Calle Albareda, 22, bajo B, 41001 Sevilla
Teléfono: 854 56 81 67
En Sevilla se suele debatir sobre el papel de los grupos hosteleros y sobre cómo, en algunos casos, su crecimiento puede derivar en una oferta gastronómica homogénea y previsible. El recorrido de Ovejas Negras Company demuestra justo lo contrario: lejos de repetirse, cada uno de sus proyectos explora una línea culinaria distinta, con personalidad propia y una identidad muy definida, siempre en diálogo con el espacio que ocupan y el público al que se dirigen. Esa capacidad para diversificar, reinventarse y asumir riesgos ha convertido al grupo en un referente indiscutible de la nueva cocina sevillana, donde tradición y vanguardia se combinan sin perder autenticidad. En esa trayectoria se enmarca la reciente inauguración de Gloria, en la Calle Albareda 22, en el local que durante años ocupó el emblemático restaurante Zelai. Con Gloria, el grupo abre una nueva etapa: sigue ampliando su huella en el centro histórico de Sevilla y reafirmando su compromiso con la innovación culinaria. La propuesta sorprende porque se expresa con creatividad, calidad y un sello propio que ya forma parte del ADN de la compañía.
La visita a Gloria comienza en la terraza retranqueada que acoge la Abacería La Previa, un espacio concebido como prólogo, con mesas altas y estanterías repletas de botellas. Allí, el protagonismo recae en la barra original de Casa Marciano, una joya de 1928 que preside el espacio y da carácter a la experiencia. A su alrededor se sirven conservas, gildas o ensaladilla, entre otros, evocando el espíritu de las tabernas clásicas pero con el sello propio de Gloria. Tras atravesar una cortina, el visitante accede al restaurante, como si se adentrara en la trastienda de la abacería. El interior despliega una atmósfera que combina elegancia urbana, calidez y modernidad. Los suelos en azul profundo, las mesas vestidas con cristalería impecable y los grandes ventanales que proyectan la luz azulada de la fachada crean un escenario sofisticado. Madera, piedra texturizada y espejos dialogan con cortinas en tonos rojizos y anaranjados, mientras los detalles dorados en la iluminación aportan un aire teatral. Los contrastes cromáticos, sillas y alfombras en azul y naranja, equilibran confort y estilo, y las luminarias geométricas del techo marcan un ritmo visual contemporáneo. Rincones lounge con mesas de mármol y butacas metálicas completan un espacio vibrante y acogedor, en el que cada detalle refuerza la identidad del grupo. La gran protagonista es la espectacular barra de mármol de más de doce metros, verdadero eje del restaurante, que concentra la energía del lugar. Todo ello bajo una estética inspirada en el Whitney Museum de Nueva York, tanto en el diseño como en la iluminación, con un lenguaje arquitectónico que evoca su carácter vanguardista y urbano.
La propuesta de Gloria no se persigue la sorpresa gratuita, sino el sabor bien construido, el punto exacto y la memoria reinterpretada con criterio. La brasa es uno de los grandes ejes de la carta. Gran parte de la cocina se desarrolla en robata japonesa, una herramienta que aporta carácter y personalidad a pescados, carnes y verduras, intensificando los sabores y dejando un ahumado elegante, nunca invasivo. Esa técnica convive con frituras limpias, guisos melosos y fondos bien elaborados, dando como resultado una cocina sabrosa y contemporánea, que se disfruta sin necesidad de explicación. Comienzos clásicos como la ensaladilla con ventresca de atún (5,90€), la anchoa con pan torrado y escalibada (3,90€/ud.), la croqueta del día (9,80€) o la tosta de steak tartar con huevo frito (11,90€), hasta propuestas donde la técnica y la brasa ganan protagonismo, como el tataki de Angus con piquillos emulsionados (12,90€). Las verduras y ensaladas ocupan un lugar destacado, con platos como la ensalada Gloria al César (9,50€), la coliflor a la brasa con mojo verde y payoyo (9,50€), las zanahorias especiadas con ricotta (9,50€) o el calabacín asado con pesto rojo y burrata (12,50€), reflejando una cocina equilibrada y actual. Para continuar, aparecen elaboraciones más contundentes y llenas de carácter: el sándwich cubano (10,50€), el saam de atún picante con satay (7€), las mollejas crujientes con salsa tártara (9€), los huevos rotos con gambones (18€), los rigatoni con pulled pork (12€) o las carrilleras glaseadas a la brasa con boniato (10,90€). El recorrido se completa con pescados y carnes donde la brasa vuelve a ser protagonista, desde la merluza frita con beurre blanc de manzanilla (16€) o el taco de atún con sopa de cebolla (22€), hasta cortes como la pluma ibérica (23,50€), el secreto de Angus (15€) o el ojo de bife (26,50€), junto a la pesca del día según mercado. El final mantiene la misma coherencia, con postres clásicos bien ejecutados, como el flan de vainilla con chantilly ácida (7,50€), la tarta de chocolate (7,50€) o la degustación de quesos.
Después de la cena, Gloria se transforma en un espacio de copas, con DJ para alargar la noche y mantener la energía viva hasta bien entrada la madrugada. Por todo esto, no tengo duda: Gloria es una de las aperturas más emocionantes de este año. Por su cocina, por un espacio que invita a quedarse y a disfrutar, y por la profesionalidad y pasión que se perciben en su equipo. Gloria no quiere parecerse a ningún otro lugar, nace para ser única. Y su nombre, lejos de ser casual, cumple exactamente lo que promete. Tenéis que conocerlo.






















