La Monda se encuentra en pleno barrio de Santa Cruz, en la calle Don Remondo, a escasos metros de la Catedral y la Giralda. Su propuesta gira en torno a una cocina mediterránea de marcada raíz andaluza, basada en tapas y platos reconocibles elaborados con producto fresco y presentados desde una mirada más actual. Conocí este negocio en 2018, coincidiendo con la llegada de José Manuel Aguado Anaya al frente del establecimiento y el inicio de una nueva etapa bajo el nombre de La Monda. Años después hemos regresado para comprobar su evolución, y la impresión ha sido especialmente positiva. José se unió al chef Antonio Chaves para dar forma a la etapa que desarrollan actualmente, diseñada e impulsada en buena medida por Antonio. Juntos han consolidado una propuesta que mantiene el equilibrio entre tradición y actualidad, con una oferta variada que permite pasar de unas tapas informales a platos de mayor recorrido. A ello se suma una interesante selección de vinos, con especial presencia de referencias andaluzas, además de propuestas fuera de carta que conviene consultar según el día. Su ubicación, en una de las zonas más visitadas del centro histórico de Sevilla, podría hacer pensar en una oferta dirigida principalmente al público turístico. Sin embargo, la experiencia demuestra una apuesta gastronómica más cuidada de lo que cabría esperar por el entorno, capaz de resultar atractiva también para quien busca comer bien en el centro de la ciudad.
La fachada mantiene una imagen fácilmente reconocible, con el nombre del restaurante destacado sobre paneles de madera clara que recorren los dos frentes del local. Al estar situado en esquina, el establecimiento gana presencia en la calle y cuenta con varios huecos de fachada que permiten ver parte del interior desde fuera. La decoración ha ido evolucionando desde su apertura, especialmente en lo que respecta al mobiliario, pero el espacio mantiene una personalidad bastante reconocible. Predominan los tonos claros, las superficies de madera y una combinación de elementos sencillos que ayudan a dar una sensación de ligereza al conjunto. Uno de sus puntos fuertes es la luz. Las grandes entradas de claridad natural, junto con una iluminación cálida y bien repartida, hacen que el local resulte luminoso y agradable durante buena parte del día. A ello se suman las paredes de ladrillo visto encalado, algunos detalles vegetales, lámparas de formas orgánicas y piezas de mobiliario en madera y cuero que aportan calidez sin recargar el ambiente. La distribución en diferentes niveles también le da cierta singularidad, con zonas de mesas altas, espacios más recogidos y una barra que funciona como uno de los ejes del local. El resultado es un interior desenfadado y funcional, que ha sabido renovarse con el tiempo sin perder esa sensación de espacio abierto y luminoso.
La carta de La Monda mantiene ese carácter mediterráneo con acento andaluz, pero lo hace con una oferta bastante amplia y pensada para distintos momentos. Entre las propuestas para abrir boca aparecen el salmorejo de remolacha por 4 €, la croqueta del día por 3,90 € la unidad, la ensaladilla de gambón al ajillo por 5,50 € la tapa o los pimientos del Padrón por 5,50 €. En el apartado de arroces encontramos opciones como la paella de verduras por 18 €, la paella de arroz negro por 20 € o la de carrillera de cerdo guisada, también por 20 €. La parte de carnes incorpora platos como las carrilleras al vino con crema de Jerez y piel de naranja, a 6,50 € la tapa y 17 € el plato, el abanico ibérico a la parrilla por 17 €, el taco de rabo de toro deshuesado por 8 € la tapa y 22 € el plato, o el solomillo de vaca madurada a la parrilla por 25 €. Del mar destacan los mejillones ahumados, desde 7 €, los tacos de bacalao frito desde 6 €, los chocos fritos desde 6 € o los gambones al ajillo por 18 €. Para cerrar, los postres se mueven en torno a los 6 €, con opciones como la torrija caramelizada, la tarta de queso o la mousse de chocolate. Otro de los apartados con más peso es el de los vinos. La selección es extensa y combina referencias andaluzas con vinos nacionales, blancos, tintos, rosados, espumosos y generosos. Hay especial presencia de Jerez y de distintas zonas de Andalucía, con copas desde unos 3,80 € y botellas que parten aproximadamente de los 20 €, aunque la gama se amplía según la referencia. La coctelería merece también una mención aparte. Junto a clásicos como el Negroni, el Mojito, la Caipiriña, el Daiquiri o el Aperol Spritz, entre 10 y 12 €, La Monda cuenta con una línea propia de cócteles de autor inspirados en Sevilla y Andalucía. Entre ellos están el Carajillo Espresso Martini, el Rebujito Royal, el Patio Andaluz, el Feria Sour y el Triana Old Fashioned, todos a 12 €.
En conjunto, la propuesta va más allá de una carta de tapas convencional: cocina mediterránea, producto de mercado, una bodega con bastante recorrido y una coctelería que aporta personalidad propia. La filosofía de la casa pone además mucho énfasis en la hospitalidad y en cuidar la experiencia completa de quien se sienta a la mesa. Nos ha sorprendido gratamente la evolución de La Monda. Ha ganado solidez, demostrando que en una zona tan vinculada al turismo como Santa Cruz también hay espacio para conquistar al público sevillano. Cada vez son más los hosteleros del barrio que buscan precisamente eso: que sus mesas no dependan solo del visitante de paso, sino que también formen parte de las opciones habituales de quienes viven en Sevilla. Y esa estrategia parece estar funcionando cada día mejor. Pero atraer al cliente local exige algo más que una buena ubicación: hay que convencer con una cocina bien ejecutada, producto cuidado, servicio cercano y precios que resulten razonables tanto para quien descubre Sevilla por primera vez como para quien busca un sitio al que regresar. La Monda encaja bien en esa tendencia.
