La Cantina Mexicana

Calle Francos, 14, Casco Antiguo, 41004 Sevilla
Teléfono: 954 21 89 75

En pleno laberinto de calles que conecta Sierpes con la Catedral, escondida en el pasaje de Álvarez Quintero, La Cantina Mexicana lleva 15 años funcionando como uno de esos pequeños refugios gastronómicos que sobreviven gracias al boca a boca. Aunque mi amigo Richard Johnson aparece hoy como la cara visible del proyecto, lo cierto es que su llegada fue casi casual, entrando como socio en un restaurante que originalmente se llamaba «Amor a la Mexicana». Unos años después, tras la salida de su antiguo compañero, Richard decidió quedarse junto a quien realmente considera el alma y cerebro de todo esto: Óscar Hernández. Y es precisamente ahí donde empieza a entenderse de verdad el éxito y la personalidad del proyecto. Óscar es un simpatico oaxaqueño que no solo ejerce como maître; también es diseñador de platos, organizador del servicio, creador del equipo y responsable de mantener una identidad muy clara dentro de la cocina y la sala. Richard habla de él como una auténtica joya dentro de la hostelería: un profesional con enormes conocimientos gastronómicos, disciplina, capacidad de organización y un talento especial para dirigir equipos. Junto a ellos trabajan cinco mexicanos y una venezolana, algo que termina de darle autenticidad y coherencia a una propuesta donde la cocina mexicana no aparece como una caricatura, sino como una cocina cotidiana, reconocible y profundamente ligada a sus raíces.

La decoración de La Cantina Mexicana es mucho más que un simple acompañamiento: forma parte esencial de la experiencia. Desde que se cruza la puerta, el local transporta directamente a una cantina popular mexicana gracias a una explosión de color, artesanía y referencias culturales que llenan absolutamente cada rincón del espacio. Papel picado colgando del techo, estrellas luminosas, vírgenes, mariposas, máscaras, textiles, ilustraciones y elementos tradicionales conviven en una puesta en escena alegre, desenfadada y tremendamente reconocible. Lejos de buscar una estética minimalista o moderna, aquí se apuesta claramente por el exceso visual entendido como identidad. Todo tiene un aire festivo, cálido y muy auténtico, creando esa sensación de lugar vivido, popular y lleno de alma que tan bien encaja con el concepto de cocina mexicana tradicional. Las mesas de colores, la iluminación cálida y la mezcla constante de detalles hacen que el espacio resulte acogedor y divertido al mismo tiempo. El comedor principal mantiene ese espíritu informal de cantina de barrio mexicana, mientras que la barra y los pequeños rincones decorativos aportan dinamismo y personalidad propia. Cada pared cuenta algo y cada elemento parece colocado para reforzar esa sensación de viaje gastronómico y cultural. Un sitio pensado para compartir, disfrutar sin prisas y dejarse envolver por una atmósfera que convierte la visita en una experiencia mucho más completa que una simple comida.

Una carta colorista y llena de sabor, que apuesta por la cocina mexicana tradicional desde una visión casera, popular y muy divertida. Una propuesta pensada para compartir, disfrutar sin protocolos y viajar a México a través de recetas auténticas, sabores intensos y mucho ambiente. Antojitos mexicanos: Tostada Tinga 6,90€, Sope de Chorizo 6,90€, Panucho 7,20€, Gordita de Carnitas 6,90€, Guacamole 7,90€, Sincronizada 6,90€, Taco al Pastor 6,90€ (2 unidades), Pulpa de Camarón 12€, Queca 6,90€, Salsitas 1,50€ cada una, Cesta de Totopos 2,50€, Totopos y salsa 2,70€.
Especialidades mexicanas: Enchiladas Verdes 6,90€, Chilaquiles al Guajillo 11,80€, Flautas al Mole 6,90€, Flautas de Zanahoria 6,90€, Huarache al Pastor 6,90€, Ensalada 11,80€. Tex-Mex clásicos: Nachos 7,80€/13,50€, Fajitas de pollo 8,30€ o Fajits de ternera 10,40€. Opciones vegetarianas y veganas: Tacos de la Casa 7,80€ (2 unidades), Gorditas Michoacanas 7,80€, Fajitas Norteñas 9,95€ (2 unidades), Sope del Mercado 7,80€, Huarache Xochimilco 7,80€, Gringa con queso 7,80€. Postres: Tarta de tres leches 6,90€, Mousse de chocolate al tequila 6,90€, Crepes al cajeta 6,90€. Y para acompañar, bebidas como el Agua de Jamaica 3,20€, Agua de Tamarindo 3,20€, Refrescos 2,50€, Botella de agua 2,20€, Cerveza tirador Budweiser 3,10€, Cerveza Mexicana 3,70€, Tinto de verano 3,20€, Tinto 3,20€, Michelada 5,80€, Paloma 6,20€.

Aquí la experiencia se aleja bastante del típico concepto Tex-Mex tan habitual en muchas ciudades. En La Cantina Mexicana hay maíz, guisos lentos, moles, chiles, frijoles, tortillas trabajadas con respeto y recetas que remiten más a mercados populares o cocinas familiares mexicanas que al fast food internacionalizado. La carta mezcla tacos, enchiladas, huaraches, panuchos, quecas o flautas con una ejecución muy honesta y un punto casero que termina siendo parte fundamental del encanto del sitio. Todo dentro de un local pequeño, colorido y acogedor, donde uno tiene la sensación de haber encontrado uno de esos lugares que todavía conservan verdad detrás del concepto. No es casualidad que este pequeño escondite en pleno centro este considerado el mejor restaurante mexicano de la capital. Y ahora podemos confirmarlo de primera mano. Gracias a Óscar, a Richard y a todo el equipo por su hospitalidad.

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