Barrabar’s Heliópolis

Desde finales de mayo, Heliópolis cuenta con una nueva dirección gastronómica. La llegada de Barrabar’s amplía la oferta hostelera de un barrio con una intensa vida alrededor de sus bares y restaurantes. La apertura supone además un nuevo paso en la trayectoria de una marca sevillana que nació hace siete años con su primer establecimiento en El Museo y que después fue creciendo con locales en Triana y Bueno Monreal. Con Heliópolis son ya cuatro los Barrabar’s repartidos por la ciudad, todos articulados alrededor de una misma idea: cocina tradicional y una oferta suficientemente amplia para funcionar desde el tapeo hasta una comida más completa. Para este nuevo capítulo, el grupo ha elegido el local que durante más de seis décadas albergó el bar Jamaica, uno de los establecimientos clásicos de Heliópolis. La ubicación permite además a Barrabar’s integrarse en una zona con públicos muy distintos a lo largo de la semana. A la clientela habitual de Heliópolis se suma la actividad generada por el entorno educativo y universitario próximo a Reina Mercedes, además del movimiento asociado al estadio del Real Betis. La intención, sin embargo, es que el establecimiento tenga vida propia al margen del calendario futbolístico y que los partidos actúen como un complemento a una actividad cotidiana sustentada por el propio barrio. Barrabar’s llega así a Heliópolis con un concepto que ya ha probado su funcionamiento en otros puntos de Sevilla. Su planteamiento conserva el carácter de bar y restaurante a partes iguales y permite desde una parada informal para tomar algo hasta un almuerzo o una cena completos. Una fórmula de restauración muy ligada a los hábitos sevillanos y con la que el grupo continúa extendiendo por la ciudad una marca que, en pocos años, ha pasado de aquel primer establecimiento de El Museo a contar con presencia en cuatro zonas diferentes de la capital.

Barrabar´s mantiene una estética reconocible y muy en línea con la de los otros establecimientos que comparten el mismo nombre, apostando por una imagen de taberna contemporánea en la que se mezclan elementos tradicionales con una decoración más actual. El azul vuelve a funcionar como uno de los principales hilos conductores: aparece en los grandes toldos que recorren la fachada, en los taburetes del interior y en numerosos pequeños detalles, siempre combinado con madera, tonos neutros y una iluminación cálida que hace el espacio más acogedor a medida que avanza el día. Desde fuera, el establecimiento llama la atención por su fachada abierta, con grandes ventanales que permiten ver buena parte del interior y conectan visualmente el comedor con la calle. En el interior, uno de los espacios con mayor protagonismo es la barra, amplia y muy vistosa, presidida por una gran exposición de botellas y cristalería suspendida. El característico logotipo de Barrabar´s se repite en distintos rincones y ayuda a reforzar una identidad visual que resulta fácilmente reconocible. El comedor combina mesas convencionales con zonas de mesas altas y taburetes, mientras que los revestimientos de madera, los motivos geométricos y las paredes vegetales aportan variedad sin romper la unidad del conjunto. El resultado es un espacio informal y desenfadado, pensado tanto para sentarse a comer con calma como para acercarse a la barra a tomar unas tapas. A ello se suma una terraza de dimensiones generosas que se extiende a lo largo de la acera, con numerosas mesas y sombrillas. Este espacio exterior amplía notablemente la capacidad del establecimiento y se convierte en una de sus principales bazas, especialmente durante las tardes y noches de buen tiempo.

La carta de Barrabar`s se mueve en una cocina española de raíz tradicional, muy reconocible y pensada para compartir, con especial protagonismo del recetario andaluz, el producto ibérico, los fritos, los guisos y las tapas. Entre los entrantes fríos aparecen la ensaladilla de langostinos (4,25 €), el salmorejo con jamón ibérico y huevo de codorniz (4,25 €), el salmorejo Barrabar’s con helado de albahaca, anchoas y uvas (4,95 €), el tartar de langostinos, mango y aguacate (4,95 €) o la anchoa 00 del Cantábrico macerada en trufa (5,95 €). Entre las ensaladas destaca la de burrata con rúcula, canónigos, tomate rosa y frutos secos (15,50 €). El apartado de fritos reúne clásicos como las croquetas de jamón, de chistorras o de chipirón en su tinta (4,25 €), los boquerones fritos al limón (4,50 €), la tortillita de camarones (4,40 €), los chipirones fritos con salsa de pimientos del piquillo (4,95 €) y el gambón rebozado con alioli y salsa cóctel (4,90 €). En los platos calientes se encuentran los gambones al ajillo (5,95 €), la carrillada estofada al Pedro Ximénez con patatas fritas (4,95 €), las albóndigas con salsa de tomate casero (4,75 €), el bacalao con tomate (4,75 €) o los chipirones a la plancha con salsa verde (4,95 €). También hay revueltos, como el de chistorras y langostinos (12,50 €) o el de setas y jamón ibérico de bellota (13,50 €), y arroces para un mínimo de dos personas, entre ellos el de carrillada ibérica al Pedro Ximénez o el arroz negro con chipirón y gambón entre otros, todos a 14 € por persona. La parte más carnívora de la carta va desde las chistorras Arbizu a la parrilla (4,25 €) y la presa ibérica a la brasa (5,95 €) hasta platos principales como la hamburguesa de Angus (14 €), el entrecot de vaca a la brasa (23 €) o el medallón de solomillo de vaca madurado y el solomillo de ternera de campo (26 €). Para terminar, torrija acompañada de crumble, dulce de leche y helado de vainilla (5,95 €), tarta de queso clásica (5,95 €), helado de nata con virutas de chocolate y Pedro Ximénez (5,95 €) y coulant de chocolate con helado de vainilla (5,95 €); para quien prefiera un final más ligero, también ofrecen piña natural (4,25 €).

Barrabar’s Heliópolis no busca sorprender ni pasará a la historia por la originalidad de su propuesta. Tampoco le hace falta. Todo funciona correctamente: una carta amplia y reconocible, precios razonables, buen servicio y un espacio agradable para comer o tapear. La cocina se mueve sobre terreno conocido y lo hace con solvencia, sin asumir riesgos innecesarios y manteniendo un nivel aceptable en el conjunto de la oferta. La respuesta del público parece confirmar que la fórmula funciona: el establecimiento se llena prácticamente a diario y resulta más que aconsejable reservar, sobre todo en las horas de mayor demanda. La terraza suma muchos enteros y permite que el local encaje especialmente bien en la vida cotidiana de Heliópolis. Además, la variedad de formatos y precios hace que sea válido tanto para tomar unas tapas como para sentarse a comer con más calma. Barrabar’s aporta buena hostelería al barrio, una relación calidad-precio correcta y esa regularidad que termina convirtiendo determinados restaurantes en lugares a los que resulta fácil volver.

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