Avenida el Rosal, 5, 41330 Los Rosales, Sevilla
Teléfono: 620 64 20 39
Para entender el éxito de este asador hay que mirar primero al lugar en el que se encuentra. Los Rosales, pedanía del municipio de Tocina, es una localidad relativamente joven dentro de la provincia de Sevilla, nacida en el siglo XIX al calor del ferrocarril. Su origen está directamente ligado al desarrollo de la línea Sevilla–Córdoba, inaugurada en torno a 1860, que convirtió este punto en un importante nudo ferroviario y en lugar de paso obligado para viajeros y mercancías. A partir de ahí, el crecimiento fue constante: primero con la actividad ferroviaria, después con la agricultura de regadío y la industria azucarera, configurando una zona marcada por el trabajo, el tránsito y el carácter práctico. Ese ADN de lugar de paso, de parada y de encuentro, es clave para entender también su tradición gastronómica. El Asador Los Olivos nace en abril de 1991. Un negocio familiar que con el paso del tiempo ha sabido consolidarse como uno de los referentes gastronómicos del Valle del Guadalquivir. Su origen responde a una idea muy clara: poner en valor el producto, especialmente las carnes, y ofrecer una experiencia basada en la tradición, el fuego y el buen vino. Desde sus inicios, el asador ha apostado por elaboraciones reconocibles como el cochinillo, el cordero lechal o las carnes a la brasa, acompañadas de cocina casera y una bodega cuidada, algo que ha sido parte de su identidad desde el primer día .
La decoración del asador apuesta claramente por un estilo rústico andaluz, muy en línea con la idea de restaurante tradicional que busca transmitir desde el primer momento. Predominan los materiales cálidos como la madera maciza, el ladrillo visto, la piedra y los suelos de barro, creando un ambiente acogedor y atemporal que conecta perfectamente con la cocina que se sirve. Los comedores interiores destacan por sus techos con vigas de madera, lámparas de hierro forjado y mesas vestidas con mantel blanco, aportando un punto más clásico y cuidado sin perder ese aire de casa de campo. Las sillas de madera tallada, los cuadros costumbristas y los pequeños detalles decorativos refuerzan esa sensación de lugar con historia. Uno de los espacios más especiales es la bodega subterránea, donde la estética se vuelve más íntima: paredes de piedra, botelleros tradicionales y una mesa central pensada para catas, en un entorno donde la decoración también forma parte de la experiencia del vino. En el exterior, el patio sigue la misma línea con un toque más fresco, con mesas bajo la sombra de árboles, macetas y paredes encaladas que evocan el típico patio andaluz donde apetece alargar la sobremesa. A todo esto se suma una distribución pensada para diferentes tipos de cliente. El restaurante dispone de dos salones climatizados de estilo andaluz, uno con capacidad para 70 comensales y otro para 50, ambos amplios y cómodos, ideales tanto para comidas tranquilas como para grupos. Además, cuenta con una terraza con capacidad para 80 personas, perfecta para disfrutar del sol en invierno y de las noches frescas en verano. Gracias a esta versatilidad, el asador está preparado para acoger comidas de empresa, reuniones familiares y celebraciones, manteniendo siempre un ambiente cálido, auténtico y coherente con su propuesta gastronómica.
Cocina tradicional española con protagonismo de la brasa y el producto, basada en carnes, guisos y recetas clásicas reconocibles. Una propuesta contundente y casera, pensada para disfrutar sin complicaciones y con raciones generosas. Comenzando con el Jamón ibérico de bellota 100% (19,70€), queso manchego (11€), tabla serrana (14,50€), ensaladilla de gambas (4,70€), anchoa del Cantábrico (2,90€/ud), ensalada de remolacha asada, pera y queso azul (11,50€), ensalada hortelana (8,00€), chorizo a la brasa (4€), morcilla de arroz (5€), tostas de bacalao gratinado (16€), alcachofas con salsa de puerros y gambas (13€), pastel de berenjenas con suave crema de queso (14€), solomillo de ternera (27€), entrecot de ternera (18,50€), chuletón de vacuno mayor 40 días (5€/100 gr), solomillo ibérico (14,50€), presa ibérica (17,80€), secreto ibérico (14,50€), churrasco de cerdo (9,30€), parrillada de carne (52€), paletilla de cordero lechal (31€), cochinillo lechón cuarto (45€), lomo de merluza con salsa española y gambas (14,50€), lomo de pez espada con ensalada y panaderas (15€) o lomo de salmón con ensalada y panaderas (16€). De postre, tiramisú (4,80€), tarta de queso con salsa de naranja (5,50€), tarta de Ferrero Rocher (6,50€), sorbete de limón (3,50€), arroz con leche y yema tostada (4,50€) o torrija de brioche con helado de caramelo salado (6,50€). Como sugerencia, arroz meloso de secreto ibérico (10,50€) y mollejas de cordero al Jerez (20€).
Destaca especialmente su enorme bodega subterránea, uno de los grandes atractivos del asador, donde han logrado reunir vinos de prácticamente todas las denominaciones de origen de España. El espacio se divide en un “dormitorio” para los vinos más añejos y un salón principal donde se pueden degustar, ofreciendo una experiencia pensada para disfrutar del vino a través de los sentidos, vista, olfato y gusto, en un entorno único. Con el paso de los años, lo que empezó como un proyecto familiar se ha convertido en un establecimiento consolidado, manteniendo esa esencia cercana y honesta que lo caracteriza. En una zona donde la gastronomía siempre ha estado ligada al producto y a la tradición, Los Olivos ha sabido evolucionar sin perder su raíz, convirtiéndose en uno de esos lugares a los que se va no solo a comer, sino a repetir. Porque, igual que Los Rosales nació como punto de encuentro de caminos, este asador ha terminado siendo punto de encuentro para quienes buscan una cocina sólida, reconocible y bien ejecutada.
















