Casa Lorenzo

 

Calle Julio César, 12, 41001 Sevilla
Teléfono: 629 27 13 17

Existen teorías complejas sobre la involución al origen tradicional de nuestra cocina. Hay quien cree que ese retorno a la cocina de siempre es la metáfora del refugio en tiempos de desasosiego e incertidumbre económica. Otros argumentan que es la venganza del tiempo contra determinadas locuras de algunos chefs y que, por fin, las cosas vuelven al lugar de donde jamás debieron salir. Yo pienso que la historia es cíclica, y que estamos volviendo a la cocina de las abuelas de forma natural. Recetas que siempre han estado con nosotros y que constituyen la base de nuestra gastronomía. Hoy día, la cocina secular coexiste con todo tipo de innovaciones e influencias de otros países. Pero lejos de ser perjudicial, la alternancia enriquece nuestra oferta gastronómica, siempre que se respete el extraordinario patrimonio que hemos heredado de nuestros mayores.

Hoy desembarcamos en Casa Lorenzo, un establecimiento abierto hace poco más de un mes y regentado por Álvaro Díaz, un empresario que estuvo al frente de dos de los locales underground más interesantes de la capital, No lugar y Red House. Su legado como decorador y propietario de negocios que armonizaban la hostelería con la venta de muebles, se traslada ahora, en un giro de 180º, a un pequeño local del centro donde Álvaro vuelve a los orígenes, con una decoración que recuerda a un antiguo cortijo y donde la música y las fotos de Camarón o Paco de lucia son las protagonistas.

A pesar de estar en un restaurante en forma de tubo que a priori podría parecer angosto, Casa Lorenzo es un espacio luminoso impregnado de la energía que trasmite el color amarillo de las sillas, los platos o los jarrones, combinado con el verde de las plantas. Techos de madera y cañizo, paredes rusticas, lámparas de cestería o una barra de azulejos amarillos con una pequeña cocina anexa. Al fondo, junto a los baños, podemos ver un pequeño paño de la antigua muralla sevillana que unía Puerta Triana con Puerta Real y que seguía la línea de la actual calle Gravina. Fuera, una pequeña terraza que se asoma a la calle Julio César. El flamenco acompaña de hilo musical.

Al frente de la cocina de Casa Lorenzo esta Eduardo Medina, un trianero que se estrena como cocinero profesional y que ha aportado ese recetario de olla abierta heredado de su madre y su abuela que evoca el olor de los guisos otoñales que inundan los corrales de Triana. Una carta breve y sencilla, con entrantes frescos como la ensaladilla de langostinos 4,70€, tomates aliñados con ajitos y boquerones en vinagre 7,00€, ensalada de brotes tiernos, espárragos, cebolla roja, tomate, champiñón y picatostes 8,20€ o la tabla de quesos: payoyo manteca, salvado de trigo, pimentón picante y romero 8,00€. Tostas de pringá con huevos de codorniz 6,90€, mantecaito de atún encebollado 5,70€, salmorejo, dados de jamón y almendras 5,40€, tostón de sardina ahumada y hierbabuena 6,50€ o el chicharrón de Cádiz con cebolla confitada 6,50€. Frituras de boquerones con mayonesa de albahaca 3,90€ o las croquetas caseras de “tó la vida” (4ud) 4,80€.

Guisos como la extraordinaria sopa de tomate y hierbabuena 5,80€, guiso del día, que en mi caso fueron una lentejas riquísimas, garbanzos con tagarninas, revuelto de setas ibéricas o los arroces de la casa los fines de semana y que Eduardo adapta según mercado. Variedad en brochetas como la de pollo, pimiento, maíz y cebolla roja 6,00€, la de setas, rábano y calabacín 4,40€, chicharrón con cebolla, panceta y pimiento 6,00€, bacalao, pulpo, patata y calabacín 6,00€, chorizo, patata y pimiento 4,40€, presa ibérica, pimiento, champiñón, ostra y patata 6,00€ o la de langostino, champiñón tomate y pimiento 6,00€. De postre dos grandes clásicos, Torrija con helado de turrón y P.X 5,50€ o la autentica poleá con picatostes 3,50€. Para maridar, cuentan con unas 40 referencias y todas andaluzas: Descalzo viejo, Garum, Vara y Pulgar, Mioro Gran selección, Dulas, Atuna, 5 lobitos o Botanic espumoso, entre otros. Casi todos se pueden copear. Cerveza Alhambra de barril, además de diez tipos de cervezas en botellín.

Su acertado criterio para la selección de los vinos, al igual que las materia primas, el gusto por el detalle, el trato cercano y ese ambiente rustico que tanto gusta, es lo que hace que este no sea un restaurante más, sino un espacio cosmopolita que sirve platos de elaboración casera. En Casa Lorenzo hay una premisa clara: el cuidado del producto en su oferta culinaria, ofreciendo creaciones propias y platos pensados para compartir, elaborados al momento y con una cuidada presentación. La oferta de la casa se irá adaptando a las necesidades de los diferentes tipos de públicos que van a pasar por el barrio durante los grandes eventos de primavera que están por llegar. Nos han quedado muchas cosas por probar pero… ¡no podía con más! Así que queda registrada como nota mental, porque si de algo estoy seguro, es que es un sitio digno de volver. Y el trato de Álvaro y Eduardo un 10, tanto o más como sus platos. Tenéis que conocerlo.

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One Comment

  1. Extraordinario rincón de buena cocina casera en el centro de la capital

     

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