Avenida de Miraflores, 21, 41008 Sevilla
Teléfono: 955 31 17 71
«Hueco sin techumbre comprendido entre las paredes o galerías de un edificio que forman el patio, con abertura superior por donde entra la luz y se ve el cielo» . Esa es la definición de Ojo Patio. Una expresión popular que remite a esos patios interiores de los bloques, lugares de vida compartida, de vecindad y de historias cruzadas. Y no hay mejor nombre para este local que resume perfectamente su esencia: barrio, cercanía y memoria. Situado en el Distrito Macarena, aunque el límite del barrio siempre da pie a debate, Ojo Patio es el resultado del viaje de una familia que llegó a Sevilla desde la montaña leonesa buscando futuro. Como tantos otros, encontraron en la hostelería una forma de echar raíces. Los abuelos de Sara Suárez abrieron en su día el mítico Bar La Llave, un local muy recordado entre los vecinos, y desde entonces la familia ha estado ligada a los fogones y las barras del barrio. Sara, nacida y criada en la avenida de Miraflores, lleva más de media vida en hostelería: empezó con apenas 20 años y hace ya siete años que abrió Ojo Patio, un proyecto personal, honesto y con identidad propia. En sala, el servicio es uno de los grandes puntos fuertes: cercano, ágil y muy agradable. Nos atiende Estrella, a la que ya conocíamos de otro local sevillano, y que aquí vuelve a demostrar oficio y simpatía.
El local juega con esa idea de patio interior reinterpretado, muy ligada al nombre y al espíritu del proyecto. Se nota que estamos ante un espacio que ha sido arreglado con soluciones sencillas y bien pensadas, apostando más por la calidez que por el artificio. El uso de palés y madera natural sirve para ordenar visualmente el espacio, proteger paredes y aportar textura, resolviendo de forma práctica un local que pedía actualización sin perder su carácter. El resultado es un conjunto coqueto y acogedor, con varios ambientes bien diferenciados: una zona exterior cubierta, muy agradable y funcional durante todo el año, y un interior que combina mesas altas, mesas bajas y una sala más recogida para comidas tranquilas. La madera, los tonos neutros y la iluminación cálida suavizan el conjunto y consiguen que el espacio resulte cómodo y cercano. No es un local recargado ni pretende serlo. Todo está pensado desde la funcionalidad y el sentido común, con una estética de barrio sin pretensiones. Precisamente ahí está su acierto: un arreglo sencillo, bien ejecutado, que convierte un espacio veterano en un sitio agradable donde apetece sentarse, comer y alargar la sobremesa.
Su concepto gastronómico apuesta por una cocina mediterránea tradicional fusionada con diferentes culturas, aportando un punto de innovación a elaboraciones reconocibles. En Ojo Patio ofrecen platos pensados para agradar a todos los paladares, con una carta amplia pero bien estructurada. La propuesta combina producto leonés, cocina andaluza y guiños internacionales, con raciones abundantes y precios contenidos. Entre los imprescindibles destacan la ensaladilla de gambón confitado (tapa 4,20 € / plato 8,50 €), el salmorejo cordobés con cecina de León (tapa 3,80 €), unas exquisitas patatas bravas Ojo Patio con salsa casera (tapa 5,00 €) o la tabla de quesos nacionales (18,00 €) para compartir. En opciones más frescas funcionan bien la ensalada de burrata con tomate kumato (11,00 €) y los poké de salmón (11,00 €) o de atún (12,00 €). En el apartado de bocados y tapas hay variedad y buen ritmo: brochetas de langostinos en panko (7,20 €), la tosta de sardina con ajoblanco de coco (7,00 € – 2 uds), baos de pulled pork (3,50 €) o de choco frito (3,30 €), el taco de cola de toro (4,60 €) o la lasaña de morcilla de León (8,50 €), uno de los platos más identitarios de la casa. No faltan los huevos rotos con chorizo picante de León (9,00 €) ni el arroz del día (tapa 4,00 €). En pescados y carnes la carta se vuelve más completa, con elaboraciones como el tartar de salmón (9,00 €), el tartar de atún rojo (11,00 €), el ceviche de lubina (7,00 €), el bacalao confitado con alioli negro (tapa 5,20 €), el salmón a la brasa (tapa 4,80 €), la carrillada al vino tinto (tapa 4,50 €) o la extraordinaria costilla ibérica a baja temperatura (tapa 4,50 € / plato 11,00 €). Para terminar, una hamburguesa Ojo Patio de 200 g de vacuno (13,00 €) o la presa Duroc a la parrilla (9,50 €) cierran bien la parte salada.
Los postres mantienen el mismo nivel de precios y sencillez: tarta de zanahoria, tartaleta de chocolate y toffee o tarta de queso al horno (4,90 €), y un brownie con helado de vainilla (6,50 €). En conjunto, una carta coherente y reconocible, donde Sara apuesta de forma clara por chacinas y productos de León, reforzando la identidad del proyecto sin perder el carácter abierto y viajero del barrio. En Ojo Patio se come muy bien por unos 18 € por persona (bebidas incluidas), una cifra más que razonable teniendo en cuenta la variedad de la carta, el tamaño de las raciones y la calidad del producto. El local es cómodo, el ambiente agradable y tanto la cocina como el servicio funcionan con rapidez y simpatía. En definitiva, nos hemos encontrado un sitio de barrio con historia, bien llevado y con una cocina que mezcla raíces y actualidad. De esos locales que no necesitan artificios para convencer. Un lugar recomendable para ir sin prisas, tapear con calma o sentarse a comer bien y a buen precio.


















