Calle Alfalfa, 8, Casco Antiguo, 41004 Sevilla
Teléfono: 954 21 04 63
La Trastienda pertenece a ese tipo de lugares que forman parte del paisaje humano de Sevilla, igual que el sonido de una persiana levantándose temprano o las prisas de un repartidor descargando cajas en doble fila. En la estrechez siempre convulsa de la Alfalfa, donde los coches avanzan a tirones mientras bicicletas, turistas y empresas de reparto negocian el espacio, este pequeño local lleva décadas funcionando como un refugio marisquero en mitad del caos urbano. Basta quedar atrapado unos minutos en uno de esos atascos que desembocan en el centro, para descubrir, tras los ventanales empañados, y el ir y venir de camareros, el desfile hipnótico de cigalas, gambas y langostinos que convierten a más de un conductor resignado en cliente improvisado. La Trastienda abrió sus puertas el 3 de enero de 1994 de la mano de Manuel Pérez Ponce, que mantuvo el negocio vivo hasta su fallecimiento en 2015. Desde entonces, antiguos empleados, con Manuel Fuentes a la cabeza, tomaron el relevo con una decisión silenciosa pero fundamental: no traicionar el espíritu del bar. Y eso, en una ciudad donde tantos locales históricos han acabado convertidos en decorados sin memoria, tiene casi algo de resistencia cultural. Aquí sigue mandando la barra, el marisco continúa llegando principalmente desde Huelva y vendiéndose al peso, y las mesas altas conservan ese aire de cervecería clásica donde conviven vecinos del barrio, cofrades de parada breve, empresarios, turistas despistados y sevillanos que aún se empeñan en entrar en coche hasta el corazón de la ciudad.
La estética tiene algo de taberna marinera detenida en el tiempo, pero sin el artificio turístico de los bares que decoran paredes para parecer auténticos. Aquí todo transmite la sensación de haber llegado poco a poco, por acumulación de años, conversaciones y costumbres. El local es pequeño, casi angosto, y precisamente ahí reside parte de su personalidad: la barra organiza el espacio como si fuera el puente de mando de un barco y el cliente entra directamente en la escena, sin transición ni solemnidad. Predomina la madera barnizada de las puertas y ventanales, que actúan como escaparate vivo hacia la calle. Desde fuera se ven los camareros manipulando marisco, preparando cajas o sirviendo cerveza como si fueran personajes de una pecera iluminada en mitad del tráfico sevillano. Esa relación constante entre interior y calle, convierte el bar en una especie de teatro urbano donde siempre está ocurriendo algo. Dentro domina una iconografía marinera muy reconocible: redes de pesca suspendidas del techo, boyas, remos, pequeños detalles portuarios y azulejería azul y blanca que remite a las antiguas casas de comidas del litoral andaluz. El gran mural cerámico, con el pescador remendando redes, funciona casi como un manifiesto visual del local: marisco, oficio y tradición popular. No hay obsesión contemporánea por el espacio vacío; al contrario, La Trastienda abraza cierto barroquismo cotidiano donde cada pared parece contar algo. Las mesas altas y los taburetes estrechan aún más las distancias entre clientes. Se come prácticamente rozando la conversación ajena, escuchando el grito de una comanda o el sonido de las pinzas golpeando una fuente de gambas recién cocidas. Todo contribuye a esa sensación de bar vivido, imperfecto y real.
La carta de La Trastienda resume buena parte del recetario más reconocible de las cervecerías marineras andaluzas: conservas selectas, salazones, aliños, montaditos clásicos, y por supuesto, marisco del mejor. Tapas como la mojama de atún, anchoas imperiales, caviar de arenques, lomo de sardinas ahumadas, mejillones en escabeche, bacalao con salmorejo, atún ahumado, melva canutera, salmón con salmorejo, ventresca de bonito, tosta de la Serena, de salmón o de anchoa, ensaladilla de gambas o aliños, todosentre 4,00€ y 4,50€. Montaditos: trastienda (jamón y chorizo) (4€), jamón, queso y tomate (4€), jamón con queso viejo o con roquefort (4€), lomo mechado (4€), pringá (4€), pepito de gambas (4€), melva con morrón (4€). Chacinas variadas. Mariscos como las cañaíllas cocidas (60-85€/kg), cigalas cocidas o plancha (100-180€/kg), langostinos cocidos o plancha (80-160€/kg), gambas blancas cocidas o plancha (100-180€/kg), gambas rojas a la plancha (100-190€/kg), ostras al natural (5€/unidad), almejas al vapor o al ajillo (50-80€/kg), galeras cocidas, buey de mar cocido (35-60€/kg), camarón cocido (90-150€/kg), carabineros a la plancha (120-190€/kg), berberechos al vapor, navajas a la plancha (45-70€/kg), percebes cocidos (según mercado), coquinas al vapor o ajillo (18€ plato), nécoras cocidas (35-70€/kg) o centollas cocidas (según mercado).
En una ciudad donde muchos bares históricos han terminado convertidos en escenografías previsibles, el desorden marisquero y humano de este rincón de la Alfalfa termina funcionando como una forma de autenticidad. El local conserva además una rara cualidad contemporánea: no parece diseñado por un algoritmo. No hay anfitriones filtrando clientes, ni pantallas luminosas marcando turnos. Hay ruido de barra, montaditos veloces, aliños sencillos, cerveza fría y marisco cocido al instante. La Trastienda funciona como un observatorio privilegiado de la Sevilla real, esa que todavía mezcla tráfico, barrio, sobremesa y vida cotidiana en unas pocas calles del centro. Mientras fuera la ciudad debate sobre peatonalizaciones, movilidad o turismo, dentro siguen apareciendo bandejas de gambas, comandas gritadas de memoria y frases de camarero viejo capaces de explicar mejor el carácter de Sevilla que cualquier informe urbanístico. Quizá ahí resida el verdadero secreto de la Trastienda. No intenta parecer auténtica porque nunca ha dejado de serlo. Sigue ofreciendo exactamente lo que muchos establecimientos del centro fueron perdiendo con los años: naturalidad, oficio y una manera de entender la hostelería donde lo importante todavía ocurre entre la barra, el marisco recién cocido y la conversación improvisada. Autenticidad sin maquillaje, en una ciudad que cada vez la encuentra menos.



















