La Magna Taberna

Sevilla suma un nuevo espacio hostelero concebido para algo más que sentarse a comer. Detrás de la iniciativa están tres amigos empresarios que han querido crear un lugar de encuentro en el que la gastronomía, la conversación y una determinada forma de entender Sevilla convivan de manera natural. Este establecimiento de Pino Montano supone su primera gran apuesta conjunta, aunque nace con vocación de no ser la última: la intención es desarrollar en el futuro nuevas fases y propuestas bajo una misma imagen de marca. La idea parte de una premisa sencilla: recuperar el espíritu de la abacería y la cervecería sevillana y llevarlo a un espacio contemporáneo, evitando caer en tópicos o en una estética excesivamente tradicional. Un sitio al que poder acudir tanto para tomar una cerveza y un montadito como para sentarse tranquilamente a comer, organizar una reunión o alargar la sobremesa. La propia ubicación tuvo mucho que ver en la definición de su identidad. El establecimiento se encuentra en un entorno estrechamente relacionado con las bandas de Semana Santa, muchas de las cuales cuentan con sus locales de ensayo en el cercano Parque Empresarial de Arte Sacro. De lunes a jueves, durante buena parte del año, más de un millar de personas vinculadas a estas formaciones se mueven diariamente por la zona. Esa realidad hizo que sus impulsores detectaran una oportunidad y decidieran incorporar el universo cofrade a la personalidad del negocio, aunque siempre desde la sutileza.

El local cuenta con unos 250 metros cuadrados distribuidos en dos ambientes con personalidad propia, pero unidos por una misma forma de entender la taberna sevillana. La primera zona, concebida como abacería y cervecería, apuesta por un ambiente más desenfadado y dinámico, pensado para el tapeo, una cerveza bien tirada, una copa de vino o ese encuentro improvisado entre amigos. Al fondo, un salón de aproximadamente 120 metros cuadrados, con mesas más formales y una zona reservada, permite disfrutar de una experiencia más pausada. Esta distribución hace que La Magna pueda adaptarse a distintos momentos del día sin perder su esencia. La decoración, diseñada por los propios socios, busca evocar Sevilla desde una mirada actual, alejándose de los tópicos y de una estética excesivamente recargada. Los azulejos y los suelos hidráulicos, la madera, los tonos verdes, la iluminación cálida y algunos detalles vinculados a la ciudad construyen un espacio reconocible y acogedor. La Semana Santa aparece de forma sutil, integrada mediante pequeños guiños que forman parte del ambiente sin convertir el establecimiento en un local temático. Entre ellos destaca la Virgen de los reyes, Patrona de la Archidiócesis de Sevilla o el Escudo de la Hermandad de Pino Montano, incorporado como homenaje al barrio y a sus raíces. Las pantallas permitirán además mostrar imágenes cofrades y otros contenidos relacionados con Sevilla. Pero la decoración de La Magna no se plantea como algo cerrado. Sus propietarios quieren que el propio paso del tiempo vaya dejando huella en el local, sumando objetos, recuerdos y detalles ligados a las personas y a las historias que allí se vivan. Una taberna que irá construyendo su propia memoria y cuya evolución servirá también como punto de partida para los futuros establecimientos de la marca.

La propuesta gastronómica parte del producto y recupera el espíritu de las antiguas abacerías. Embutidos como el jamón ibérico, la caña de lomo, la butifarra, la morcilla ibérica, la carne mechada y los chicharrones de Cádiz. El queso tiene especial protagonismo, con variedades en aceite, al romero, curadas, trufadas, al pesto, payoyo, al pimentón o azul. Para compartir se ofrece una tabla de tres quesos (18 €) y un papelón ibérico con jamón, queso, chorizo y salchichón (13,90 €). La parte más informal incluye tostas como la de jamón ibérico con salmorejo (12,90 €), chicharrón de Cádiz y queso (11,90 €) o melva con mermelada de pimientos asados (11,90 €). Los montaditos mantienen sabores muy reconocibles: pringá (3,90 €), chorizo picante (3,50 €), carne mechada con jamón ibérico (4,20 €), jamón ibérico (3,90 €), chicharrón con queso viejo (3,90 €), melva con pimiento morrón (3,50 €) y atún mechado con queso (3,90 €). El espíritu de abacería continúa con gildas, aceitunas, boquerones en vinagre, anchoas, mojama, sardinas ahumadas y conservas, además de tomate con burrata o melva, ensaladilla, salmorejo y papas aliñadas. La cocina caliente apuesta por recetas tradicionales y caseras como alcachofas con jamón, carrillada, habitas, atún al Pedro Ximénez, espinacas con garbanzos, pisto, fabada, menudo y albóndigas. Grill, plancha y horno se complementarán con platos fuera de carta que irán cambiando según el producto y la temporada. La Magna Taberna quiere acompañar al cliente durante todo el día, con propuestas para desayunos, meriendas, comidas y cenas. Para terminar, postres clásicos como torrija de brioche con helado de vainilla y dulce de leche (6,50 €), tarta de queso, Lotus o de la abuela (3,90 €), además de tejitas por 5 €.

La propuesta líquida tiene también un peso importante, con una bodega que reúne más de 60 referencias del catálogo de Martina Trader. Abel Martín ha diseñado una cuidada selección de vinos pensada para acompañar los diferentes registros de la carta, una propuesta que además irá creciendo con la organización de futuras catas y encuentros en torno al vino. En definitiva, La Magna Taberna nace con la intención de crecer y evolucionar junto a sus clientes. Más que presentar un concepto completamente cerrado desde el primer día, sus tres impulsores quieren que el espacio vaya encontrando su personalidad con el paso del tiempo. El resultado busca situarse en un terreno muy sevillano, pero alejado de clichés: una abacería contemporánea donde se puede entrar para tomar una cerveza y terminar compartiendo una carrillada, y donde la Semana Santa forma parte de la identidad del establecimiento sin apropiarse de todo el discurso. En el fondo, el proyecto quiere recuperar algo tan sencillo y tan propio de Sevilla como encontrarse alrededor de una mesa, comer bien, beber algo y dejar que surja la conversación. Y lo hace, además, con vocación de futuro: La Magna Taberna pretende ser el primer capítulo de una marca que irá tomando forma con nuevos proyectos. Mucha suerte a todo el equipo.

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