La Barra de Plaza de Cuba

Plaza de Cuba, 2, 41010 Sevilla
Teléfono: 650 22 18 24

En pleno barrio de Los Remedios, la cultura de la barra sigue siendo una forma de vivir la hostelería más que un simple formato, y este nuevo espacio se apoya precisamente en esa esencia para reinterpretarla con personalidad propia. Aquí la barra no es un complemento, es el eje central donde ocurre todo: el encuentro rápido, el aperitivo improvisado, la conversación breve entre sorbos y bocados. La propuesta gira en torno a lo reconocible, a ese tapeo clásico sevillano que pone en valor el producto sin artificios, acompañado de una oferta pensada para el ritmo del barrio: cañas bien tiradas, vinos con carácter y una cocina directa, sin rodeos. El local, amplio y lleno de luz, combina una estética cuidada con la energía constante de una barra viva, donde el ir y venir de clientes, vecinos, gente de paso o grupos de trabajadores de la zona, crea ese ambiente dinámico tan propio de la zona, recuperando el espíritu auténtico de las barras de siempre en Los Remedios.

El espacio destaca por una decoración elegante y contemporánea con un aire cálido y acogedor, donde predominan los tonos neutros, la madera y los materiales naturales; el espacio interior combina una barra central revestida con detalles clásicos y encimera clara, rodeada de taburetes tapizados que aportan confort, mientras que sobre ella cuelgan copas perfectamente alineadas que refuerzan una estética ordenada y cuidada; la iluminación juega un papel clave con globos de luz blanca y lámparas cálidas que generan un ambiente agradable tanto de día como de noche, complementado por paredes en tonos suaves, toques de ladrillo visto y una distribución abierta que da sensación de amplitud; el suelo hidráulico añade carácter y un guiño tradicional que contrasta con el diseño moderno; en el exterior, la terraza mantiene esa línea acogedora con mesas vestidas, sillas de fibras oscuras y grandes sombrillas, integrándose con el entorno verde y aportando un ambiente relajado y urbano; en conjunto, es un espacio que mezcla lo clásico andaluz con un estilo actual, pensado tanto para el tapeo informal como para una experiencia más cuidada.

La carta recorre el tapeo sevillano más reconocible: Aceitunas picantonas 2,20€; Ensaladilla de gambas 4,50€; Ensaladilla de ahumados y encurtidos 4,50€; Salpicón de marisco 6,00€; Huevos rellenos de atún con langostinos 3,50€; Papas alioli y olé 4,00€-8,00€; Tronco de bonito en escabeche 8,90€; Papas aliñás con melva canutera 5,00€; Ostras Gilardeau 4,90€/ud; Boquerones en vinagre 4,00€/ud; Mejillones en escabeche 4,60€; Tabla de salazones, mojama y hueva de maruca; Aliño de huevas encebolladas 14,50€; Sardina marinada sobre torta con guacamole 6,00€; Aliño de mojama 5,20€; Sardina ahumada con hojaldre y morcilla de berenjena 9,90€; Picadillo “La Barra” 5,00€; Tomate rosa aliñao con melva 9,70€; Ensalada del día 9,90€; Atún en aceite sobre pan cristal 4,50€/ud; Chacinas como el Jamón ibérico de bellota 20,00€; Caña de lomo ibérica 8,00€; Salchichón ibérico 5,00€; Morcilla ibérica 4,00€; Cecina 12,00€; Quesos varios 5,00€. Fritos como las Patatas bravas 7,50€; Croquetas 5,80€; Torreznos 6,50€; chocos fritos, calamar de potera, gallineta frita o boquerones 13,00€. Entre los fuera de carta tenéis la Alcachofa aliñada con taquitos de jamón 4,50€; Zamburiña a la plancha con salsa verde 3,5€/ud; Alcachofas con crema de chirivías, yema curada y jamón 15,00€; Morcilla de Angus con pimientos asados y huevo de codorniz 8€/3ud; Huevos de choco mantecados con su coral y brócoli 14€; Puntillitas fritas con mahonesa de su tinta 16€; Pavía de bacalao con alioli 3€/ud o el Cachopo de ternera con piquillos y queso azul 21,50€.

En definitiva, La Barra de Plaza de Cuba no pretende reinventar la hostelería sevillana, sino recordar por qué funciona cuando se hace bien. Su propuesta se apoya en una idea sencilla pero poderosa: devolver el protagonismo a la barra como espacio de encuentro, al producto reconocible y a una cocina directa que no necesita artificios para convencer. En un barrio donde el listón lo marcan los propios vecinos, el local consigue integrarse con naturalidad, aportando una versión actualizada del tapeo clásico sin perder su esencia. Es, en el fondo, un sitio que entiende el ritmo de Sevilla: rápido cuando toca, pausado cuando se alarga, y siempre con la sensación de que lo importante no es solo lo que se come o se bebe, sino todo lo que ocurre alrededor.

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