Detrás de Amorío hay un proyecto construido desde la suma de perfiles y experiencias diferentes, unidos por una misma visión gastronómica. La propuesta nace con la intención de acercar a Sevilla una cocina con raíces andaluzas, sensibilidad contemporánea y una marcada personalidad, apoyándose en un equipo que combina creatividad culinaria, gestión y experiencia en sala y coctelería. Ubicado en el Barrio de San Roque, en pleno distrito Nervión, Amorío apuesta por un concepto donde gastronomía, ambiente y hospitalidad conviven de forma natural, convirtiéndose en una nueva dirección a seguir dentro de la escena sevillana.
El local ocupa el número 26 de la calle Amador de los Ríos, en el espacio que durante años albergó a la histórica Cervecería Camas. Tras una reforma integral dirigida por el estudio Idem by Shops, capitaneado por Julio Reyes, el resultado es una ambientación contemporánea y muy sevillana, donde materiales nobles como la madera conviven con una paleta de tonos tierra y verdes suaves que transmiten calma y naturalidad. La iluminación, distribuida entre focos empotrados y luminarias decorativas de diseño circular, envuelve el espacio en una atmósfera cálida que realza los contrastes entre lo moderno y lo tradicional. Las flores colgantes blancas y los elementos vegetales, presentes tanto en el interior como en la terraza, refuerzan la conexión con lo orgánico y lo cotidiano. La cuidada disposición del mobiliario, una combinación de mesas bajas y altas, sillas tapizadas en tonos neutros y una gran barra de 12 metros, convierte el espacio en el corazón del proyecto. Todo está pensado para que el comensal se sienta parte de una escena viva, donde la escenografía acompaña sin imponerse y cada rincón cuenta una historia de sabor y de encuentro. La terraza exterior, con sus sombrillas y toldos a rayas que protegen del sol sevillano, acoge quince mesas dispuestas sobre adoquines, creando una escena urbana abierta al bullicio amable del barrio. Desde la elección de la vajilla, de líneas sobrias y cálidas, hasta la atención del personal, cada detalle refuerza la sensación de que Amorío ofrece una experiencia muy atractiva.
La carta rinde homenaje al producto local, tomates de Los Palacios, atún de Gadira, ibéricos de Montesierra, junto a ostras, mariscos, gildas y ensaladillas que resumen el sabor del sur. Tienen una sección dedicada a los arroces Molino Roca, elaborados al momento: secos con socarrat o caldoso de codornices y trigueros, una propuesta poco habitual en Sevilla que marca la diferencia. Amorío ofrece una cocina con alma andaluza y toques contemporáneos, pensada para disfrutar y compartir. En el apartado del mar brillan la Ostra Gillardeau al natural (5,50 €), las Gambas de Huelva (22 €), el Tartar de atún de almadraba al Amontillado (18 €) y la Ensaladilla de ventresca y langostinos (9 €). En tierra firme, la Dehesa propone el famoso Paté de ave al Oloroso (8 €), el Papelón ibérico (12 €) y las Croquetas de chorizo ibérico con mayonesa de curry (2 €). Entre los bocados más informales destacan el Brioche de panceta (6 €), la Mini Burger de langostinos (6 €) y el Mollete de carne mechá con salsa Amorío (6 €). En los principales sobresalen la Gamba roja al Amontillado (18 €), la Lubina asada con brócoli y piñones (14 €), la Presa ibérica adobada (18 €) y el Solomillo de vaca madurada con Pedro Ximénez (22 €). Para terminar, el Momento Dulce invita a probar la Sopa de chocolate blanco con mango (7,50 €), la Tarta de queso Payoyo (6 €) o la Selección de quesos artesanos (12 €). Como podéis ver, una cocina que combina tradición, producto y creatividad, con el vino de Jerez como hilo conductor de una experiencia sabrosa, alegre y profundamente andaluza.
Amorío nace como un proyecto ambicioso que combina lo mejor de dos mundos: la tradición andaluza reinterpretada con creatividad y respeto al producto. La versatilidad del local, con su barra, mesas altas y terraza, lo convierte en un espacio pensado tanto para tapear de forma distendida como para disfrutar de una comida más completa, siempre en un ambiente vivo y cercano. Con el respaldo de una legión de camareros uniformados, Amorío fue en su día una de las aperturas más esperadas y comentadas de Sevilla: un lugar donde la calidad, el producto y la hospitalidad se dan la mano para conquistar tanto a locales como a visitantes. «Aquí se viene a disfrutar, a brindar y a compartir». Lo cierto es que nos ha encantado. Volveremos seguro.

Se trata del barrio de San Roque no de La Calzada
En el restaurante amorío hemos comido genial ,todo muy rico, el trato espectacular repetiremos sin falta.
La comida está buena, el servicio bien pero la cantidad y los precios de las copas vino fuera de la realidad.