Lima Brasa Sevilla

Hay restaurantes que aprovechan el paso del tiempo para evolucionar sin perder su esencia. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con Lima. Tras consolidarse como una de las referencias de la cocina peruana en Sevilla, inicia una nueva etapa bajo el nombre de Lima Brasa, un proyecto más maduro, más ambicioso y con una identidad gastronómica todavía más definida. Lo que permanece intacto es el espíritu que siempre ha guiado a Daniel Cárdenas: acercar la riqueza culinaria del Perú al público sevillano desde el respeto a la tradición y la pasión por el producto. Porque si hoy platos como el ceviche forman parte del paisaje gastronómico habitual de Sevilla, es en buena medida gracias al trabajo de cocineros como Daniel. Durante años ha contribuido a divulgar la cocina peruana en la ciudad, convirtiéndose en uno de sus grandes embajadores. Su trayectoria incluye cocinas tan conocidas como Nikkei, Antojo o Nazca, además de proyectos propios que han dejado huella entre los aficionados a la gastronomía peruana. La trayectoria de Dani está estrechamente ligada a algunos de los proyectos peruanos más interesantes que ha conocido Sevilla. Entre ellos destaca Raíces, un restaurante que dejó huella en la ciudad y que recientemente ha vuelto a abrir sus puertas en la avenida de la Buhaira. Lima Brasa recoge parte de esa experiencia acumulada durante años y la proyecta hacia una propuesta renovada donde la tradición peruana encuentra en las brasas un nuevo lenguaje gastronómico. El resultado es una cocina reconocible, llena de sabor y con una identidad cada vez más definida.

El cambio de concepto también se percibe nada más cruzar la puerta. Lima Brasa mantiene una estética contemporánea, pero ahora el fuego adquiere un mayor protagonismo, tanto en la cocina como en la propia personalidad del restaurante. El ladrillo visto, la madera, la vegetación y una iluminación cálida crean un ambiente acogedor, mientras que los grandes murales de inspiración peruana aportan color y personalidad sin perder elegancia. El comedor, amplio y bien distribuido, combina mesas altas y bajas con cómodos bancos corridos, ofreciendo un espacio versátil que funciona igual de bien para una comida informal que para una cena tranquila. Uno de los grandes aciertos del nuevo diseño es la cocina parcialmente abierta, que permite intuir el trabajo del equipo y, sobre todo, descubrir el protagonismo del nuevo horno de brasas, auténtico eje de esta nueva etapa gastronómica. La terraza, situada en una calle amplia y tranquila, completa la experiencia. Es un espacio agradable para disfrutar de la cocina de Lima al aire libre durante buena parte del año y prolongar la sobremesa sin prisas. Todo el conjunto transmite una sensación de cercanía y comodidad que invita a quedarse. Porque si algo demuestra esta nueva etapa es que Lima Brasa no ha querido limitarse a cambiar una carta. Ha evolucionado su propuesta gastronómica y también el espacio que la acompaña, reforzando una identidad donde la cocina peruana sigue siendo la protagonista.

Empezamos con Chicharrón de cerdo o chancho (7€), Croquetas de ají de gallina (6€), Papa a la huancaína (5,50€), Tequeños de queso (5€), Patacones de cerdo glaseado (9€), Yuquitas fritas (5,50€), Gyozas de cerdo (7€). Sánguche de pollo desmechado, huevo frito y patatas fritas (12€), Sánguche de costilla de cerdo a baja temperatura (13€), Sánguche de lechón braseado (13€), Sánguche de chicharrón (12€). Ceviche de pulpo (17€), Ceviche vegano (16€), Ceviche nikkei (16€), Ceviche mixto (16,50€), Leche de tigre (13€), Tiradito de atún (13€), Ceviche de mejillones braseados (15€), Ceviche clásico y su leche de tigre (15€), Ceviche de atún en leche de tigre de ají amarillo (15,50€). Causa de pechuga de pollo desmenuzada (7€), Causa de pulpo braseado (8€), Causa de tataki de atún braseado (7,50€), Causa de langostino en salsa de marisco (8€), Causa acevichada (8€), Causa de panceta de cerdo (7€) o Causa vegana (7,50€). Arroz chaufa de pollo, cerdo o langostinos (7,50€), Tallarín saltado de pollo, cerdo o langostinos (7,50€), Tagliatelle de chipirón en salsa de mariscos (17€), Arroz chaufa de mariscos (8,50€), Lomito saltado (8,50€). Maki acevichado (12€), Maki de presa ibérica (13€), Maki de pulpo al olivo (13€), Maki de salmón flameado (13€), Maki anticuchero (12€), Nigiri de atún (5€), Nigiri de presa ibérica (5€), Nigiri de salmón (5€). Anticucho clásico de corazón de ternera (7€), Anticucho de solomillo de cerdo (7€), Anticucho de pulpo (8€), Anticucho de atún (7€), Mazorca anticuchera (7€). Y en las brasas: Solomillo de cerdo (7€), Presa de cerdo (5€), Pulpo braseado (8€), Atún braseado (5€), Chorizo criollo (6€), Costilla de cerdo (9€), Ventresca de atún anticuchero (8€), Entraña de ternera (7€), Filete de pollo con patata (7€), Presa ibérica (7,50€). Nuestra cena para tres personas se fue a 67€, buen precio para este tipo de cocina.

Aunque la carta conserva buena parte de los éxitos que ya definían la propuesta de Lima, la gran novedad llega con una apuesta mucho más decidida por las brasas. La incorporación de un horno de carbón tipo Josper cambia el concepto del restaurante y permite dar un mayor protagonismo a las carnes, reforzando una identidad gastronómica que sigue combinando tradición peruana, influencia nikkei y técnicas contemporáneas. En nuestra visita también hubo algunos desajustes en el servicio. A pesar de que Lima lleva años consolidado como uno de los referentes de la cocina peruana en Sevilla, esta nueva etapa se ha construido prácticamente desde cero. Parte de la carta todavía no estaba completamente integrada en el sistema de comandas hacia cocina y eso provocó que algunos platos llegaran con demasiada diferencia de tiempo entre unos y otros, rompiendo el ritmo de la experiencia. Son inconvenientes propios de un arranque que, previsiblemente, irán desapareciendo conforme el equipo termine de ajustar todos los procesos. Más allá de esos pequeños detalles, Lima Brasa representa la evolución natural de un proyecto que no ha querido conformarse con repetir una fórmula de éxito. Un restaurante que mantiene intacta la autenticidad de sus raíces mientras explora nuevos caminos culinarios alrededor del fuego y la brasa. Uno de esos lugares imprescindibles tanto para quienes ya disfrutan de la cocina peruana como para quienes todavía están a tiempo de descubrir una de las gastronomías más fascinantes del mundo.

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