Doña Enriqueta Restaurante

Calle Antonia Diaz 33,  41001 Sevilla
Teléfono 614 94 42 24

El nombre de Doña Enriqueta nace de la literatura y de la memoria. Antonia Díaz Fernández de Lamarque firmaba muchos de sus poemas con ese seudónimo, una práctica habitual entre las escritoras del siglo XIX que buscaban mayor libertad y reconocimiento. Doña Enriqueta fue, de hecho, el nombre con el que alcanzó mayor presencia en el ámbito poético y cultural, y ese mismo espíritu es el que hoy se traslada a la mesa. Un nombre elegido por José Antonio Sánchez, propietario de Tapas Viapol, junto a su hijo José Antonio, gerente de la exitosa Cervecería El Carajo y pieza clave en la gestión y el impulso empresarial de este proyecto que acaba de ponerse en marcha. José Antonio padre se define como tabernero, un hostelero curtido en casas tan emblemáticas como Casa Blanca, en la calle Zaragoza, donde trabajó durante siete años. Tras pasar por distintos negocios propios, abrió El Rincón de la Buhaira y más tarde Tapas Viapol, consolidando una forma de entender la hostelería basada en el producto, el oficio y la constancia. Doña Enriqueta se apoya en proveedores de confianza, como Okelan con sus carnes o las frutas y verduras frescas de Hispa gurmé, de la mano de mi amigo Samuel. Los vinos llegan de Valdespino, Marqués del Real Tesoro o Narbona Solís. Todo con una misma idea: respeto al origen, al trabajo bien hecho y a las cosas que perduran.

La decoración de Doña Enriqueta respira calma, elegancia y memoria, como una casa bien vivida que ha sabido renovarse sin perder el alma. Predominan los tonos cálidos, las maderas nobles y los acabados suaves que invitan a quedarse. El ladrillo visto convive con molduras clásicas y arcos que recuerdan a la arquitectura sevillana de siempre. El papel pintado vegetal aporta profundidad y un punto romántico, sin caer en lo recargado. Las rejillas de madera y cannage funcionan como separadores sutiles, dejando pasar la luz y la mirada. Las mesas de mármol, combinadas con sillas tapizadas y curvadas, equilibran tradición y comodidad. La iluminación es protagonista: lámparas colgantes de formas orgánicas, luz cálida y bien medida, pensada para acompañar la conversación y el plato. Los espejos amplían el espacio y multiplican la sensación de hogar. Todo está colocado con intención, sin estridencias ni artificios. Un espacio elegante pero cercano, donde la estética acompaña a la cocina sin robarle protagonismo. El conjunto transmite una sensación de equilibrio y sosiego, donde cada detalle suma sin imponerse. Un interior pensado para compartir mesa, conversación y tiempo, como en las casas donde siempre se ha comido bien y sin prisas.

Cocina andaluza sin cuento: producto bueno, guisos, frituras y recetas reconocibles, hechas como siempre. Una pequeña carta que comienza con Aceitunas Gordales 3,00; Salmorejo Cordobés con taquitos de Huevo y Jamón 4,15; Ensaladilla de la Casa 4,50 / 11,50; Tomate Rosa de Los Palacios con Bonito del Norte 12,50; Tabla Especial de Quesos 17,80 (150 g); Jamón Ibérico de Bellota 23,90 (100 g); Tosta de Chicharrón de Cádiz con Queso Viejo Fundido 11,50; Twisters de Langostinos con Mayo de Curry 12,00; Taleguillas de Queso Cabrales 3,50 / 12,50; Boquerones en Adobo 12,00; Taquitos de Bacalao Frito 14,50; Croquetas de Carrillada Ibérica 12,50; Huevos Estrellados con Chistorras o Jamón Ibérico 13,50; Revuelto de Bacalao Dorado 13,50; Papas Arrugás con Langostinos al Ajillo y Alioli 14,50; Tortilla de Patatas al Whisky 4,00 / 11,00; Corazones de Alcachofas salteados con Langostinos y Jamón 16,50; Parrillada de Verduras de Temporada 13,00; Nuestro Guiso del Día 4,30 / 9,50; Carrillada Ibérica al Vino Tinto 13,50; Bitoques de Ternera con Salsa a la Pimienta 13,50; Solomillo Ibérico al Whisky, a la Pimienta o al Mojo Picón 15,00; Presa Ibérica con Guarnición 17,80; Mini Hamburguesa de Toro con Rulo de Cabra 6,70; Entrecot de Ternera 60,00 €/kg.

Doña Enriqueta ofrece cocina ininterrumpida de jueves a sábado, algo especialmente útil en una zona tan turística como la que rodea la Maestranza. En definitiva, hemos encontrado cocina de la nuestra, fácil, reconocible y con buen precio, pensada para disfrutar sin complicaciones. Un local bonito, cuidado y con alma, donde apetece sentarse y quedarse. Y, por encima de todo, la hospitalidad de José Antonio, que hace que uno se sienta en casa desde que entra. Aquí se viene a comer bien, a charlar sin prisa y a volver. Cocina de toda la vida de Dios. Así da gusto.

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