Taberna Mirla Blanca

 

Calle Esperanza de Triana, 15, Local 3, 41010 Sevilla
Teléfono: 649 35 86 74

La expresión «ser una mirla blanca» significa que una persona reúne virtudes poco habituales que la convierten en alguien fuera de lo común, y difícil de encontrar. La idea de Mirla Blanca surgió a raíz de la fascinación que siempre ha despertado en los hermanos Carmona el mundo vitivinícola del marco de Jerez. Cada vez que pueden se meten en bodegas, hablan con los capataces, agricultores,… Es por ello que Álvaro y Gloria decidieron lanzarse a la aventura de abrir su propio “despacho de vinos”, un espacio donde pudiesen reflejar la pasión y conocimientos que han ido acumulando durante sus periplos bodegueros. Los dos hermanos han tenido experiencia en hostelería, así que después de encontrar, en febrero de este año, un pequeño local situado en un pasaje del número 15 de la calle Esperanza de Triana, se pusieron manos a la obra para darle vida a Mirla Blanca, “un local sencillo, sin pomposidad, que da sensación de quietud para recuperar los sabores de siempre”. Además del nombre de taberna, que podríamos decir que es un genérico, los establecimientos donde el vino es el protagonista reciben nombres diferentes en función de la ciudad donde nos encontramos. Mirla Blanca está inspirado en aquellos tabancos jerezanos llenos de historia y paladar. Las tabernas se han convertido hoy en día en un sinónimo de exquisitez. Su labor ha tenido una importancia vital en el momento de esplendor que viven los jereces, ya que han acercado estos vinos especialmente al sector más joven de la población.

El formato de Mirla Blanca se sustenta sobre tres pilares fundamentales. El primero es la proximidad: buscan reducir la distancia entre el productor y el consumidor, aprovechando las bondades de los productos de la provincia y alrededores con el fin de que la huella de carbono sea lo menor posible. El segundo de los pilares es rescatar del recetario tradicional, aquellos sabores y elaboraciones que por culpa de las modas pasajeras han dejado de verse en la hostelería sevillana. Existen infinidad de recetas clásicas que echamos de menos y no lo sabemos porque las hemos olvidado. Para Gloria y Álvaro la gastronomía es cultura, y la cultura es memoria. Y el tercero, pero no menos importante, es crear comunidad. Nuestras tradiciones nos han enseñado que la mesa es un lugar de comunión con los que queremos y con los que compartimos lo mejor que sale de cada olla. Reniegan del egoísmo del plato único. El tapeo es compartir y descubrir sabores nuevos en un carrusel de versiones reducidas de platos. Para fomentar la creación de esta comunidad gastronómica con epicentro, en Mirla Blanca ofrecen ciclos de catas maridadas donde amigos y desconocidos se reúnen alrededor de una mesa para disfrutar y aprender juntos. Eventos como las catas histórico-gastronómicas de Sherry o de atún rojo han tenido una sorprendente aceptación hasta la fecha, lo que les motiva a seguir ampliando su catálogo.

Gloria Carmona es la “Mirla Blanca”, una joven, formada en enología y sumillería al frente de un negocio con solo 25 años. Sorprende la soltura con la que atiende el negocio mientras asesora y aconseja a los jóvenes clientes que empezaban a llenar las mesas al poco de llegar nosotros. La oferta gastronómica de Mirla Blanca está basada en buena chacina, quesos, guisos tradicionales como las espinacas con garbanzos y conservas Herpac de Barbate y Granbazán, con mejillones, zamburiñas y navajas extraídas de las famosas Rías Gallegas, cocinando directamente con ellas. Tapeo clásico de las antiguas tabernas, como las banderillas, papas aliñas, ensaladilla, tomate aliñao, quesos variados, mojama de atún rojo o la maraca, que es un exquisito “ceviche” que Gloria hace con navajas. Sus famosas tostas de pan de masa madre del famoso panadero coriano Ángel Puchi. Tostas de sardina, carrillá, ventresca, boquerón y chipirón, montaditos de carne mechá, chorizo picante, carrillá o queso. Además, como todo tabanco, la Mirla Blanca vende vinos a granel y todos los productos con los que se preparan sus elaboraciones. Vinos de calidad que llegan a Mirla Blanca por importantes distribuidores como Martina Trader. Blancos como Astro, Lovelia Mus Lías o el extraordinario Granbazán de las Rías Baixas. Tintos como Guindalera, Iceni o Vivanco. Rosados como Chivite. Manzanillas, Fino, Amontillado, Palo Cortado, Oloroso, Cream, Pedro Ximénez, Moscatel de naranja o “Playa Regla”. Vermut casero, Palo dulce, Picudo o Bertola. Cava Parxet o incluso vinagre de Chipiona, de Vejez o Moscatel.

En la actualidad los tabancos y tabernas han resucitado. Parecía que estaban condenados a la desaparición, pero ahora que los bolsillos no están tan sobrados, el tabanco vuelve a ser una referencia porque se valora mucho más la charla con los amigos y la buena relación entre la calidad y el precio. Y ahí tienen poca competencia. Como cualquier tiempo pasado fue peor, durante muchos momentos se prohibió la entrada de las mujeres en los tabancos. Sólo podían acceder a una ventana lateral para comprar el género, pero el disfrute del vino era cosa de hombres. Por suerte, las cosas han cambiado. En la actualidad estos negocios pueden estar regentados por mujeres como Gloria, y pronto estas jóvenes empresarias hosteleras dejaran de ser “Mirlas Blancas”. El esfuerzo y la dedicación de los hermanos Carmona los ha llevado a que en menos de un año hayan aparecido en diferentes medios de comunicación y a figurar como lugar de referencia acreditado por el Consejo Regulador del Vino de Jerez. Todo esto hace pensar que, pese a su juventud, van por buen camino para situarse en un futuro como lugar de referencia y por ello siguen trabajando duro para mejorar cada día un poco más. Hemos estado muy cómodos tapeando en este coqueto rincón de Triana que no os debéis perder.

CocinaBodegaServicioAmbientePrecio
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