpatana al horno (9 €/100 g). Una selección poco habitual en un restaurante de playa y que demuestra la apuesta por un producto de calidad. La carta se completa con ensaladillas, gazpachos y salmorejos, guisos marineros y una interesante oferta de arroces elaborados al momento. Entre ellos encontramos un arroz negro (14,50 €), arroz con gurumelos y lagarto ibérico (14 €), arroz con pato y foie (17,50 €) o un arroz caldoso de marisco (17,50 € por persona, mínimo dos comensales). Una variedad que convierte a Mar de Kñas en una propuesta mucho más completa de lo que cabría esperar a pie de playa.

Nuestra comida para dos personas, acompañada de una botella de vino blanco del Condado de Huelva, ascendió a 91 euros. Una factura que considero muy razonable teniendo en cuenta la calidad del producto, el cuidado en la cocina, el servicio recibido y, sobre todo, que estamos hablando de un restaurante situado en primera línea de playa, donde en demasiadas ocasiones la ubicación acaba pesando más que lo que llega al plato. En Mar de Kñas sucede justo lo contrario. Aquí el producto manda. El pescado salvaje, la apuesta por las elaboraciones tradicionales bien ejecutadas, una carta amplia y diferente y el esfuerzo por ofrecer opciones como todos sus fritos elaborados con harinas sin gluten, demuestran que detrás hay un proyecto que busca diferenciarse y fidelizar al cliente, no vivir únicamente de la temporada estival. Vivimos una época en la que abundan los vídeos patrocinados, las recomendaciones interesadas y los influencers que hacen caja recorriendo las costas en verano. Por eso siempre insisto en que la verdadera crítica empieza cuando llega la cuenta y eres tú quien la paga. Solo entonces puedes valorar con total libertad si la experiencia ha merecido la pena. Y, en este caso, la respuesta es un rotundo sí. Mar de Kñas me parece una de las propuestas gastronómicas más interesantes de la costa de Huelva. Un restaurante al que merece la pena desplazarse no solo por sus vistas al Atlántico, sino porque ofrece una cocina honesta, basada en el buen producto y a un precio coherente. De esos lugares que uno recomienda con tranquilidad porque sabe que difícilmente van a defraudar.

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