Bar Tribuna

Pocos bares pueden presumir de formar parte de la vida cotidiana de un barrio durante más de dos décadas. Tribuna es uno de ellos. Al frente se encuentra Manuel Aragón, hostelero sevillano con tres décadas de trayectoria en el sector y responsable también de Brutal y Comté, una vinoteca situada en el centro de Sevilla. La historia de Tribuna comenzó el 11 de junio de 1998, coincidiendo con la festividad del Corpus Christi. El proyecto nació con una idea muy diferente a la actual: recrear el ambiente de un pub irlandés donde las cervezas de importación y el fútbol fueran los grandes protagonistas. De ahí surgió el nombre del establecimiento y una decoración inicialmente inspirada en el deporte. Sin embargo, con el paso de los años, el negocio fue evolucionando junto a sus clientes y a las necesidades del barrio, transformándose poco a poco en el bar de referencia que es hoy. En sus inicios, Manuel Aragón emprendió esta aventura acompañado por su hermana y su cuñado. Con el tiempo cada uno siguió su propio camino, mientras Tribuna continuaba creciendo hasta convertirse en uno de los establecimientos más concurridos de la zona. La adquisición del histórico local de Don Diego para poner en marcha Brutal, confirmó además la apuesta del empresario por seguir vinculado al barrio y a su hostelería tradicional. Hoy, Tribuna conserva el espíritu de los bares de siempre, con una parroquia fiel formada por vecinos de todas las edades y una destacada presencia de jóvenes que han convertido el local en uno de sus lugares de referencia para reunirse. Al frente del día a día se encuentra Orlando, un paraguayo encargado del establecimiento, cuya experiencia y capacidad de organización permiten gestionar con soltura la constante afluencia de público que llena el local y su animada terraza desde primeras horas.

La decoración de Tribuna combina un marcado estilo industrial con detalles cálidos y acogedores que invitan a quedarse. Destacan los grandes ventanales, los revestimientos de ladrillo visto, las estructuras metálicas en negro y la colección de lámparas de mimbre suspendidas del techo que aportan personalidad y una iluminación tenue y agradable. Uno de los elementos más característicos del local son sus amplias cristaleras, que recorren prácticamente toda la fachada y convierten el interior en una prolongación visual de la calle. Gracias a ellas, la luz natural inunda el espacio durante el día y permite disfrutar en todo momento del ambiente de la calle Concha Espina, reforzando esa sensación de bar abierto al barrio que siempre ha distinguido a Tribuna. El espacio interior resulta moderno pero cercano, con mesas de madera, sillas de inspiración vintage, pavimentos hidráulicos y una distribución abierta que favorece la convivencia entre las distintas zonas del establecimiento. Los guiños a su origen como local vinculado al deporte y a la cultura cervecera aparecen en pequeños detalles decorativos, mientras que los rincones con vegetación, las paredes de ladrillo y las estanterías con botellas aportan calidez y personalidad. La combinación de materiales naturales, iluminación cálida y elementos urbanos crean un espacio con identidad propia que mantiene el carácter de bar de barrio de toda la vida, pero con una imagen actual y cuidada.

El bar Tribuna presenta una cocina tradicional andaluza con un enfoque desenfadado, donde conviven tapas clásicas, pescados frescos, carnes ibéricas y propuestas caseras elaboradas al momento. Tapas como la ensaladilla 4,00, Anchoas del Cantábrico (2 uds.) 3,50, Patatas con salsa (alioli, gaucha o roquefort) 3,50, Mejillones gigantes en escabeche (3 uds.) 4,00, Mejillones al vapor 4,00, Salmorejo cordobés 5,50, Papa aliñás 4,50, Chorizo criollo a la brasa 6,50, Presa ibérica a la brasa 14,00, Crepe de rabo de toro 7,00, Crepe de jamón y cheddar 4,00, Crepe de espinacas con ricota, pasas y piñones 4,00, Crepe de champiñones, bacon y manchego 4,00, sus famosas lagrimitas de pollo con alioli 4,50/9,00/18,00, Croquetas caseras 4,20/12,00/24,00, Flamenquín de york y queso 4,50, San Jacobo 5,00, Ensalada mixta 9,00, su enorme Ensalada tribunera 9,00, Burrito de pollo 5,00, Lasaña de verduras 5,00, Solomillo de cerdo al whisky y roquefort 4 quesos 4,00/12,00/20,00, Solomillo con fondo de espárragos y bacon 4,00/12,00, Pechuga con salsa de almendras 4,00, Hamburguesa de vaca vieja simple 8,00, Hamburguesa de vaca vieja completa 9,00, Revuelto de jamón 9,00, Revuelto de alcachofa con gamba 9,00, Revuelto campero (chorizo picante) 9,00, Bacalao al ajo arriero 4,50/12,00, Bacalao andaluz 4,50/12,00, Ventresca de atún a la plancha 4,00/12,00, Surtido de verduras 10,00, Bacalao frito 10,00/20,00, Chocos fritos 12,00/24,00, Montaditos desde 3,50 (bacalao y salmorejo, bacalao y piquillos, lomo con roquefort, melva, salmón, jamón, paté, queso de oveja, etc.), Tostas 4,00 (roquefort y nuez, bacalao y salmorejo, cabra y frutos del bosque, salmón y queso fresco, jamón y salmorejo, paté y lomo de orza, entre otras). Los fuera de carta aportan un toque especial y cambian según la temporada y la disponibilidad del producto.

Hay dos imágenes que resumen a la perfección lo que significa hoy Tribuna para Triana. La primera se repite prácticamente a diario: grupos de clientes esperando pacientemente en la puerta para conseguir una mesa. Una escena especialmente habitual durante la temporada de caracoles, cuando la demanda se dispara y el local se convierte en uno de los puntos más concurridos de la zona. La segunda es la extraordinaria presencia de gente joven. Pese a sus 28 años de historia, Tribuna ha sabido conectar con nuevas generaciones sin perder a su clientela de siempre. La cercanía de los Maristas y su condición de auténtico punto de encuentro del barrio han contribuido a convertirlo en uno de esos lugares donde conviven estudiantes, familias, vecinos de toda la vida y amigos que encuentran aquí un espacio para reunirse. A ello se suma una propuesta gastronómica con una excelente relación calidad-precio. La cuenta media ronda los 20 euros por persona, aunque es fácil comer por bastante menos compartiendo algunas de sus tapas más populares, como las lagrimitas de pollo, las croquetas caseras o cualquiera de sus montaditos. Una política de precios ajustados que ayuda a explicar por qué sus mesas están llenas prácticamente todos los días. En una ciudad donde mantenerse durante décadas resulta muy complicado, Tribuna ha conseguido algo al alcance de muy pocos: formar parte de la vida cotidiana de varias generaciones de trianeros. Su éxito no responde a una moda pasajera, sino a una combinación de trabajo constante, cocina reconocible, ambiente acogedor y una conexión genuina con el barrio que lo vio nacer. Quizá por eso, mientras otros establecimientos van y vienen, las mesas de Tribuna siguen llenándose cada día.

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