De Lonja Sevilla

Avenida de Irlanda, 4, 41012 Sevilla
Teléfono: 603 16 15 66

Durante años, Los Bermejales fue un barrio identificado con la calma residencial, pero en la última década ha ido construyendo una personalidad gastronómica propia hasta convertirse en una de las zonas más interesantes de Sevilla para comer bien. Lejos del bullicio del centro, aquí han encontrado su espacio proyectos honestos, con identidad y sin artificios, pensados tanto para el vecino como para el comensal que busca calidad y coherencia en la mesa. En ese contexto surge De Lonja, un restaurante que mira al Atlántico y traslada a Sevilla el mejor producto procedente de las lonjas de Ayamonte e Isla Cristina. El proyecto ve la luz el pasado verano como una apuesta meditada, con una primera apertura pensada para rodar el local y afinar la propuesta. Tras una breve reforma, De Lonja inicia su andadura definitiva bajo la sociedad Disfrute Mayor, formada por cinco socios unidos por la amistad y una misma manera de entender la gastronomía. El equipo reúne perfiles diversos pero complementarios, entre los que se encuentra el buzo profesional Eduardo O’Kean, con una estrecha vinculación al mundo de la pesca comercial y experiencia como asesor en buceo profesional, además del jugador de rugby profesional Manuel Moreno Asensi. La filosofía es clara desde el inicio: trabajar desde el origen, respetar los ciclos naturales del mar y cocinar únicamente el pescado que se encuentra en su mejor momento.

De Lonja se asienta en el barrio de Los Bermejales, y lo hace con una propuesta que huye de lo grandilocuente para apostar por lo coqueto y funcional. El interior es reducido, con apenas cuatro o cinco mesas, lo que favorece un ambiente cercano y tranquilo. Esa limitación de espacio se convierte en una virtud gracias a una amplia terraza, que multiplica la capacidad del local y se ha convertido en uno de sus grandes atractivos. La decoración es sencilla y coherente con la cocina que se practica: minimalista, sin excesos. Maderas, tonos neutros y una iluminación cálida crean un ambiente acogedor, mientras que al fondo se sitúa la barra de servicio y la cocina. En las paredes, papel pintado con motivos en abanico o escamas estilizadas, que recuerdan sutilmente a formas marinas, y varias fotografías de Eduardo O’Kean con algunas de sus capturas más impactantes, como una corvina de 40 kilos, refuerzan el vínculo del local con el mar y con el origen del producto que llega a la mesa.

Una carta que comienza con: Aceitunas (1,5 €), Chicharrones (3,8 €), Gilda (2,5 €/ud), Mojama de Isla Cristina (4,5 €), Ensaladilla de langostino (5,5 €), Pimentada con melva (6,5 €), Aliño de tomate azul con tronco de bonito (10 €), Trío de quesos (Apolonio, Stilton y Pata de Mulo) (7 €), Tartar de salchichón (6 €), Morcilla (5 €). Nuestras tostas: De sardina ahumada con pipirrana y compota de tomate (5,4 €), De atún trufado (6,2 €), De anchoa en pan brioche (3,8 €), De steak tartar (7,5 €). Fritos: Croquetas caseras de bacalao (4,5 € tapa – 5 uds / 11 € plato – 8 uds), Gambón en gabardina con mahonesa de wasabi (14,9 €), Chocos fritos (9,6 €), Lagrimitas de pollo (12 €). Del mar a tu mesa: Gamba blanca de Huelva (7,2 €/100 g), Mejillones Thai (14,2 €), Tataki de atún (7,5 € tapa / 14,5 € plato), Corvina en salsa donostiarra con tomate deshidratado (15,6 €), Lubina (6,8 €/100 g). De postre, Fresas maceradas con sorbete de hierbabuena (6,6 €), Coulant de chocolate con helado de vainilla (6,9 €), Torrijas con dulce de leche y helado de vainilla (6,9 €). Fuera de carta Quisquillas (9 € los 100gr), Ceviche de corvina 15,3 €, Pargo (según disponibilidad). Todo ello se completa con una selección cuidada de vinos y un formato de carta flexible, donde el “fuera de carta” cobra especial protagonismo según el mercado del día.

Ese respeto por la materia prima se mantiene desde el origen hasta su paso por cocina. La conservación del pescado, tan cuidada como su posterior elaboración, es una parte esencial del proyecto, que apuesta por técnicas sencillas y precisas para preservar aquello que distingue a un buen género: su sabor y su textura. Bajo esa filosofía, De Lonja se ha convertido en uno de los proyectos que mejor explican la evolución gastronómica de Los Bermejales, demostrando que no es necesario estar en el centro para ofrecer una propuesta de nivel. Su compromiso con el pescado y el marisco de lonja, una carta marcada por el mercado y un trato honesto del producto hacen de la visita una experiencia coherente y sincera. A ello se suma un espacio acogedor, un servicio cercano y una manera de entender la restauración donde prevalece la calidad. De Lonja es un restaurante sin estridencias, pero con identidad, donde se come bien, se está a gusto y se valora el producto en su máxima expresión. Una razón más para mirar a Los Bermejales como uno de los barrios gastronómicos más interesantes de Sevilla.

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