Casa Orellana Restaurante

A-398, 41510 Mairena del Alcor
Teléfono: 627 83 51 50

«Lo que en principio fue una sencilla taberna de camino, en la carretera Alcalá-Mairena del Alcor, se acabó convirtiendo en la Venta Los Cheles, en el inicio de los setenta, con su placita de toros y un estupendo ambiente, paradero de cantaores, toreros, galgueros, políticos y recios hombres del labrantío». Así comienza un artículo de Manuel Bohórquez publicado en el Correo de Andalucía y dedicado a esta bonita finca de cuatro hectáreas, con unas vistas estupendas, que ha sido testigo de furtivas fiestas donde te podías encontrar con Camarón de la Isla, Lebrijano o su primo Pedro Bacán buscando la última copa de la noche o el primer café de la mañana. Reuniones de cabales «de las que ya no hay“, con la autenticidad y la licencia que surge en una fiesta íntima de “comunicación circular”, en la que todo estos grandes artistas se divertían, cantaban y bailaban, sin conciencia de la existencia de oyentes o admiradores. En ese contexto surgen elementos de comicidad y de erotismo que hoy son muy difíciles de encontrar. Y es que como decía el gran Antonio Mairena, «el buen cante jondo perdía su esencia en los teatros». Los cafés cantantes, las ventas y los colmados, eran los verdaderos motores creativos de la época.

La actual Casa Orellana forma parte de una tradición muy sevillana: restaurantes a pie de carretera que son conocidos bajo la denominación popular de ventas. El último negocio que estuvo funcionando en este local fue la Venta El Kiki, que permaneció abierto hasta hace unos años, cuando la Junta declaró el edificio en ruina. Era complicado que alguien se aventurara a restaurarlo para hacerlo renacer de sus cenizas y volviera a estar lleno de vida. Pero el Grupo Eaters se han encargado de devolverle la vida a los restos de piedra y cemento de esta hermosa venta. Este grupo hostelero realiza además labores de servicio de catering para eventos (Eaters), y es la empresa matriz de esta aventura capitaneada por José Blanco Orellana (Socio fundador). El cuidadoso proceso de recuperación patrimonial y rehabilitación llevado a cabo sobre la antigua venta, ha dado lugar a un espacio de hostelería y ocio único en la provincia, que permite al público disfrutar de un icónico ejemplo de arquitectura andaluza extraurbana muy ligada al paisaje natural. La restauración ha tardado cuatro meses en completarse, pero cada segundo hasta el 22 de mayo (día de la apertura) valió la pena, ya que se ha convertido en un espacio lleno de historia, y sin duda, de auténtico disfrute.

Al atravesar la puerta de entrada, el visitante se adentra en un lugar pintoresco de paredes encaladas y suelos de losa blanca de piedra caliza que proporciona un ambiente rústico y luminoso. Casa Orellana está integrada por distintos espacios conectados entre sí por un patio central con un bonito pozo. Aquí el público tiene a su disposición distintas opciones de acomodamiento en mesas altas y bajas, barras y contrabarras, donde disfrutar de sus consumiciones bajo techo, al sol o en semisombra. El patio está adornado con macetas de geranios, árboles encalados, lámparas de ratán y techos de caña. Por la noche el patio se engalana con guirnaldas de luces y un pequeño escenario para actuaciones en directo. Capazos y cabezas de toro de estarto decoran la entrada al comedor. Los nuevos propietarios estaban interesado en asegurar que también el interior conservara las características históricas de la casa. Las paredes del refectorio están pintadas en verde carruaje, con techos de madera y cuadros de motivos taurinos o dedicados a Antonio Mairena, además de la cabeza de un novillo lidiado por Pablo Aguado. Mesas con mantelería de rayas y sillas de terciopelo rojo. Una decoración donde predomina la elegancia y la sencillez, y donde se mezclan estilos con mobiliario antiguo y actual, y con el uso de materiales nobles y naturales.

Eduardo Vergara, jefe de cocina de Casa Orellana, es un cocinero bien formado y consolidado. Estudió en el Instituto Heliópolis de Sevilla y desarrolló parte de su trayectoria profesional en el Casino de Cataluña, en Carmona y durante dos años en la cocina del Hotel Bécquer de Sevilla. Más tarde se trasladó a Londres, donde trabajó durante cuatro años en el restaurante del hotel Sheraton Park Tower. Pero su principal deseo siempre fue volver a España y concretamente a El Viso del Alcor. Tras regresar, abrió un negocio de tapas innovadoras en su pueblo que permaneció en funcionamiento durante más de doce años. Su dinamismo y constante inquietud por evolucionar gastronómicamente lo han llevado a ponerse al frente de los fogones de Casa Orellana, donde ha diseñado una propuesta culinaria dinámica, mediterránea y con influencias de distintas cocinas del mundo. Ayudando a Eduardo, encontramos a Patricia García, una jove jefa de sala, agradable y profesional. Actualmente, Casa Orellana apuesta por una oferta muy enfocada al mediodía con la incorporación de nuevos menús pensados tanto para comidas de trabajo como para quienes buscan disfrutar de una cocina casera y de calidad entre semana. El establecimiento ofrece un “Menú del Día” por 12,90 €, disponible de martes a viernes al mediodía, basado en guisos tradicionales y cocina casera recién hecha, incluyendo primer plato, segundo, bebida y postre o café. Además, el restaurante ha incorporado un “Menú Ejecutivo” por 16,90 €, una propuesta más completa elaborada con platos seleccionados de carta, que incluye primer plato, segundo, bebida, postre o café y chupito de la casa. Una fórmula pensada para quienes buscan una experiencia más cuidada sin renunciar a un precio accesible. Junto a esta oferta diaria, Casa Orellana continúa apostando por experiencias gastronómicas especiales, con propuestas como su menú aniversario, disponible por 35,00 € por persona. Además, quienes lo disfruten en horario de noche podrán acompañarlo con una botella de vino gratuita, haciendo de la experiencia una opción aún más atractiva para compartir.

Nosotros probamos el menú aniversario, que consistia en Sherry gazpacho con gildas, niguiris crujientes de atún rojo de almadraba con glaseado de miel de flores, alcachofas rellenas de brandada de bacalao, nuestra versión de huevos con chorizo con huevo de gallinita nueva a baja temperatura, nido de patata paja, parmentier de sobrasada y polvo de chorizo, tortellón de carrillada ibérica al oloroso sobre crema trufada y reducción de su jugo y fondant de chocolate belga. En definitiva, Casa Orellana sigue siendo una apuesta ambiciosa y decidida, convirtiendose en estos dos años de vida en uno de los restaurantes de referencia de la comarca. Y es que la importante apuesta de esta empresa, unido a un enclave privilegiado, han añadido un sinfín de posibilidades a este proyecto. Como le dijo Juan Talega a Mairena: « En la Venta de Los Cheles canto yo mejor que tú los cantes de La Roezna». No estaría mal que estos dos grandes artistas pudieran pasarse por Casa Orellana a echarse un cantecito. Seguro que les habría gustado ver que sigue teniendo la misma esencia de antaño. Mucha suerte a todo el equipo de Casa Orellana y gracias siempre por vuestra hospitalidad.

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