Abacería La Tiza

Cuando llegué a vivir a esta zona de Bormujos éramos casi de los primeros. Alrededor del Hospital San Juan de Dios comenzaban a levantarse bloques de viviendas, pero la vida comercial que hoy parece inseparable del barrio prácticamente no existía. Recuerdo que no había ni dónde comprar el pan. Había que coger el coche para casi todo. Han pasado los años y basta darse una vuelta por la zona para comprobar hasta qué punto ha cambiado aquella fotografía. Donde antes faltaban servicios, hoy encontramos supermercados, cafeterías, restaurantes y toda clase de negocios, con nuevas aperturas que continúan sumándose a un barrio que no ha dejado de crecer. Y con los nuevos negocios también han llegado nuevas maneras de llamar a los de toda la vida. Ahora proliferan las “abacerías”, una palabra con bastante más encanto que “bar de tapas” y que recupera el nombre de aquellos establecimientos donde antiguamente se vendían comestibles y productos cotidianos. En la práctica, muchas de las abacerías actuales han evolucionado hacia una fórmula que mezcla chacinas, quesos, conservas y tapas tradicionales. Es precisamente ahí donde encaja nuestra protagonista de hoy. Abacería La Tiza es una de esas incorporaciones a la oferta hostelera de esta parte de Bormujos. Detrás del proyecto se encuentra Floritianos S.L., una sociedad formada por tres matrimonios residentes en Bormujos que han decidido unir fuerzas e ilusión para poner en marcha su primer espacio gastronómico. Un proyecto nacido muy cerca de casa y con el que se estrenan juntos en el mundo de la hostelería.

La estética de Abacería La Tiza sigue la misma línea desenfadada y cercana que encontramos en su propuesta gastronómica. El establecimiento apuesta por un ambiente sencillo, con mesas de madera que combinan el blanco con superficies en tonos gris azulados, una gama cromática que se repite en buena parte del local y aporta luminosidad al conjunto. Uno de los elementos que más personalidad imprime al espacio es el suelo de baldosas hidráulicas. En las paredes, la decoración se mantiene contenida: espejos y piezas de fibras naturales conviven con pequeños grupos de fotografías enmarcadas, algunas de ellas vinculadas al mundo taurino, aportando guiños reconocibles sin recargar el ambiente. Las fibras vegetales aparecen también en las persianas, mientras que algunas plantas introducen notas verdes en distintos rincones. La iluminación combina la luz general con lámparas colgantes de estructura metálica, especialmente cálidas en la zona de barra. Hay mesas convencionales, mesas altas con taburetes y espacios que pueden reorganizarse para recibir a grupos numerosos. De hecho, una gran mesa corrida puede convertirse en el centro de reuniones y comidas compartidas. El resultado es el de una abacería actual, con dos salones, uno de ellos preparado para eventos, que toma algunos elementos tradicionales y los lleva a un espacio más limpio y contemporáneo. En la gran terraza exterior, un gran rótulo negro con el nombre anticipa ese carácter informal que continúa puertas adentro.

La cocina de Abacería La Tiza se mueve en un terreno reconocible: tapeo, producto, guisos tradicionales y platos para compartir. La carta es amplia, con gildas a 3 €, mojama y ensaladilla de marisco a 4 €, papas aliñadas con melva y boquerones en vinagre XL a 3,50 €, además de la chacina de Ibéricos Benito y una interesante selección de quesos de Divino Jamón. No faltan los montaditos, desde 3,50 €, ni los llamados “Guisos de la abuela”, con solomillo al whisky, al cabrales o al mojo, pisto con huevo y diferentes preparaciones de atún. Uno de sus apartados más característicos son los sartenazos, una combinación tan sencilla como contundente de patatas, huevos fritos y diferentes acompañamientos. El más básico, con papas y dos huevos, cuesta 6,50 €, mientras que las versiones con chorizo, morcilla o chistorra de Arbizu salen por 9 €. También los hay con tomate de Los Palacios por 10 €, con pimientos del Padrón y jamón de bellota por 12 €, con gulas y gambón por 12 € o con huevos trufados, crema parmesana y jamón de bellota por 13 €. La oferta continúa con fritos como croquetas, gambones, choco, pavías de bacalao o torreznos de Soria, además de platos más contundentes como el cachopo, a 18 €, o las cazuelas de chistorra y de gulas con gambones. Conservas, pescados fritos, carnes y algunas propuestas fuera de carta completan una oferta pensada sobre todo para compartir. La Tiza también abre sus puertas desde el desayuno, con una buena variedad de tostadas a precios ajustados. Las más sencillas parten de 1,20 €, mientras que por unos 2,50 € se puede desayunar una tostada de jamón ibérico, salchichón ibérico, lomo en manteca, queso viejo, pringá, carne mechada o caña de lomo. Una oferta amplia que permite disfrutar de la abacería prácticamente desde primera hora del día.

Para nosotros hay algo especialmente agradable en este tipo de aperturas: Abacería La Tiza está muy cerca de casa. Quienes conocimos esta zona de Bormujos cuando apenas había comercios, vemos con satisfacción cómo siguen llegando nuevos negocios y, sobre todo, nuevos lugares donde desayunar, tapear o quedar a comer sin necesidad de desplazarnos. Nuestra primera experiencia en este nuevo establecimiento ha sido muy positiva. Hemos comido muy bien por menos de 20 € por persona, probando varios platos y confirmando que es uno de esos sitios que encajan perfectamente para un tapeo informal y sin demasiadas complicaciones. Así que poco más podemos añadir. Nos encanta ver cómo Bormujos continúa creciendo y ampliando su oferta hostelera. Esperamos que tengáis mucha suerte en esta aventura. Nosotros, desde luego, estamos encantados de teneros tan cerca.

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