Chifa Vs Nazca

 

Calle Calatrava 16, 41002 Sevilla
Teléfono 691320898

Cuando empecé a remontar este articulo tenía suficiente información como para terminarlo sin tener que ir a probarlo, porque son muchas las veces que he comido en estos dos locales, pero después de conocerlo en persona tengo que reenfocar mi experiencia, y luego entenderéis porque os digo esto. Hablar de Chifa y Nazca es hablar de cocina nikkei, o lo que es lo mismo, esa fusión de las cocinas japonesa y peruana fruto de la oleada de inmigrantes nipones que llegaron a Perú a finales del siglo XIX. Estos dos locales han representado durante años la evolución de la cocina nikkei en la que el producto, tratado con las técnicas japonesas más tradicionales, se convierte en protagonista. La Vida en Tapas (Juan y Victor Fortuna) aúnan recursos desde el pasado miércoles fusionando estos dos emblemáticos establecimientos para darles una nueva ubicación en la calle Calatrava, en el local donde estaba Sidonia, en plena Alameda.

La decoración de un restaurante se ha convertido en uno de los principales reclamos para los clientes. Hoy en día no es suficiente con un buen producto, una buena carta y una buena ubicación. Los clientes demandan ambientes donde se sientan cómodos. Chifa Vs Nazca está decorado con ese estilo natural que tenia Sidonia, ya que se ha mantenido la estética del anterior local tras su reforma: Mesas de madera, una gran mesa alta en el centro, sillas de bambú, suelos hidráulicos y una iluminación cálida. Un local agradable, donde, a pesar del espacio, la separación entre mesas es suficiente para sentiros cómodos mientras coméis.

Cocina amante del producto fresco, con una carta breve donde no faltan ceviches, makis, niguiris, woks, gyosas o baos, algunas de las propuestas de este recorrido que representa la evolución de su cocina, y en la que ingredientes peruanos y asiáticos se fusionan, todo enfocado hacia su particular manera de entender el encuentro de estas dos interesantes cocinas. Makis vs niguiris como el acevichado con salmón marinado 5,90€, niguiri chicharrón ibérico 3,20€, niguiri de boletus con crema de rocoto 3,20€, mediterráneo con salmón, tomate, albahaca y queso 3,20€, de causa limeña con pulpo 3,20€ o el rebozado en pan japonés 4,90€. De acompañamiento yuca frita 3,50€ o wantan 3,50€. Ensalada fresca de zanahoria, cebolla morada, pollo y lechugas vivas 9,50€. Carnes como la carrillada ibérica 3,90€, la ración va con huacatay, ajipanca, mirasol y espuma de papa andina 9,90€, ali pollo en su salsa 3,90€, con rocoto glaseado 9,50€, solomillo de buey 11,90€, con yuca, verduras asadas y crema huancaína 18,50€, ají de gallina 3,90€/9,50€.

Pescados como el tataki de atún, kimuchi de pez mantequilla 3,90€ o tartar de atún 4,90€. Variedad en ceviches como el “De calle” con pescados de lonja andaluza, lima, cilantro y ají panca 8,90€, “On the beach” de pescado, molusco, lima, cilantro y ají, “Leche de pez mantequilla” con rocoto, jengibre, ajo, lima, cilantro y cebolla morada 6,90€, “Leche de tigre Chifa” con atún, tamarindo y ají panca 6,90€ o el “carretillero” de corvina y pulpo con crema de rocoto 8.90€. Para compartir capirotes de langostinos 3,90€, tokio rolls 3,10€, gyosas 3,90€ o pan bao con pachamanca 3,50€. Los woks son tres: el yakisoba con pollo, pak chi, col china y cebolla china 11,90€, lomo saltado con mixtura de verduras 12,90€ o el wok chifa de fideos y pollo agridulce 11,90€. De postre sus conocidos mochis 5,50€, coulant clásico 4,50€, coulant de chocolate y yuzu 4,50€ o tarta de la casa 4,20€. En la carta no encontraréis ninguna de las recetas más emblemáticas del desaparecido Sidonia, como los gnochis con gorgonzola, risotto de calabacín o la pluma con mojo. Como en la mayoría de sus locales, la comida la podéis acompañar con una carta de cócteles, como el pisco sour 6,90€, el pisco de mango 7,50€ o la chicha morada 7,50€. Seis tipos de cervezas, todas a 3,00€ (Tsingtao, sapporo, cusqueña, zurda, cristal o alhambra). Varios vinos tintos y blancos como Barbazul, Zancúo, Basagoiti, Loess, Riesling e incluso manzanilla o un espumoso nacional. El servicio es rápido y atento.

Después de contaros de forma objetiva lo que oferta esta unión de dos locales que a mí personalmente me encantaban, os voy a explicar porque creo que la fusión de Chifa y Nazca ha perdido mucho en el camino. Y es que quizás la primera vez que conoces la cocina nikkei todo te sorprende y ahora es mucho más cercana para los que nos gustan estos platos. En nuestro caso el pan bao estaba seco, nada esponjoso como debería ser. El arroz de los niguiris llevaba hecho tiempo porque estaba demasiado frio, quizás metido demasiado tiempo en cámara. La verdura del wok se les había ido de fuego y estaban algo quemadas. Me sorprenden las tapas de 5ª gama para compartir, como los capirotes de langostinos, los tokio rolls e incluso las gyosas, que los podemos encontrar igual en cualquier supermercado asiático. Los clientes pagan por ir a restaurantes con identidad, diferente y con un concepto claro. Creo que en la fusión se ha perdido esa identidad y ya no nos hace salir de la rutina de los establecimientos habituales. Este grupo conoce el público de La Alameda como nadie, así que imagino que ellos habrán estudiado que es lo mejor para hacer caja. Desde mi modesta opinión, y sin dejar de ser una propuesta atractiva, Chifa Vs Nazca se quiere parecer a sus predecesores pero ha dejado de ser aquella experiencia perfecta con la que tanto disfrutábamos. Ellos sabrán.

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