Plaza de San Julián esquina San Hermenegildo 41003 Sevilla
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En pleno barrio de San Julián, acaba de abrir sus puertas Perita, un espacio que quiere convertirse en parada obligada para quienes disfrutan de una buena cerveza y del tapeo con carácter. Al frente encontramos a Samuel López Vega, un joven sevillano de 24 años que prácticamente ha crecido entre cocinas y barras. Su madre, cocinera, fue quien le transmitió la pasión por el oficio, y desde entonces no ha dejado de trabajar en la hostelería. Gran parte de su experiencia la adquirió en Salsamento, en la calle Jerónimo Hernández, donde aprendió de la mano de Luis Blanco lo que significa levantar un negocio: desde el trato con proveedores hasta las compras y la gestión diaria del bar. Vecino de San Román y antiguo alumno del colegio Santa Isabel, Samuel guarda muchos recuerdos de la plaza de San Julián, a la que acudía de pequeño con sus padres. Por eso, cuando aquel local quedó libre, no lo dudó: era su oportunidad de dar el salto con su propio proyecto y contribuir a renovar la oferta gastronómica del barrio. El nombre, “Perita”, procede de una expresión malagueña muy popular en Andalucía que le atrapó por su frescura y por el gancho que tiene. Con esa misma filosofía nace su propuesta: mantener viva la esencia del bar de toda la vida, pero subiendo el nivel en cada detalle, con producto escogido y un servicio joven y atento. En Perita, lo que manda es la calidad.
La cervecería Perita ha transformado con estilo lo que antes fue una tradicional tienda Polvillo, en un espacio moderno que respira sevillanía. El local conserva cierto aire nostálgico gracias a su fachada de ladrillo visto, que recuerda al comercio de barrio de antaño, pero lo combina con una estética contemporánea que invita a entrar. En el interior, destaca una barra revestida con azulejos verde botella de acabado brillante, iluminada por una sutil tira de luz que le da un toque sofisticado. El suelo frente a la barra luce baldosas decorativas con motivos florales en tonos cálidos, que aportan un guiño a la tradición andaluza. Las paredes blancas, salpicadas con detalles decorativos y una cuidada selección de botellas y utensilios, refuerzan el ambiente de taberna moderna. Todo el conjunto crea una atmósfera que mezcla lo clásico con lo actual, ideal para disfrutar de una Cruzcampo bien tirada y unas tapas con sabor local.
Desde los embutidos hasta las conservas, todo parte de materias primas que hablan por sí solas y a las que se les da un toque que las hace diferentes. La barra, llena de papelones y clásicos reinterpretados, busca conquistar tanto al cliente de siempre como al curioso que llega por primera vez. Chacinas y quesos variados, guisos contundentes como las espinacas con garbanzos, albóndigas de choco, carrillada al PX o garbanzos con langostinos, en tapas desde 4,50 € y platos hasta 8,50 €. Las especialidades incluyen banderillas, ensaladilla, papas aliñás, tortilla de patatas, conservas en lata, gambas, langostinos y camarones; además de elaboraciones como tartar de atún con ajo blanco (5,90 €), foie con mermelada de tomate (5,90 €), tomate aliñado con melva (5,50 €), o tostas variadas de sardina con pimiento caramelizado, mechá con queso de trufa, pastrami con pepinillos y mayo picante, carne mechá con queso chili y miel, o foie con cecina y mermelada de pimiento (5,90 €). En montaditos, la variedad es amplia: morcilla con rulo de cabra y pimiento caramelizado, gamba con ajo negro, chorizo con miel, oveja con pimientos, palometa con queso fresco, melva con pimientos, cochinillo al whisky, pringá casera, jamón y cabrales, brioche de carrilleras al PX o Apolonio con mayonesa gochujang, todos entre 3,50 € y 4,20 €. Para terminar, los postres: profiteroles de chocolate, helado de vainilla y tocino de cielo con nata, todos a 3,50 €.
Aunque el tapeo es fundamental, la verdadera obsesión de Samuel está en la cerveza. Ha estudiado durante años la técnica de tiraje y la conservación del barril para que cada caña salga perfecta: temperatura controlada, vaso helado y un cuidado extremo en el servicio. No es solo acompañamiento, es la protagonista. Aunque también ofrece vinos blancos como Maestrante o Boyante (2,80 €/copa – 15 € botella) y el Godello Fala de Min (3,60 €/copa – 18 € botella). En tintos, se pueden disfrutar etiquetas locales como 3404 (Cádiz), Quadis (Cádiz) o Zancuo (Sevilla) desde 2,80 €/copa, así como Ontañón (Rioja) y Boyante (Ribera), hasta llegar al exclusivo Cocolobis (Sevilla) a 40 € la botella. Los vinos sherry incluyen clásicos como Solear (1,90 €/copa – 15 € botella), Nave Trinidad, Pastora o Tío Pepe, junto a vermuts y generosos de la casa Romerito —amontillado, oloroso, cream y Pedro Ximénez— con copas entre 1,70 € y 3,60 €. Una selección variada y asequible que marida con toda la carta. En definitiva, Perita es un espacio donde el tapeo andaluz se disfruta en su versión más clásica, con platos pensados para compartir y a precios ajustados. Con ese equilibrio entre lo auténtico y lo innovador, aspira a convertirse en un lugar de encuentro del barrio: un sitio donde quedarse a charlar, probar sabores con personalidad y disfrutar del ambiente sin prisas.





















Samuel te deseo el mayor éxito por la valentía que has tenido de emprender el negocio. Lo vas a lograr,trabajando mucho como se consiguen las cosas. La carta de vino es espectacular, vinis que han llegado hace poco al mercado y los tienes, como es el Godello. Ka carta muy variada y con buena pinta. Ánimo y mucha suerte.