Seviletano Pizzería

Calle Blas Infante, 20, 41960 Gines, Sevilla
Teléfono: 624 79 78 61

Durante años, muchos jóvenes de los pueblos del Aljarafe han tenido que mirar hacia Sevilla capital cada vez que querían disfrutar de una propuesta gastronómica diferente, actual o simplemente con algo de personalidad. Salir a cenar pasaba casi siempre por coger el coche y bajar a la ciudad. En el caso de Gines, la situación era especialmente llamativa: un pueblo con vida, con gente joven, con movimiento, pero que había ido perdiendo poco a poco opciones en algo tan básico como una buena pizzería. Hubo un tiempo en el que el municipio llegó a contar con varias, pero esa oferta desapareció y dejó un vacío evidente. Por eso, la llegada de Seviletano (sevillano y napolitano), no es solo una apertura más, es una respuesta directa a esa carencia. Una propuesta que apuesta por la auténtica pizza napolitana, con producto cuidado y una identidad clara, pero que además entiende perfectamente el contexto en el que nace: ofrecer calidad sin obligar a salir del pueblo. El día que fuimos, el ambiente hablaba por sí solo. Gente joven, mesas llenas, sensación de novedad y, sobre todo, de oportunidad recuperada. Gines vuelve a tener un sitio donde quedarse.

El local que hoy ocupa Seviletano no es nuevo para Gines, pero pocas veces se había visto tan bien aprovechado. Detrás del proyecto está Jesús López, junto a sus hermanos, una familia de Gines que ha apostado por gente joven del propio pueblo para completar su equipo. Ese detalle se nota en el ambiente, en el trato y en la energía del sitio. La entrada se abre directamente a una barra moderna, con listones de madera y una iluminación cálida muy bien integrada, que marca el tono de todo el espacio. Detrás, el horno visto no es solo un elemento funcional, es parte del espectáculo: conecta al cliente con lo que está pasando en cocina y refuerza esa sensación de autenticidad. El interior se organiza en un espacio alargado con bancos corridos y mesas bien distribuidas, sin sensación de agobio. La combinación de paredes blancas, líneas limpias y luz indirecta genera un ambiente sencillo pero acogedor. Además, cuentan con una zona exterior que suma mucho al conjunto. Un espacio más desenfadado, con mesas amplias, iluminación tipo guirnalda y detalles decorativos que aportan un aire fresco y social. Es fácil imaginar noches largas ahí, especialmente con buen tiempo. En conjunto, el cambio es evidente: de un local sin rumbo definido a un espacio coherente, actual y pensado para durar.

La propuesta de Seviletano parte de una base muy clara: cocina napolitana auténtica, centrada en la pizza de fermentación lenta y cocción en un bonito horno importado de Nápoles, con influencias locales que le dan personalidad propia. No es una pizzería clásica al uso, sino una reinterpretación donde Italia y Andalucía se cruzan con naturalidad, tanto en los ingredientes como en algunas combinaciones. La carta arranca con entrantes pensados para compartir: banderilla de atún de Barbate y queso (2,50€), gilda picante (2,50€), focaccia (5,00€), burrata con jamón al tartufo (9,50€), ensaladilla de guanciale (4,50€/7,50€), provola con focaccia (7,90€), ensalada de burrata (8,90€), carpaccio de ternera (9,90€), tabla de chacina (7,90€) y tabla de quesos (8,90€). El corazón de la carta son las pizzas napolitanas: marinara (10,40€), margherita (10,40€), bianca al prosciutto (12,40€), provola e pepe (12,40€), prosciutto funghi (12,90€), diabólica (12,90€), calzone (13,90€), cinque formaggi (14,40€), carbonara (15,50€), solomillo al whisky (15,50€), tartufona (15,50€), burratinata (15,90€), seviletano (15,90€), vegetano (14,90€) y serranito (14,90€). A esto se suman propuestas especiales como salmone (15,90€) y dolce caprino (15,90€), que refuerzan ese equilibrio entre tradición e innovación. El cierre llega con los postres: torrija de caramelo salado (4,90€), tiramisú casero (4,90€), torrija de chocolate blanco (4,90€), cheesecake della casa (5,50€) y pizza de nutella (6,90€).

En conjunto, es una carta amplia pero bien medida, donde cada apartado tiene sentido y no se pierde el foco. El ticket medio se sitúa entre los 15 y 18 euros, lo que la convierte en una opción accesible y muy competitiva dentro del Aljarafe. Más allá de la comida, hay un detalle que refleja muy bien el enfoque del proyecto: el uso de QR en mesa tanto para pedir como para solicitar la cuenta. Puede parecer algo menor, pero cambia por completo el ritmo del servicio. Todo es más ágil, más directo, más acorde con lo que hoy espera el cliente joven. Se eliminan tiempos muertos y se gana en comodidad sin perder atención. Este tipo de decisiones, junto con una carta coherente y un espacio bien trabajado, explican por qué el local estaba lleno el día que lo visitamos. Seviletano no solo viene a cubrir un hueco, viene a marcar una forma de hacer las cosas. Y eso, para un pueblo como Gines, es una gran noticia. La pasión de Nápoles y el arte de Sevilla unidas en una pizzería. Les deseamos toda la suerte del mundo.

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