Quilombo Tapas

Calle Peris Mencheta, 6, Casco Antiguo, 41002 Sevilla
Teléfono: 617 28 61 60

Un quilombo es un término coloquial, muy popular en Argentina y Uruguay, que se utiliza para referirse a un desorden, caos, lío o situación muy confusa y conflictiva. Quilombo es tambien un proyecto situado a escasos metros de la Alameda de Hércules, pensado para romper la rutina desde primera hora del día. Un local que combina la tradición del desayuno sevillano con una carta marcada por influencias argentinas y mediterráneas. Su ambiente relajado, su cocina continua y una decoración cálida de inspiración industrial, han terminado convirtiéndolo en uno de los establecimientos reconocibles de la zona. Detrás del proyecto se encuentra Fabián Vassia, argentino de Quilmes, que llegó a Sevilla junto a su esposa Maribel González y sus hijos tras la profunda crisis económica que golpeó Argentina en 2001. La incertidumbre provocada por el “corralito” llevó a Fabián a empezar de nuevo en Sevilla, donde encontró en la gastronomía una nueva forma de vida. Tras consolidar su primera aventura empresarial, en 2014 decidió abrir Quilombo, un segundo proyecto familiar que pasó a estar gestionado por su hijo Agustín y que con el tiempo se convirtió en uno de los locales más reconocibles del entorno de la Alameda.

La decoración combina un estilo industrial cálido con influencias mediterráneas y una estética contemporánea muy cuidada. La madera natural envejecida domina el espacio a través de mesas, barra y estanterías, mientras que las paredes de ladrillo visto y los acabados rústicos aportan carácter y sensación de autenticidad. La iluminación tenue, con bombillas Edison suspendidas y grandes lámparas negras de inspiración industrial, crea una atmósfera acogedora y relajada. El suelo hidráulico geométrico en tonos neutros, la cerámica artesanal y la presencia de vegetación natural refuerzan una identidad visual que mezcla taberna moderna, bistró urbano y restaurante contemporáneo. Todo el conjunto se completa con una terraza integrada en la plaza peatonal de la Alameda, pensada para largas sobremesas y un ambiente distendido con público tanto local como internacional.

La carta de Quilombo responde a un concepto de cocina informal contemporánea, pensada para compartir, con una fuerte influencia mediterránea y guiños internacionales y argentinos. La propuesta mezcla tapas tradicionales sevillanas con platos reinterpretados y opciones más urbanas, creando una oferta amplia y versátil orientada tanto al tapeo como a comidas completas en un ambiente relajado y cosmopolita. Entre los clásicos destacan la ensaladilla (7,50€), las patatas bravas (6,50€), la tortilla española (6,90€), las espinacas a la sevillana (4,50€) o las gambas al ajillo (11,50€). A partir de esa base tradicional aparecen propuestas más creativas y contemporáneas como el hot dog de gambas (7,50€), los tacos personalizables (7,50€), el wok de langostinos (15,80€), las albóndigas de salmón (13,90€) o la tosta de sardina (4,90€). La influencia internacional y argentina también está muy presente en platos como el roast beef (18,00€), las costillas a baja temperatura (14,50€), la hamburguesa Quilombo (14,50€) o diferentes elaboraciones de carne y parrilla como el entrecot de vaca (19,50€) y el magret de pato (14,50€). La carta incorpora además pescados como el lomo de bacalao (16,80€), la dorada al horno (14,80€) o el lomo de salmón (15,80€), junto a ensaladas, woks, pasta y opciones vegetarianas.

En conjunto, la oferta gastronómica mantiene un equilibrio entre cocina reconocible, producto accesible y presentación moderna, con precios medios adaptados al perfil actual de la Alameda de Hércules. Todo ello se completa con guarniciones (4,00€) y un postre del día (6,50€), reforzando la idea de una cocina pensada para compartir, disfrutar sin formalidades y prolongar la sobremesa en un ambiente relajado y cosmopolita. Buena parte de ese ambiente se traslada también al exterior, donde su terraza suele llenarse de visitantes y turismo internacional atraído por el dinamismo de la Alameda. El amplio ensanche peatonal y la disposición abierta de la plaza convierten el entorno en un lugar especialmente agradable para cenar al aire libre, en una de las zonas con más vida hostelera y social de Sevilla.

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